Celestial y terrenal en profundidad

El artista contemporáneo Aldo Chaparro (Perú, 1965) creó piezas en acero inoxidable y en cable electrolumínico especialmente concebidas para este emblemático lugar, ubicado 180 metros bajo tierra.

La pieza principal de esta muestra de Aldo Chaparro se llama ‘Portal’ y parte de un medallón que simboliza la creación. / Fotos: Gustavo Torrijos - El Espectador

La Catedral de Sal de Zipaquirá es un espacio destinado al culto, a la minería y al turismo. Sin embargo, en sus profundidades también tiene la posibilidad de albergar muestras conceptuales como la de Aldo Chaparro, quien nació en Perú pero se radicó en México. Por supuesto, el lugar exhibe esculturas de antaño, algunas clásicas y otras muy figurativas, así que lo que pretendió el artista contemporáneo fue romper con la cotidianidad del sitio ubicado a 180 metros bajo tierra para buscar otras formas de transitarlo.

Normalmente, cuando se tienen piezas como pinturas, esculturas o fotografías que serán montadas en una especie de cubo blanco, como son las paredes de una galería, hay requisitos técnicos muy claros. En cambio, un lugar como la Catedral de Sal de Zipaquirá requiere aproximaciones diferentes porque es necesario ser sensible con el tráfico de los espectadores y tener en cuenta la intencionalidad del espacio. Para esta propuesta era muy importante que Aldo Chaparro viniera y realizara el proceso de creación en la catedral.

Al hacer una investigación, Chaparro y Laura Zarta, coordinadora de proyectos especiales de la Galería Nueveochenta, pensaron arquitectónicamente la catedral en tres partes. La primera se refiere al Vía Crucis, en donde empieza a sonar la creación musical de Eduardo López, encargado de aportarle el carácter multidisciplinario a la muestra. Luego está la cúpula, en la que se instala la primera pieza, y finalmente están las tres naves: la de la muerte, la de la vida y la del nacimiento, y en cada una de ellas se ubicaron piezas.

“Aldo Chaparro tuvo en cuenta su experimentación al unir lo humano y lo divino, lo celestial y lo terrenal, y la pieza que mejor la representaba era la realizada a partir de cables luminosos, que bautizamos como Portal, porque permitía conectar todas las partes. Además está ubicada en la nave central de la catedral, que es un punto álgido del recorrido, y quisimos que partiera del medallón porque simboliza la creación del hombre. En término de espacio se puede ver desde cualquier parte de la nave”, cuenta Zarta, curadora de la exhibición y quien ha trabajado con el artista contemporáneo desde 2013.

La idea de las cúpulas en cualquier iglesia es insinuar la relación sin establecer claramente la unión entre el cielo y la tierra. Lo que hace esta pieza de grandes dimensiones y de color fucsia encendido es marcar el camino para ese vínculo entre la condición humana y las deidades. De ahí la insistencia del artista en incrementar el diálogo entre sus piezas y el número de visitantes al lugar.

“Las piezas de acero inoxidable, por portarse como espejos distorsionados desde varios puntos de la catedral, pueden hacer referencia a que la realidad no es una sola y que depende de la arista desde la que se analice. Por eso debemos ser responsables de la historia que contamos y es necesario hacer conciencia de nuestro discurso. Hay gente que dice que son papelitos de dulce, otros creen que se elaboraron con martillo y cincel, mientras que parte del público prefiere obviarlas porque son muy extrañas”, comenta Laura Zarta.

La instalación de Aldo Chaparro en la Catedral de Sal de Zipaquirá es la primera muestra de arte contemporáneo que se lleva a cabo en el lugar y es, además, uno de los primeros intentos de vincular allí la labor plástica con un concepto sonoro desarrollado por Eduardo López, quien se aprovechó del eco de los túneles para hacer una propuesta distinta.

Portal y las demás piezas que conforman la obra estarán en exhibición hasta el 29 de junio en la Catedral de Sal de Zipaquirá, una invitación para apreciar el arte en toda su profundidad.

 

[email protected]

 

últimas noticias