Coleccionar por pasión

 La acción de coleccionar nació con las primeras civilizaciones que, fascinadas por la belleza y el misterio de los objetos, se dedicaron a decorar sus tumbas, santuarios y templos con bienes preciados. El gusto por dicha práctica surgió en Grecia, pero sólo fue hasta unos siglos después que se instauró como una costumbre de la realeza, la aristocracia y la clase alta europea.

El arquitecto bogotano Alejandro Castaño empezó a coleccionar arte por pura pasión,haciendo de esta práctica un estilo de vida. Su espacio, ubicado en lo que hoy se conoce como Bogota Art District en el barrio San Felipe, no deja de ser un sitio intimo. Cortesía Facebook Bogota Art District

En la actualidad, el estereotipo del coleccionista adinerado ha perdido fuerza debido al auge de ferias, galerías y estudios abiertos que le ofrecen al público una forma más fácil de acercarse al arte e iniciarse en el mundo del coleccionismo. El arquitecto bogotano Alejandro Castaño empezó a coleccionar arte por pura pasión, haciendo de esta práctica un estilo de vida. Su espacio, ubicado en lo que hoy se conoce como Bogota Art District en el barrio San Felipe, no deja de ser un sitio intimo. Sin embargo, Castaño lo abre al público de vez en vez. Lo que más le gusta es el arte contemporáneo, tanto colombiano como latinoamericano.

Esto lo ha llevado a desarrollar un interés en el trabajo de artistas jóvenes que han encontrado un lugar en el mercado del arte local e internacional. Ahora, cada rincón de su colección está lleno de obras, algunas de artistas consolidados, otras de artistas emergentes; todas atravesadas por una historia. Su formación en arquitectura, además de permitirle emprender en el proyecto del barrio San Felipe, también ha influenciado la dirección de su colección. A lo largo del recorrido se encuentran esculturas, pinturas, instalaciones y dibujos que guardan una relación con la arquitectura, desde su trabajo en torno al espacio y las estructuras, hasta en los materiales que ocupan. Como si esto fuera poco, la relación entre las dos disciplinas se refuerza a través del espacio en sí mismo: allí la arquitectura alberga al arte pero también está plasmada en él. Así como Castaño ha logrado entretejer una conexión entre su práctica profesional y su pasión, también ha entablado una relación entre su espacio y aquello que lo rodea, el barrio San Felipe. Su colección es la piedra angular que dio paso a la construcción de un distrito que, aunque ya tiene su lugar en el circuito de las artes en Bogotá, promete seguir creciendo con el fin de apoyar a más artistas y espacios independientes. Proyectos como este tienen un gran valor, no sólo por el ejercicio de coleccionismo que hay detrás, sino porque son iniciativas que buscan activar dinámicas que, por una parte, alimentan el mercado y, por otra, impulsan la difusión de nuevas propuestas artísticas.

* Texto tomado de Exclama. 

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