Literatura

Carolina Sanín: “Una vida en la escritura conlleva un intento por desubicarse continuamente”

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La escritora habla de su libro Somos luces abismales, compuesto por ocho textos en los que se sumerge en sus recuerdos y en sus lecturas, así como en el lenguaje para descubrir, comprender y cuestionar distintas facetas del mundo.

Somos luces abismales es el más reciente libro de Carolina Sanín, en el que se sumerge en sus recuerdos y en sus lecturas, así como en el lenguaje para descubrir, comprender y cuestionar distintas facetas del mundo y de ella misma. Estos textos inclasificables, a la vez eruditos, intimistas, tiernos, poéticos, divertidos, irónicos, francos, de una ilación matemática y una sensibilidad profunda, ofrecen una experiencia única de lectura, así como perfilan a su autora como una de las voces más singulares de la literatura colombiana contemporánea.

Sanín es autora de novelas como Todo en otra parte (2005) y Los niños (2014), del libro de relatos Ponqué y otros cuentos (2010), de los libros de humor Yosoyu (2013) y Alto rendimiento (2016), de los libros para niños Dalia (2010) y La gata sola (2018), del ensayo biográfico Alfonso X, el Rey Sabio (2009) y de la antología crítica Pasajes de Fernando González (2015).

En entrevista para El Espectador, la escritora habla acerca del proceso de construcción de su libro, la forma en que logra conectar al lector con temas como estar perdidos, descrear el mundo mientras lo mira y más.

¿Cómo fue el proceso de construcción de Somos luces abismales?

Tengo muy mala memoria, sobre todo para el desarrollo de mis libros. Tomo muchas notas en cuadernos y libretas, y escribo algunas partes a mano y la mayoría en el computador. Voy abriendo paréntesis en el texto, que va ensanchándose mientras se alarga. Reescribo y corrijo muchas veces.

Tiene libros de ensayos y novelas, ¿somos luces abismales es más ensayo narrativo o narración ensayística?

Son ensayos en el sentido amplio del término. El ensayo es un género que puede contener la narración y la poesía. También llamo “composiciones” a los textos de Somos luces abismales.

Somos luces abismales es un libro que descrea el mundo mientras lo mira. ¿Cómo logró describir y conectar al lector con esa temática?

Es un libro en el que se examina lo que se ve. A partir del examen se ponen en marcha el recuerdo y la reflexión. Es un libro de relaciones, en el que se muestra cómo se encuentran y se inventan las relaciones entre las cosas. No tiene una temática, sino que va encontrando intereses e invita al lector a interesarse junto con su autora. No creo que en el libro se descree el mundo, sino que se desea.

También se habla de estar perdidos. ¿Por qué decide escribir de eso?

Creo que en algún punto del libro digo que escribir es tratar de ubicarse. A la vez, una vida en la escritura conlleva un intento por desubicarse continuamente: por probar puntos de vista y posiciones; una disposición a perder.

¿En qué momento elige poner ciertas anécdotas en su libro?

Las partes narrativas ilustran algunos puntos de la reflexión y dan origen a otros.

Algunos de los textos que componen Somos luces abismales fueron publicados en otros formatos. ¿Por qué incluir esos textos que ya habían sido publicados en este libro?

Ninguno de los textos fue publicado antes; algunos gérmenes de varios textos (de cuatro de ellos), primeras versiones muy preliminares y breves, fueron publicados antes en revistas.

¿Qué la inspira a escribir?

Mi vida. Y supongo que el amor, o que Dios. No sé qué otra cosa pueda inspirar, como no sea lo que no tiene fin.

¿Cuál es el mejor lugar y momento para escribir?

Todo el tiempo, y dondequiera que esté, estoy escribiendo.

¿Por qué decide mencionar en varios capítulos fragmentos del Corán y de la Biblia?

Porque me importan y me interesan. Dialogo con pasajes de esos, u otros muchos libros, cuando creo que en el texto cabe que lo haga.

¿Considera que esos textos religiosos siguen vigentes entre los lectores de este siglo?

Desde luego. Pensar en términos de “vigencia” con respecto a textos compuestos en el pasado me parece ingenuo y condescendiente, y que obedece a una noción de la historia cultural que nunca he entendido. No son billetes de dinero que pierdan vigencia. Son obras que nosotros mismos escribimos larga y atentamente, y en los que nos hablamos acerca de nosotros mismos.

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