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Cecilia Valdés: de la esclavitud al escenario

Desde el 29 de septiembre se presentará en el Teatro Colón una de las zarzuelas más conocidas de Latinoamérica. La historia está basada en un libro que, en su tiempo, fue el medio de denuncia de una sociedad esclavizada.

El espectáculo será protagonizado por la soprano colombiana Betty Garcés.Cortesía

1882, Nueva York.

Después de más de 40 años de estar retumbando en la cabeza de Cirilo Villaverde y de impresiones trágicas y andares raros por las inseguridades del autor, Cecilia Valdés salió de la imprenta convertida en un libro, en una versión definitiva. Desde finales de los años 30 Villaverde se propuso escribir sobre La Habana. En 1839 nació, diáfano, un relato corto y luego la novela.

Todo comenzó así: en 1839, Cirilo Villaverde publicó un cuento corto en la revista La Siempreviva que tituló Cecilia Valdés. La idea incestuosa de un romance entre blancos y negros la abandonó rápido para concentrarse en la política. Desde eso, Villaverde se convirtió en un enemigo del gobierno por sus ideas separatistas. En 1848 fue arrestado y condenado a muerte por formar parte de la conspiración de Trinidad y Cienfuegos, pena que luego fue modificada por “presidio permanente” y que sólo se quedó en el nombre, pues el 4 de abril de 1849 —un año después de su arresto— escapó de la prisión y huyó a Nueva York. Desde allá Villaverde trabajó por la independencia y se relacionó con grupos de cubanos activistas. Nunca regresó a Cuba.

En medio de la soledad del exilio, el cubano regresó a sus pasos literarios y encontró esa historia de Cecilia Valdés dentro de un baúl escabroso de recuerdos. Un relato desde la esclavitud, el absolutismo de Fernando VII, la amoralidad de las costumbres criollas y la apatía de la juventud ante la problemática social.

La novela nos muestra la sociedad habanera y cubana de principios del siglo XIX con los problemas existentes y sus causas, reflejado todo ello a través de los personajes y sus historias —trágicas la mayoría de las veces—. En definitiva, nos describe la decadencia de una sociedad estancada en el absolutismo —también hay una fuerte crítica al gobierno español— y en franca decadencia, a través de un esquema determinista.

Narra, además, la relación incestuosa entre la mulata Cecilia y su hermanastro blanco Leonardo, trama central que sirve para plasmar la sociedad esclavista de principios del siglo XIX. La atención de Villaverde a la caracterización de sus personajes hace que la novela recoja variedades lingüísticas del español en los numerosos personajes de color.

Cecilia es, a lo largo de toda la novela, el reflejo dramático del conflicto político y social que sufrió Cuba en las tres primeras décadas del siglo XIX.

La novela también es conocida como la Loma del Ángel, el nombre de un barrio de La Habana donde realizaban las fiestas populares en honor a San Rafael, que convocaban una romería de negros descalzos alrededor de la iglesia El Ángel. Esto escribió José Victoriano Betancourt en su crónica “Las tortillas de San Rafael”: “La torre, engalanada con centenares de banderas, alzábase arrojando al aire el bullicioso repiqueteo de sus alegres campanas; la iglesia rebosaba de luz, de sagradas armonías; llenábase el templo de zalameras pecadoras, nunca dejaba de haber, gracias al inmenso gentío, accidentes y desmayos, y no pocos desmanes ocasionados por estudiantillos traviesos, cuya poca edad no les permitía parar mientes en lo santo del lugar”. “Veíanse en las esquinas próximas al Ángel las bolleras, con su fogoncillo, y su freidera y su tablerito, lleno de butifarras y salchichas, bollos y tortillas, y por todas partes vendedores pregonando tortillitas calientitas… Era tal el consumo de tortillas, que las tortilleras de fama se pasaban la noche preparando, y no daban abasto a los pedidos, siendo necesario que se acudiese desde el amanecer a proveerse de ellas, y era tal el número de compradores que afluía, que formaban cola, y a veces se necesitaban de dos horas para lograr el turno. ¡Verdad es que la confeccionaban de tan exquisito sabor que merecía la pena la espera en cambio del gustazo que proporcionaban”. Ese es el lugar en el que vive Cecilia; y la iglesia El Ángel será el escenario del trágico final de la novela.

De ese libro que es una playa embrujada nació la zarzuela más famosa de Cuba. Una pieza de Gonzalo Roig sobre el libreto costumbrista de Agustín Rodríguez y José Sánchez-Arcilla. Una comedia lírica en un solo acto que llegó al Teatro Colón a partir del viernes 29 de septiembre hasta el domingo 8 de octubre. El espectáculo será protagonizado por la soprano colombiana Betty Garcés y el tenor español Alejandro del Cerro, quienes compartirán escenario con los actores Ramsés Ramos, Bárbara Perea y Alfonso Ortiz.

Más de 150 artistas en escena, entre cantantes líricos, actores, bailarines, la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y el Coro de la Ópera de Colombia participan en esta producción.

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