Libros, letras e imágenes

“Cruzando el mar”

El periodista Wolfgang Bauer y el fotógrafo Stanislav Krupar relatan en este reportaje la asombrosa valentía que cubre la huida de los refugiados sirios hacia Europa a través del Mediterráneo.

Una de las fotografías del libro ‘Cruzando el mar’, del checo Stanislav Krupar. / Stanislav Krupar

Damasco no vivirá a no ser que reconstruya el cielo...

La costumbre de mi rostro:

no doy mi lenguaje sino a las raíces, y la costumbre

de mi voz es alojarme en el sol del deseo — Babel.

La costumbre de mi voz es crear Babel

para que este tiempo cambie, para que este país demuestre su inocencia.

Fragmento del libro de poemas Sombra para el deseo, Adonis (Siria, 1930).

Como preámbulo a la reseña del libro anunciado comparto estos versos del poeta Adonis, representación clara y afectuosa del sentimiento que el pueblo sirio y otras comunidades árabes han padecido en las últimas décadas.

La historia aprendida no siempre ha sido la más fiel y real al sentido humano de nuestras familias, de nuestras comunidades y países. Historias como esta nos acercan al acontecer real de la historia humana, y no de la historia falsa que relatan las naciones, alejadas de la humanidad, expertas en disimular realidades por conflictos de intereses.

Cruzando el mar es un reportaje de asombrosa valentía que cubre la huida de los refugiados sirios hacia Europa a través del Mediterráneo. Sus autores, Wolfgang Bauer, periodista alemán nacido en 1970, y Stanislav Krupar, fotógrafo checo nacido en 1972, se unen a un grupo de refugiados sirios que intentan llegar de Egipto a Italia a través del mar. Disfrazados, logran ser parte del gran éxodo (años 2014-2015), cuando las estadísticas de los refugiados y muertos eran infinitamente menores a las actuales, pero igualmente devastadoras. Relatan cómo pasaron por manos de distintas bandas de contrabandistas y diversas detenciones, hasta la deportación.

Los autores sobrevivieron, y con ellos algunos de los sirios que hacían parte del grupo, siempre viendo morir a tantos otros. Cada uno tiene su historia, un nombre propio y un sueño. No van a Europa porque haya sido el sueño de sus vidas, sólo huyen de la muerte y esperan ayudar a sus familias. Tienen una cultura, una educación y diversos oficios, pero la guerra los obliga a huir.

Acompañan el relato las fotografías de algunos de ellos y de ciertos momentos que imprimen realidad para la conciencia. Reconocer un nombre, una historia, es lo que permite dar el verdadero sentido humano a los hechos.

Bauer menciona las claras ambigüedades políticas y sistémicas, denunciando un drama infame. Relaciona las estadísticas que hasta el año 2014 entregaba Acnur sobre refugiados que huían desde Libia, Siria o Somalia, así como también las muertes en El Cairo, Yemen e Irak. No se ha visto una destrucción similar desde las guerras de Vietnam y de Chechenia.

Palabras del autor, dichas el 1º de diciembre de 2015: “El horror de Siria se escapa de las estadísticas; a principios de 2014 la ONU dejó de contar muertos. ¿Cuánto tiempo más nos vamos a quedar mirando cómo se ahoga la gente? ¿Cuánto tiempo más vamos a obligar a una generación de sirios jóvenes a vivir en la ilegalidad? ¿A entregarlos a la voluntad de los contrabandistas? ¿Cuánto tiempo más queremos engañarnos a nosotros mismos? Las guerras de Oriente Próximo también cambian a la gente de Europa. Paulatina y sutilmente también nosotros nos hacemos más brutos. Nuestra protección no es más que una prueba de nuestra destrucción. Dejemos de obligar a hombres, mujeres y niños a subirse a los barcos”.