Cuando la música fluye

“3 mil RÍOS: Voces en la Selva”, una creación del compositor Víctor Gama inspirada en el texto “Cariba Malo” de Roberto Franco, es una ópera multimedia cantada a través de las historias de personas que habitan los bosques tropicales de la Amazonia colombiana y brasileña, la costa Pacífica y las montañas de los Andes.

En “3 mil RÍOS: Voces en la Selva” participan por Colombia los cantantes Waira Nina Jacaminejoy, Jaime Kiriateke y Betty Garcés Bedoya; y los percusionistas Pedro Ojeda y Urián Sarmiento. / Cortesía

Hace veinte años, el compositor Víctor Gama participó en una ceremonia de ambiwaska con un taita del Putumayo, el taita Floro. La invitación se repitió varias veces y al final de la jornada el músico recibió del indígena tres piedras preciosas. Eran tres ágatas azules bien pulidas. Desde entonces han viajado con él a donde la investigación artística lo convoque y en sus largos trayectos intentaba descubrir con palabras el significado de ese presente que le hicieron con tanta generosidad.

Gama fracasó en esa intención hasta que por casualidad se encontró de nuevo con el taita Floro en 2014, cuando realizaba una de las fases de una extensa investigación en el valle de Sibundoy, en Putumayo. Allí entendió que en esas tres piedras se sustenta simbólicamente la confirmación de que para él se abrió una ventana hacia la cultura profunda de la Amazonia, donde un bosque es mucho más de lo que se ve.

Esa imagen entre líneas fue el pretexto para construir la ópera 3 mil RÍOS: Voces en la Selva, una propuesta artística que está inspirada en el libro Cariba Malo. Episodios de resistencia de un pueblo indígena aislado del Amazonas, del antropólogo y politólogo colombiano Roberto Franco. El texto, editado en 2014 por Parques Nacionales Naturales, la Universidad Nacional y Amazon Conservation Team, le terminó de dar a Víctor Gama el impulso que necesitaba para gestar una iniciativa en la que se mezclaran elementos musicales, testimonios documentales y desarrollos en multimedia.

 

“Pude conocer a Roberto y hablarle del proyecto poco antes del accidente en el que perdió la vida en el Araracuara. Antes de su libro, cargaba siempre conmigo el texto de Wade Davis, El río, que retrata la investigación de su maestro, Richard Evan Schultes, el etnobotanólogo de Harvard que en la mitad del siglo XX, en Colombia, se dedicó a estudiar la ambiwaska (Banisteriopsis caapi), la coca amazónica (Erythroxylum coca) y el yoco (Paullinia yoco), entre otras plantas”, cuenta Gama, a quien la relación con Roberto Franco lo enfrentó definitivamente con la realidad del siglo XXI, en la que prima una sociedad global que vive en un sistema mercantilista de consumo interconectada por carreteras, trenes, aerolíneas, internet y tecnologías avanzadas.

La estructura de 3 mil RÍOS: Voces en la Selva se construyó a partir de la historia de Julián Gil, un maderero y cauchero que aparece referenciado en el libro de Roberto Franco, y quien llega a la selva con el firme propósito de dominar a los yuris, una comunidad que vive en aislamiento en el río Puré. Con este ejemplo se resumen muy bien la resistencia de los pueblos indígenas que no quieren aceptar la imposición de un modelo de vida ajeno y que además amenaza su propia existencia.

“El proceso de creación de la ópera se desarrolló a lo largo de cuatro años con muchos viajes al Pacífico, los Andes, Putumayo, Caquetá y el Pará, en la Amazonia brasileña. Fue una gestión muy gradual a través de un trabajo de campo muy largo, entrevistando muchas personas, grabando video y sonido. Esta investigación empezó en el 2012, en la región de Zipacón (Cundinamarca), en los bosques de niebla cerca de Cachipay donde trabajé con una fundación local participando en talleres dedicados a concientizar a las familias de agricultores sobre la necesidad de preservar los nacederos de agua”.

 

La ópera en tres actos, que se estrenó en Ámsterdam (Holanda), es multimedia y es cantada a través de las historias de personas que habitan los bosques tropicales de la Amazonia colombiana y brasileña, la costa Pacífica y las montañas de los Andes. La pieza artística, en la que participan por Colombia Waira Nina Jacaminejoy (canto tradicional), Jaime Kiriateke (canto tradicional), Betty Garcés Bedoya (soprano) y los percusionistas Pedro Ojeda y Urián Sarmiento, exhibe los impactos ambientales y sociales que ocurren como consecuencia del actual proceso de industrialización de las zonas verdes.

“El sonido que más me impactó durante la creación de 3 mil RÍOS: Voces en la Selva fue el canto del gulungo, también llamado mochilero y con el nombre científico Psarocolius decumanus, que construye un nido con una arquitectura similar a la del tejedor sociable del suroeste de África. Este animal influenció la construcción de la toha, el instrumento con 42 cuerdas que inventé y que utilizo en esta ópera”.

Víctor Gama resalta en su creación musical la importancia de los ríos que fluyen desde las montañas hasta los océanos de un lado y del otro del continente. Aquí la música no se mueve con el viento sino al ritmo de las corrientes de agua dulce.

 

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