Daniel Viglietti y la revolución de las palabras

El pasado 31 de octubre falleció Daniel Viglietti, uno de los exponentes más representativos de la música popular uruguaya.

Cortesía agencia EFE

“Yo quiero romper mi mapa, formar el mapa de todos. Mestizos, negros y blancos, trazarlo codo con codo”, cantaba y soñaba Daniel Viglietti en 1973 con la canción Milonga de andar lejos. En Viglietti no se hacía raro levantar la voz para hablar de las desigualdades sociales. Para él ese era su arte y su manera de combatir la guerra. Así, entre versos utilizados para denunciar los oscuros manejos de las clases dominantes, y otros que alentaban a la clase obrera, se fue posicionando como uno de los mayores exponentes del canto popular uruguayo y en un referente para varios cantautores de América Latina.

Su obra musical se caracterizó por la mezcla entre elementos de la música clásica y del folclore uruguayo, así como latinoamericano, todo heredado por la vena musical de sus padres. Su madre, Lyda Indart, era pianista, y su padre, César Viglietti, era guitarrista, como Daniel, uno de sus abuelos, que además, había sido investigador de la música popular uruguaya. Con su madre conoció la música de Stravinsky, Debussy, Ravel, Manuel de Falla, Beethoven, entre otros; con su padre, compartía el canto de Carlos Gardel, Magaldi, y Los Trovadores de Cuyo.

Abel Carlevaro, guitarrista, compositor y pedagogo uruguayo, fue maestro de Viglietti en el inicio de su carrera, impulsándolo a desarrollar su ritmo musical e induciéndolo a llevar su obra a otros lugares del mundo. Así fue que empezó a participar en lo que se llamó La Nueva Canción, un movimiento musical de América Latina que buscaba un compromiso social más a fondo de los músicos.

A partir de su segundo disco, Hombres de nuestra tierra, comenzó a trabajar en la musicalización de poemas de escritores como Líber Falco, César Vallejo, los españoles Rafael Alberti y Federico García Lorca, y el cubano Nicolás Guillén, entre otros. Así mismo, sus composiciones más conocidas, como A desalambrar, Canción para mi América, Milonga de andar lejos y Gurisito, han sido parte del repertorio de artistas internacionales como Isabel Parra, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Chavela Vargas y Soledad Bravo.

Viglietti fue desarrollando su obra musical al mismo tiempo que se desempeñó en la radiofonía, el periodismo y la docencia. Escribía en “Marcha”, una revista que dirigía Alfonso Quijano y donde Juan Carlos Onetti se desempeñaba como secretario de redacción. En la revista escribiieron Mario Benedetti, Ángel Rama, Mario Vargas Llosa, y fue allí donde Ernesto Guevara publicó en 1965, a modo de carta, su ensayo “El socialismo y el hombre en Cuba”.

Viglietti falleció por complicaciones quirúrgicas y varias personas, entre ellas el expresidente José Mujica, hablaron en su sepelio. Mujica se refirió de la siguiente manera a Viglietti: “Ahora tenemos mucha música, mucho ruido. Y vale: el ruido también entretiene. Pero no es lo mismo una música con mensaje permanente, importante. Por eso hago votos, porque a pesar de todos los desastres de la humanidad, creo en el hombre. Y habrá chiquilines Viglietti que aparecerán para llenar ese escenario vacío. Es un día triste, y lo que podemos hacer es tratar de remover dentro de nosotros lo mejor que nos haya quedado de él”.

 

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