Cuando el río magdalena canta para el Jazz

Hoy comienza la sexta versión del Festival de Jazz en Mompox, Bolívar. Aquí una breve reseña de lo que es la ciudad.

Comienza hoy el Mompox Jazz Festival, que se llevará a cabo en distintas plazas de la ciudad. / Fotos: Cortesía Mompox Jazz Festival

Hay una ciudad que parece haber estado escondida por muchos años y que por cuestiones del azar o de la escritura (pensemos mejor que es por esta última) se pudo reconocer como algo importante para la humanidad.

Su nombre Mompox hace referencia al primer cacique de la región, Mompoj. Eso dice la historia. Pero pareciera que su nombre se uniera con el río magdalena que lo rodea para cantar con júbilo la celebración de la vida de todos sus habitantes. Ellos, que parecen ser felices a pesar de la dificultad que resume vivir fuera de una ciudad, cuentan con uno de los mayores tesoros del hombre y por ello no buscan pasar por encima del otro.

Las casas del pueblo, aunque deberían de estar destinadas para compartir en familia, se abren para aparentar ser un hotel: esos que dicen ser “el de mamá”.  Qué importa si no se es de la ciudad o si no se es reconocido. Estas casa-hoteles abren las neveras y sus corazones para los que se quieran enamorar de la sencillez y de lo que en algún momento han llamado humildad.

La ciudad parece que hubiese estado preparada toda la vida para deslumbrar por algún motivo a sus visitantes. No sabían que eran tan bonitos y los declararon Patrimonio Histórico de la Nación. No lo hacen sólo por su arquitectura, sino porque las personas que acompañan sus calles y sus casas, han cuidado sin ninguna pretensión más que la de sentirse bonitos los lugares donde se nace y se crea la vida de todas las generaciones.

Ellos, que han estado perpetuados en el tiempo  como uno de los mayores cultivadores de tradiciones culturales, que sus cuerpos no sólo han servido como herramienta de baile si no como escenario  para la excentricidad del arte,  hoy están condenados a seguir bailando y sonando porque no sólo lo hacen para ellos, lo hacen para el mundo entero.  Ellos no tienen sólo un festival de música, tienen un festival de Jazz.

Sólo son tres días para demostrarles a todas las personas que la cultura puede ser el puente para conectar las ideas y los sentimientos de todos los seres humanos sin encontrar una frontera. Tres días para seguir inspirados en el río que ha sentido cómo se van y regresan las personas y cosas a los lugares de origen.

En Mompox se les olvidó la palabra extranjero porque desaprendieron eso de la distinción del  color de piel, ignoraron  los acentos diferentes a los suyos, y parecen haber incorporado al otro que viene de afuera como el amigo o el familiar que viene de paseo.  Por eso Mompox no sólo ha creado un festival de música de Jazz, Mompox lo que está creando es una necesidad en las personas para conocer, así sea sólo un día, el sonido del río magdalena y la sonrisa de sus habitantes y arquitectura de Patrimonio Histórico.

 

últimas noticias

“Coppélia”: del horror al rigor