Caza en época de veda

El 14 de cada mes se realiza en la parroquia de San Alfonso, en el barrio La Soledad, una misa de sanación que evoca al Señor de los Milagros.

Es esta una de las ceremonias de este tipo mas concurridas en Bogotá, donde se reúnen fervientes, fieles, infieles y desesperados. Coexistiendo con este ritual y siendo vecinos de la iglesia, los artistas Esteban Rivera y Valentina Romero convocaron a un grupo de creadores al proyecto Caza de Brujas, una exploración provocante de lo misterioso, lo milagroso, lo sobrenatural y lo profano en nuestra imaginación.

Considerando a los artistas brujos, en tanto posibilitadores de nuevas realidades, cuestionando la intolerancia moral, el miedo a lo desconocido y la ignorancia y aprovechando las buenas energías del Señor de los Milagros, los organizadores tomaron dos apartamentos situados en la esquina norte de la iglesia, inaugurados el viernes 14 de octubre —fecha del mes en que se realizó la ultima ceremonia—, para convocar a creyentes y no creyentes a percibir lo estético de las dos ceremonias, la religiosa y la artística, mostrando quizá de manera involuntaria dos caras del país, el arraigo provinciano y el desarraigo cosmopolita, el individualismo extremo y el colectivismo apocalíptico, tomando prestadas las palabras de Carlos Fuentes.

El resultado es variado e incluye videoinstalaciones, sonido, pinturas, dibujos y objetos escultóricos. Del conjunto de obras mencionaremos algunas que dan buena cuenta de lo que podrá verse y visitarse hasta el 22 de octubre de este mes en la Avenida 28 Nº 39-47.

Lina González presenta Naturaleza muerta, una instalación de cuchillas metálicas unidas por imanes que se sostienen —valga la pena decirlo, casi milagrosamente— de la cubierta metálica de una bóveda de lámpara de techo formando un objeto riesgoso y atractivo a la vez. La imposibilidad de establecer un contacto táctil con la obra, a riesgo de sufrir una cortada o el desplome de las cuchillas con consecuencias peores, contrasta con la sofisticación de los cuerpos de metal afilado reunidos en un nicho semejando un nido de avispas.

Agonías de un réprobo, repirobo por usurero e hijueputa es una litografía popular que el artista Paulo Licona compró en Medellín, donde un hombre rico en su lecho de muerte es asediado por ángeles y demonios, santos y serpientes que se disputan su alma y sus riquezas. Licona intervino la imagen dibujando con esmalte negro para uñas sobre el vidrio quebrado del marco de la imagen, cubriendo con capuchas a los demonios y sus asistentes, aludiendo a la presencia encapuchada de las bandas paramilitares que asolaron al país en las ultimas tres décadas, una danza macabra de siniestros personajes que retrata la historia reciente de Colombia.

Carlos Castro presenta la obra mas divertida y controvertida de la exposición, Os invito a levantaros, una escultura dedicada al Señor Caído de Monserrate, en la que el cuerpo del Señor se divide en su intento de levantarse duplicando su torso. La imagen, que podría calificarse de ultra y neobarroca, alude explícitamente a uno de los temas más intrigantes de la Iglesia, la sexualidad de Cristo, algo que aparentemente debemos suprimir de nuestra imaginación.

Más allá de un afán iconoclasta, lo que estos artistas han escogido para participar en la exposición es una muestra de las dificultades, pero también de las posibilidades y oportunidades que tenemos para vivir y negociar nuestras necesidades espirituales con los órdenes sociales. Mirado en detalle, Caza de brujas es más que eso. Al optar por un enfoque que favorece la aparición de lo místico y lo sobrenatural como una potencia del arte y la vida contemporánea, se afirma la ingobernabilidad de la imaginación, recordando a Andre Breton y su lapidaria frase “Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas”.

Temas relacionados
últimas noticias
contenido-exclusivo

Etiopía: la tierra que nadie pudo colonizar

Cuento: Volví a desempolvar mi camiseta