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De colectivismo e individualismo en tiempos de pandemias (Tintas en la crisis)

Subestimar o sobreestimar la pandemia deriva principalmente de cómo cada ser humano responde al miedo. El miedo, como emoción que supone un peligro real o aparente, se puede percibir a nivel individual o colectivo, es ahí cuando se huye o se pelea.

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En el libro de La Psicología de las pandemias, Steven Taylor dice “Interpretamos el peligro de las situaciones dependiendo en como otras personas están reaccionando, la realidad como construcción social nos lleva a entender el peligro basado en el comportamiento de otros, ¿Qué pasa si un gran porcentaje de la gente responde con acciones de pánico como, por ejemplo, las compras excesivas basadas en las sensaciones de urgencia y escasez? Se genera un contagio de Miedo, ejemplo:  si el otro lo hace debe ser por algo, es mejor que yo también lo haga”.

¿Cómo la gente ha reaccionado ante la pandemia? La respuesta primaria es huir o pelear. En este caso se entiende por huir cuando se ha sobreestimado el miedo a la pandemia, el ejemplo más próximo fue el acaparar la mayor cantidad de productos posibles para el auto aislamiento. Por otro lado, la reacción de pelea es cuando se subestima la pandemia y a su vez se interpreta toda acción del gobierno como una imposición, esto se basa en la idea de anteponer por parte de los individuos los supuestos derechos individuales adquiridos y la idea de libertad individual. En psicología esta especie de “rebeldía” es llamada reactancia, concepto elaborado por Jack Brehm. 

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El filósofo sur coreano Byung – Chul Han menciona que “Estados asiáticos como Japón, Corea, China, Hong Kong, Taiwán o Singapur tienen una mentalidad autoritaria, que les viene de su tradición cultural (confucionismo). Las personas son menos renuentes y más obedientes que en Europa. También confían más en el Estado. Y no solo en China, sino también en Corea o en Japón la vida cotidiana está organizada mucho más estrictamente que en Europa”, continúa diciendo que “Eso obedece también a un motivo cultural. En Asia impera el colectivismo. No hay un individualismo acentuado. No es lo mismo el individualismo que el egoísmo, que por supuesto también está muy propagado en Asia.” 

Las formas de reacción ante el miedo generado por el Covid -19 han estado determinadas por la relación, experiencia y confianza, que la gente tiene con sus gobiernos e instituciones. Con esta pandemia se puede hacer la lectura como plantea Byung – Chul Han del extremo control social o de la falta de institucionalidad por parte de algunos gobiernos. En el caso de Colombia la gente ha ido perdiendo la confianza institucional, sumándole la precarización de los recursos en sectores de servicios como la salud. Hay distintos grupos sociales a merced de lo disponible en redes sociales, fake news, cadenas de whatsapp, videos, piezas graficas con logos oficiales, etc. Si lo vemos en términos psicológicos, esta saturación de información y el no conocer las rutas e instituciones oficiales (adecuadas) para saber cómo actuar, han generado no solo una inadecuada forma de sobrellevar esta crisis, sino a su vez, un aumentado de las diferentes dinámicas de violencia intrafamiliar y los diagnósticos psicológicos tales como trastornos de ansiedad, trastornos depresivos, de personalidad, y sus sintomatologías. 

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La salud mental a escala global se ha ido deteriorando. Los diagnósticos de enfermedades mentales como depresión y ansiedad son cada vez más frecuentes en rangos de edades cada vez más amplios. La Encuesta Nacional de Salud Mental del 2003, una de las más citadas hasta la fecha, encontró que “el 40,1 % de la población colombiana entre 18 y 65 años ha sufrido o sufrirá alguna vez en la vida un trastorno mental”, sin contar el deterioro de la salud mental en niños y adolescentes, en quienes cada vez es más frecuente el consumo de medicina psiquiátrica como tratamiento a sus diagnósticos.  ¿Qué ocurrirá entonces cuando aminore la pandemia, pero continúe una crisis mental junto con la crisis social y económica? Debemos poner sobre la mesa una urgente discusión sobre la crisis mental y las crisis emocionales derivadas de situaciones de miedo, de hambre y de incertidumbre.  

Para el argentino Jorge Alemán, “La depresión es el proyecto que el neoliberalismo tiene para extenderlo socialmente, de tal manera que los sujetos no sólo pierdan, se destruyan sus posibilidades, se queden sin recursos para la vida, sino que además se sientan culpables de eso”. De acuerdo con Alemán, el capitalismo produce una trama simbólica que funciona de modo invisible, naturalizando las ideas dominantes y escondiendo su acto de imposición. El sujeto en esta suerte de individualidad va a ver sus logros como fruto de sus méritos, lo que produce euforia y compulsión a incrementa la ganancia; y a sus fracasos como resultado de sus incapacidades, lo cual puede sumirlo en estados depresivos. El mayor logro del capitalismo ha sido fomentar esta individualidad en el sujeto, que parece estar logrando construir un fascismo anónimo que reclama seguridad y protección a costa de la destrucción del otro. 

Todos los intelectuales, científicos, hasta los mismos gobiernos hablan en alguna medida de tejido social, de cooperación, unión y colaboración, pero todas esas palabras se manifiestan a través de comportamientos aprendidos, no son innatos al ser humano. Si el sistema capitalista y por ende, las instituciones al servicio del mismo, estimulan el pensar desde el bienestar personal olvidando a los Otros, no vamos a lograr superar de raíz ninguna de las crisis, porque siempre va a primar el bienestar de un individuo y no del colectivo. En una sociedad pensada desde la individualidad no habrá lugar para la cooperación, la comunidad o el tejido social que tanto nos van a urgir en materia de salud mental. Como dijo Byung – Chul Han, “Se necesita una solidaridad incondicional total y una respuesta coordinada globalmente” 

En menos de un mes se ha hecho evidente no solo lo precario que es nuestro sistema de salud para atender a los posibles contagiados de Covid-19, sino además debemos incluir a todos aquellos que ya se ven y se verán afectados en su salud mental. Con esta crisis vendrá la oportunidad de reclamarle a esos gobiernos que alguna vez dijeron que había demasiadas psicólogas y trabajadoras sociales, será momento de exigir mejorar en todo el sistema de salud y de invertir en ciencia y educación pública de calidad, vendrá la hora de reclamar, de salir a las calles, ahora más que antes a exigir lo que nos han robado. (después de la cuarentena claro).

*Psicóloga 

 

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Alexandra Patiño Zapata

Cultura

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