Emergentes XLII

De bardos e historias

Presentamos el dúo The Black Wooden Box, compuesto por Danna Valentina García Román y Kevin Stuart Sánchez Moss, que mezcla su música con literatura fantástica.

Kevin Stuart Sánchez Mossyenda y Danna Valentina García Román. / Archivo personal

En la tierra de humanos sin mucha magia son The Black Wooden Box una pareja de enamorados por la música celta y las historias fantásticas que se traen las historias directamente desde Therra. Luego, como antiguos bardos, recitan las historias acompañados de violines, laúdes, pianos, guitarras y bajos.

Ambos estudian antropología en la Universidad Nacional de Colombia y beben de dicho conocimiento para su creación artística. Su música está enriquecida por la mitología celta, la literatura y el rock. Se han propuesto la creación de un mundo paralelo desde el que enriquecen su quehacer artístico. En este camino ya lograron llegar a su primer proyecto, hacer de Therra un lugar en el que cohabiten otros humanos desde este lado de lo que parece real. El desafío está claro, la música como canal para creer que la magia existe, la llevamos dentro y excede lo material.

En su canal de Youtube han dado pasos en este camino que a veces no promete mucho a los artistas colombianos. Allí muestran sus obras y han ganado su público. Es a través de este medio que le dan vida a Therra y todo lo que en ella pueda existir.

¿Cómo se conformó The Black Wooden Box?

Nosotros entramos a estudiar antropología y desde el primer día conversamos alrededor de la música. Un día grabamos el primer video y lo subimos al canal. Hacemos normalmente metal sinfónico.

¿En qué ha influido la antropología en lo que hacen desde la música?

Durante la carrera hemos aprendido a entender y también a desaprender las cosas que nosotros creemos. Así mismo nos dimos cuenta de que existen muchas realidades alternas, paralelas, que cuentan historias diferentes. Nosotros quisimos crear una realidad paralela con la música, contamos historias y le metemos nuestro estilo. La antropología ha abierto muchas puertas mentales en nosotros para aceptar que así no podamos ver una realidad, esta existe y es igual de válida que cualquier otra.

¿Qué tipo de música están interesados en hacer? ¿Cómo quieren identificar lo que hacen?

Es más, con el tema de la magia, el tema de los dragones. Estamos creando un disco que trata sobre un mundo que nosotros inventamos, tiene muchos personajes, nosotros somos unos de esos personajes. Lo chévere también es que relacionándolo un poco con la carrera, la antropología nos permite creer en esas cosas, creer que existe magia, creer que existe algo más que lo físico y lo material.

¿Por qué es importante tener en cuenta otras realidades?

Porque nosotros solemos juzgar todo desde nuestro punto de vista, ese es el principal problema de nuestra sociedad, por eso existen tantas guerras. Siempre intentamos imponer una sola cosa que consideramos verdad absoluta y no tenemos en cuenta que también es una invención nuestra, que puede haber otras maneras de observar y concebir el mundo, otras explicaciones al mundo que nosotros desde nuestra sociedad creamos.

¿A qué se debe el gusto por la música celta?

El señor de los anillos fue la mayor inspiración.

¿Por qué el nombre The Black Wooden box?

The Black Wooden Box nos parece un nombre perfecto porque es una caja de madera negra de la que salen cosas, no solo música. Nosotros también compartimos libros, críticas, es lo que queremos transmitir.

¿Cómo influye la literatura en lo que hacen?

Igual que con la música, los mundos están dentro de un libro, uno puede vivir un libro, ser parte de la historia. Para mí, uno no puede separar una de la otra. De hecho, tenemos futuros proyectos con la música y la literatura, sacar disco y sacar un libro aparte donde contemos historias del mismo mundo que creamos para el disco.

La mística

Algún tiempo atrás, en un lugar de la mar, viajaba aquel viejo marino, la historia contaba palabras, derramaba dioses, traiciones y olvidos. Cuando una historia de mar bese en tus labios la sal. Cuando una historia de amor se convierte en canción. Una mujer duerme, su piel pálida contrasta con el escarlata de su cabello. El sueño aparece intenso, le humedece la piel del rostro, cada poro brota húmedo y salado, gotas pequeñas van juntándose, amenazando con formar gigantescos océanos.

Despierta inquieta después de naufragar en sueños, limpia en su rostro los restos de sudor salado y busca la forma de salir a tomar aire. Ve la luna brillar redonda y arrogante a través de la noche, vuelven los vestigios del sueño que parece tan real. Therra está habitada por diversos seres, animales humanos y no humanos, criaturas fantásticas que transitan valles y montañas. La magia habita los bosques y lagunas. Infinitos secretos, antiguas canciones épicas, magos testigos de la historia. No puede ser real tanta locura. Ella debe abandonar la lectura nocturna, antes de que su vida se convierta en una extraña apología viviente del clásico de Lewis Carroll. Lleva la mano a la frente buscando fiebre, nada.

Necesita escribir lo que sueña, necesita que esas páginas escritas actúen como anclas en la realidad, que hagan tangible la existencia fuera del sueño y al tiempo lo perpetúen. Una noche en medio de sueños intranquilos y tormentas oceánicas, sintió que aquella realidad paralela la absorbía, no encontraba el camino de vuelta ¿Cómo despertar?

Lejos, en medio del mar, divisó a otro náufrago, un habitante de Therra que buscaba el camino a casa después de la tormenta. Se acercaron, conversaron largamente en medio de un mar que se mostraba ahora tranquilo. Al despertar, el náufrago estaba allí.