Cuando el folclor se va así, de esta manera...

A los 85 años murió ayer el compositor venezolano responsable de creaciones tan divulgadas en Iberoamérica como ‘Caballo viejo’, ‘La vaca mariposa’, ‘Tonadade la luna llena’ y‘El alcaraván’.

En 2008 Simón Díaz fue homenajeado en la ceremonia de entrega del Grammy Latino con uno de los galardones más importantes: el de la trayectoria musical. / EFE

Más que un compositor, Simón Díaz era un retratista. Dibujaba imágenes a través de sus tonadas y llevaba de la mano al público mostrándole una radiografía de los llanos venezolanos, el escenario que mejor conoció. La vida campesina, el trabajo con las bestias, la relación estrecha con el ganado, los colores del atardecer y los dichos propios de una región como la suya, Barbacoas, en el estado de Guárico, se encargaron de alimentar las primeras canciones que creó cuando era niño y su padre, Juan Díaz, todavía no se había decidido a apoyar su deseo inocente de divulgar el folclor nacional de Venezuela.

Desde sus primeras pinceladas en el papel blanco hasta sus más elaboradas declaraciones, ya convertido en un maestro de la creación musical autóctona, Simón Díaz jamás dejó a un lado su alma campesina. Por el contrario, ahí estaban la esencia de su propuesta y uno de los elementos diferenciadores de su arte. Cuando su estilo se manifestó decididamente, su padre lo acercó a la banda del pueblo y lo impulsó a aprender a tocar cuatro y combinar sus versos infantiles con boleros latinoamericanos, una mezcla que muy pronto arrojó los resultados esperados.

Antes de llegar a la mayoría de edad, Díaz ya tenía experiencia sobre tarimas locales gracias a su labor en la agrupación Orquesta Siboney, en la que desempeñó diversas labores, como atrilero, músico emergente, asistente y vocalista principal. En este colectivo supo del rigor en la música y, además de interpretar temas tradicionales venezolanos y boleros consolidados, incluía fragmentos de sus canciones inéditas y, por lo general, el público aplaudía sus intervenciones.

Una de las grandes virtudes de Simón Díaz, o del Tío Simón, como fue conocido años después en su país, era la improvisación. Sacaba de la nada múltiples versos y cuando las palabras no estaban de su lado se defendía con sonidos guturales a la mejor manera del scat. Mientras estaba en plena presentación, los demás instrumentos hacían silencio para permitir el lucimiento del cantante y compositor.

Díaz llegó a Caracas a finales de la década de 1940, y mientras se ganaba la vida trabajando en un banco, aprovechaba las noches para profesionalizar sus conocimientos artísticos en la Escuela Superior de Música de Venezuela. Allí el maestro Vicente Emilio Sojo canalizó sus impulsos y le ayudó a abonar el terreno para fundir en un solo espectáculo sus bondades musicales y sus aptitudes en la improvisación a través del humor.

La radio fue un medio importante para que Simón Díaz dominara todo el espectro de su país, lo cual consiguió gracias, fundamentalmente, al espacio El Llanero, en el que mostraba sus habilidades en la música, pero también sorprendía con su estilo especial de conducir. Anécdotas, tonadas, frases, recuerdos y buena parte de lo que vivió en su natal Barbacoas salían de la garganta del compositor para conquistar las ondas sonoras.

Luego pasó a la televisión y con programas como La Quinta de Simón y Contesta por Tío Simón, que estuvieron al aire por varias décadas, mostró su nutrido repertorio, en el que ya figuraban muchos de sus éxitos, tanto en su voz como en la interpretación de grandes estrellas foráneas. Caballo viejo, tal vez su canción más popular y uno de los íconos de la música tradicional de América Latina, junto con La vaca Mariposa, Tonada de la luna llena, El alcaraván, Mercedes, El becerrito y Mi querencia, entre muchas otras composiciones, hacen parte del legado de este artista venezolano.

Compartió escenario con personajes como Plácido Domingo, Mercedes Sosa, Mario Moreno Cantinflas, Julio Iglesias, Atahualpa Yupanqui y Joan Manuel Serrat, entre mucho otros. A todos siempre les habló del potencial folclórico de Venezuela. Insistió en ello, incluso, en 2008, en una de sus últimas apariciones en público durante la ceremonia de entrega del Premio Grammy Latino en el que fue homenajeado por su trayectoria musical.

“Para que lo sepas, mija, no lo hago por mí, lo hago por Venezuela, porque se lo merece y lo necesita. El país tiene muchas cosas para representarlo y yo lo hago con canciones, así como lo hacen otros con música también o con pelota, porque no soy yo nada más”, dijo hace poco en una entrevista, y sus palabras son hoy eternas porque Simón Díaz murió ayer a los 85 años en Caracas luego de padecer algunas dolencias ocasionadas por el alzhéimer. Cuando el folclor se va así, de esta manera, uno sí que se da cuenta.

 

 

[email protected]