Coco Chanel traicionó a Francia

Un diplomático alemán durante el Imperio de Hitler y reclutador de espías nazis enamoró al ícono de la alta costura.

Gabrielle Chanel nació el 19 de agosto de 1883, en Saumur, Francia. Foto: AFP.

Coco Chanel se enamoró. Tal vez de eso que llamamos el “no indicado”. Hans Günther Von Dincklage, diplomático alemán durante el Imperio de Hitler y reclutador de espías nazis, enamoró al ícono de la alta costura. La creadora de Chanel Nº5 ahora sería un agente de la Gestapo, se conocería bajo el alias de Westminster y su número de agente sería F-7124.

Alemania, 1939 a 1945. Era la Segunda Guerra Mundial y se escuchaban bombardeos aturdidores en las calles. La Gestapo, Policía Secreta del Estado Alemán, se dedicaba a cazar judíos que en un futuro morirían en la cámara de gas. Ya no sólo se escuchaban las bombas y los gritos, también se escuchó el sonido de una traición. Los documentos hallados por la contrainteligencia francesa confirmaron lo que había sido solo un mito hasta el momento: Coco Chanel sí había sido una agente del Imperio Nazi.

Chanel viajó a París en 1940. Se hospedó en el Hotel Ritz, en donde se encontraban ubicados varios oficiales del Imperio Nazi. Se dice que el amor aparece donde menos lo esperamos y para la diseñadora no fue la excepción. En el Hotel Ritz conoció al alemán Günther Von Dincklage, el hombre de quien se había enamorado y que la ayudaba a mantener su maison (casa) de modas. Los alemanes estaban invadiendo Francia y para facilitar la tarea era perfecto tener una infiltrada, una infiltrada que por su reconocido nombre y por su olor a Chanel Nº5 tuviera los contactos de importantes figuras francesas. Los alemanes aprovecharon el apellido Chanel para sus misiones de espionaje, ese corto apellido de tan solo seis letras era una llave que abría las puertas de todas las ciudades en las que los seguidores de Hitler no eran bienvenidos. Todo encajaba a la perfección, amor y poder, eso era lo que prometían los alemanes si el ícono de la alta costura se convertía en una agente de la Gestapo.

Además del amor, la mujer que al nacer fue registrada con el apellido Chasnel y no Chanel por el error de un notario del registro civil, también se vio motivada a unirse a La Gestapo para recuperar su línea de perfume que había sido adquirida por unos socios judíos años atrás. Es irónico que la francesa tuviera socios de ese origen si se tiene en cuenta el antisemitismo que desde pequeña se le fue inculcado en el orfanato católico de Aubazine, donde pasó casi siete años de su niñez. Cuando apenas estaba creando su imperio, la diseñadora le dijo a la revista Marie Claire: “Sólo le temo a los judíos y a los chinos; y a los primeros más que a los segundos”.

Coco Chanel siempre será recordada como la mujer que revolucionó el mundo de la moda exaltando la belleza femenina con lana tejida, vestidos de fina muselina francesa de algodón o tul para el día; con lamé o encaje de colores metálicos para la noche, con perlas, con sombreros, con el aroma de Chanel Nº5 y con su reconocida frase “una mujer debe ser dos cosas: elegante y fabulosa”. Pero el secreto que trató de esconder toda su vida ya no es secreto, su traición a Francia manchó su notable vida. Muchos se preguntaban: “Chanel, el epítome del buen gusto francés, ¿en la cama con un espía nazi o, aún peor, involucrada con un agente de la odiada Gestapo?”. La mujer que nació en el campo, que cantaba en cafés que eran frecuentados por oficiales de caballería, la mujer que cuando murió su primer gran amor y quien impulsó su futuro como diseñadora dijo: “O muero también o termino lo que empezamos juntos”, esa mujer que era la personificación del buen vestir y que revolucionó la industria de la moda dejó de ser el orgullo francés… y todo por estar durmiendo con el enemigo.

*Estudiante de periodismo de la Universidad Javeriana. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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