Iván Duque: así fue su histórico triunfo en las elecciones presidenciales

hace 1 hora

Daniel Mera: "Colombia no es tierra de polarización"

El columnista de El Espectador, sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y experto en educación, habla de su libro 'Pos-polarización'. “Gracias al carácter multipartidista de nuestro sistema político, la despolarización ya comenzó. Distinto sería si tuviéramos bipartidismo”.

¿Por qué considera que Colombia NO es una tierra de polarización?

No lo somos al menos desde que el Frente Nacional marchitó la pasión política de liberales y conservadores, que se habían matado en la guerra civil no declarada de mediados del siglo XX.

Casi extinguido el motivo partidista histórico, no habíamos tenido una división tan pugnaz como la del plebiscito de 2016 por el acuerdo de paz con las Farc, división que fue inducida por el gobierno. 

¿Lo dice por?

Porque pretendió dividir entre amigos y enemigos de la paz. Si el presidente Santos hubiese acordado con la oposición los términos de la negociación con las Farc, no habría sido necesario el plebiscito.

¿Y la polarización?

Es un término sobrevaluado, y en parte por eso titulé el libro Pos-polarización.

En rigor, la primera vuelta presidencial de 2018 no arrojó una polarización entre derecha e izquierda, pues el centro fajardista, que no es el único centro, casi igualó a la izquierda.

Y cierta polarización es normal entre dos candidatos en una segunda vuelta. Pero obsérvese que los partidos de centro-izquierda y centro-derecha se fueron con Duque.

 ¿Entonces es establecimiento versus anti-sistema?

No diría que Duque representa eso que llaman establecimiento y que le permitió a Santos todo. Comparte unos principios y valores, pero dista de ser un Vargas Lleras. Es un outsider en buena medida.

 Y Petro ya aceptó el límite del populismo en Colombia, de la mano del profesor Mockus. Aceptó que no podía polarizar otro cuarto del electorado.

¿El 8 de agosto estaremos en pos-polarización?

Es mi hipótesis. Tanto Duque como Petro hablan de acuerdo y pacto nacional. La diferencia es que Duque podría tener gobernabilidad en el Congreso, no habría polarización política, incluso dando un necesario giro ideológico en las políticas públicas.

¿Cómo puede despolarizar Duque?

Primero, su discurso no es polarizante; segundo, le ayuda que no tengamos bipartidismo, sino multipartidismo; y tercero, ha sugerido que va a recomponer el centro político con un pacto para impulsar reformas.

Incluso para las modificaciones al acuerdo con las Farc, habría diálogo.

¿Cuál es el reto de ese centro político?

Crearlo a partir de las adhesiones de partidos al candidato ganador, sobre la base de unos principios programáticos. Sin mermelada, y ahí estará el arte político del presidente.

Que sea un centro político reformista parece seguro. Que sea liberal en economía, es bastante probable. Y en moral social, un poco más conservador.

¿Eso toca a la educación?

Sí. Lo que ha dicho Duque es que el Gobierno no será activista en ciertas cuestiones que chocan con la moral religiosa. Esto es muy distinto de lo que algunos temen o hacen temer.

Pero lo más importante es que Duque ha metido la educación en la agenda de reformas.

Aunque no parece tan evidente la urgencia de una reforma estructural en educación, lo cierto es que esta tiene una deuda enorme con la productividad y no está contribuyendo debidamente a la equidad social.

Y la reforma educativa de la que habla en su libro...

Como analista independiente, no se enfrentan muchas restricciones. Creo en la necesidad de un giro en el pensamiento colombiano de los últimos 25 años, y por eso puede sonar no convencional.

En cualquier caso, la reforma educativa en todos los niveles no se hace en un solo periodo presidencial. Requiere crear consenso social, acuerdo programático y reserva de capital político para varios años.

Es necesario que el centro político tenga la capacidad de dar continuidad a las políticas públicas, como en Chile, que es el caso que más conocemos.

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