“Con trabajo en equipo superaremos la crisis”: Patricia Sáenz

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La comunicación es fundamental para toda organización, pero en tiempos de pandemia tener conocimientos en comunicación organizacional y en manejo digital resulta una obligación.

El sector cultural ha sido uno de los más golpeados por los efectos sociales del COVID-19. Academias de baile, teatros y demás agrupaciones que se dedican al arte, al igual que a oficios tradicionales, han tenido que frenar sus actividades para aprender a trabajar desde la virtualidad y el distanciamiento social. El manejo de la comunicación, como herramienta de autoconocimiento, organización y divulgación, se ha convertido en un recurso clave para los gestores culturales. Patricia Sáenz, en un intento por apoyar al sector, ofrece asesorías gratuitas en estos temas. Según ella, la solidaridad y el trabajo en equipo permitirán, eventualmente, superar la crisis actual.

Aroma Chipaque, asociación campesina que trabaja con hierbas aromáticas; el Teatro Libre, y Código 2x4, academia de tango en Manizales, son algunas de las agrupaciones que se han sumado a esta iniciativa. Sáenz lleva trabajando cerca de 15 años con el sector cultural, tiempo en el que ha notado que son muy pocas las que tienen la capacidad económica para pagar una asesoría en comunicaciones, así como ha identificado que la mayoría de los artistas, por la misma informalidad en la que trabajan, no saben cómo aplicar a una convocatoria o cómo redactar un documento formal. “Ellos se han acostumbrado a buscar a terceras personas para que les ayuden, pero en este momento, en el que no hay quién lo pueda hacer, se están preguntando qué hacer”. La asesoría que la agencia ofrece busca incitar a los artistas a que salgan de esa zona de confort y se reten para que aprendan a manejar sus propios procesos comunicativos. Las asesorías tienen un fin pedagógico y buscan fortalecer a las agrupaciones culturales en comunicación organizacional y estrategia digital. Un post en Facebook fue el medio por el cual Sáenz conoció a Ana Acero y Sara Bernal, entre otras personas, con quienes trabaja hoy en día en el proyecto. Dejando claro que la iniciativa no es una oferta de trabajo, que como tal no tiene remuneración económica, y teniendo como plataforma la experiencia en la agencia, el proyecto #Juntos nos cuidamos, “no es compromiso con la cultura, es gratitud”, se puso en marcha.

La base de datos con antiguos clientes y el voz a voz del proyecto han permitido establecer un acercamiento con algunos gestores culturales del país. Gracias al contacto con ellos, Sáenz y su equipo han identificado algunas fortalezas y debilidades del sector. “Las ganas y la intención de cambio son sus fuertes, mientras la informalidad en la ejecución de sus funciones, el manejo de la comunicación y del mundo digital, y la falta de claridad en la estructura interna de las organizaciones, son sus puntos débiles”. Código 2x4 es una academia de tango que nació hace 10 años en Manizales. En la ciudad, según cuenta David Ospina, su director, la música argentina es popular y la cultura del baile es fuerte. Tan es así, que Manizales tiene una vía que se conoce como la Calle del Tango. Allí los diferentes gestores culturales que se dedican a enseñar, pero que no cuentan con una sede propia para hacerlo, encuentran espacios para ofrecer sus clases de baile. Tangueramente, una obra que debutó en la Feria de Manizales, se presentó ahí. La idea era hacer un relanzamiento de la obra por estas fechas, pero la pandemia no lo permitió. La academia de tango, como muchas otras iniciativas, comenzó a ofrecer clases virtuales y a hacer los ensayos vía Zoom, pero la organización no sabe cómo manejar las comunicaciones ni la publicidad. Por ello, Código 2x4 decidió vincularse a la iniciativa de Patricia Sáenz. “Ellas me hicieron preguntas que antes no me había hecho, por ejemplo: ¿qué me hace diferente a los demás? El tango social, es decir, el que cualquier persona puede bailar, ha sido nuestra apuesta, y es lo que nos diferencia del resto. Así pues, el trabajo con ellas ha sido una introspección completa y un ejercicio de autorreconocimiento”, afirma Ospina.

La pandemia tomó a los gestores culturales desprevenidos. El Teatro Libre también tuvo que frenar su programación, que incluso tenía pensada desde el año pasado, y explorar nuevas vías de producción artística. Las redes sociales del teatro, en un intento por mantener el contacto con el público consolidado desde los años 70, han sido los medios de difusión de nuevos contenidos teatrales.

La adaptación a radioteatro de El inspector, escrita por Nicolás Gógol, y la posible grabación de la obra de teatro basada en La camisa del hombre feliz, de León Tolstói, son algunas de las estrategias pensadas por los artistas en estos meses de encierro y distanciamiento social. En medio de estos retos diarios la comunicación, según Fabián Velandia, director ejecutivo del teatro, toma aún más importancia. “Es la forma en la que uno le puede llegar a las personas con los productos virtuales en medio de una oferta amplia de servicios de buena calidad. Todos los artistas estamos trabajando en la generación de contenidos para redes y nosotros no somos muy fuertes en eso. Una obra de arte sin espectadores no es arte, y el trabajo con Patricia Sáenz nos va a ayudar a llegar a un público más amplio. Esto, eventualmente, nos permitirá continuar con nuestra misión de ofrecer contenidos teatrales críticos”.

El fortalecimiento de la organización es una meta que tiene Aroma Chipaque, asociación campesina que trabaja con hierbas aromáticas. La siembra de hierbabuena, manzanilla, romero, tomillo, poleo, orégano y cebollín es un trabajo ancestral. La asociación se creó, justamente, para mantener el oficio, para fortalecer los lazos del trabajo comunitario y para establecer una comercialización con un precio justo. “La emergencia nos ha hecho perder varias toneladas de aromáticas, pero también ha sido una oportunidad para aprovechar otros tipos de comercialización. Ahora estamos tratando de llegar al consumidor final a través de la venta de un mix de aromáticas”, asegura Andrea Baquero, vocera de Aroma Chipaque.

El reto en todo esto ha sido pensar más allá de la siembra de las hierbas. La asociación se ha tenido que hacer cargo de los empaques, de la logística de entrega y de hacer el contacto con el cliente final. Las redes sociales han sido el medio para lograr esto y la sensibilidad de las personas, ante las pérdidas de los campesinos, ha permitido que la asociación siga funcionando en medio de la pandemia. De ahí que el trabajo en temas de comunicación sea fundamental para los campesinos.

Sáenz ha notado que la mayoría de las organizaciones culturales están desorganizadas internamente. “Si ellas estuvieran organizadas, sus productos se apreciarían mucho más”. Sáenz también reconoce que sus servicios se pueden encontrar en muchas otras agencias, pero afirma que el trabajo desde los valores, como la honestidad y el compromiso, es el principal aporte de su equipo de trabajo.

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