Cuarteto Casals o la convivencia en música

La prestigiosa agrupación española llega a Cartagena para enseñarnos a vivir a través de la experiencia musical.

“La más perfecta expresión del comportamiento humano está en un cuarteto de cuerdas”, ha dicho el director de orquesta inglés Jeffrey Tate. Haciendo eco a esta afirmación, el legendario saxofonista Stan Getz también afirmó una vez que “un buen cuarteto es como una buena conversación entre amigos que interactúan con las ideas de cada uno”. Se puede asegurar que el cuarteto de cuerdas no sólo se asemeja a una familia: el cuarteto es una familia y en él deben aplicarse todas las reglas de convivencia que pueden mantener a flote la armonía entre las personas que lo conforman.

Por fortuna, la armonía ha reinado en el Cuarteto Casals desde su formación en 1997 y hoy es considerado por la prensa mundial como uno de los ensambles más importantes del mundo. La agrupación, conformada por Vera Martínez y Abel Tomàs (violines), Jonathan Brown (viola) y Arnau Tomàs (chelo), abarca virtualmente todo el repertorio de su formato instrumental, desde Haydn y Mozart hasta Ligeti y Berio. Pero mantener en ejercicio a la agrupación, al igual que conservar una familia, es labor dispendiosa. “Una vez creado el conjunto y puesto en marcha, la convivencia no siempre resulta fácil”, ha dicho la violinista Vera Martínez. “Acabas pasando más tiempo con tus compañeros de cuarteto que con tu pareja y cada uno tiene su carácter y sus distracciones”.

La convivencia entre personalidades tan disímiles, sin embargo, es la que en últimas enriquece la experiencia musical y humana que el cuarteto Casals le ofrece al público. Uno de los aspectos que lo separan de gran parte de los cuartetos, por ejemplo, es que sus dos violinistas —Vera y Abel— frecuentemente se intercambian los papeles de violines primero y segundo, dependiendo de la obra que estén ejecutando. Según Vera Martínez, este comportamiento —este “liderazgo compartido”—, que se sale de la tradición, surgió de manera natural. Además, como parte del amplio repertorio que cubre, el cuarteto también ha establecido la costumbre de utilizar arcos de época para las obras anteriores a Schubert, dándoles así una riqueza mayor de color y matiz a sus interpretaciones. “Creo que nadie más que nosotros cambia de arco según las obras”, ha dicho también Vera. “Somos como dos cuartetos en uno”.

Esa versatilidad sonora de Casals, tan elogiada por la crítica internacional, estará presente desde hoy en el IX Cartagena Festival Internacional de Música. Ojalá, sin embargo, el público colombiano logre entender que su presencia trasciende el simple objetivo de entretenernos. El cuarteto, como símil de una familia, nos debe recordar que la verdadera convivencia empieza y termina cuando escuchar al otro es igual o más importante que hablar. Y es así como toda agrupación musical y las personalidades únicas que la conforman pueden lograr el balance ideal y converger en la unidad, para que su sonido sea homogéneo y heterogéneo a la vez, como una conversación donde la voz y la opinión ajena se escuchan y se respetan. Esto es lo que la música nos puede enseñar, quizá más que cualquier otro campo de la humanidad. 

* Compositor e historiador.