De los cuerpos, un lenguaje

La danza se toma Bogotá por 11 días en los que se presentarán compañías de Francia, Estados Unidos, Uruguay, México, Costa Rica y Ecuador.

Mañana empieza la III versión del Festival Impulsos. "Lo mejor de la danza en Colombia y lo mejor de Colombia para el mundo", es lo que dice su slongan. Y es que es mucho lo que gira en torno a este Festival. Hace poco, una personalidad dedicada al mundo de la danza, decía que en Colombia todavía falta mucho a nivel dancístico por visibilizar. Hay mucho talento, por supuesto. Pero no se explota. 'Impulsos' resulta ser un pequeño empujón a esa visibilización. Nació con el objetivo de reunir a los profesionales de Colombia y del mundo, cada dos años, en una "fiesta del cuerpo". Porque así es como ellos observan la danza, como una fiesta.

Con ocho países, 10 compañías en salas, 7 compañías en una muestra Performática, casi 100 artistas invitados, 3 salas, más de 20 funciones, talleres y conferencias en distintas regiones del país, ‘Impulsos’ pretende exhibir, en 11 días, lo más arriesgado e innovador en las artes coreográficas del mundo. Es un evento internacional organizado por el Teatro Nacional y por la Fundación L’Explose.
Ocho países. Argentina, Uruguay, Ecuador, México, Costa Rica, Francia, Estados Unidos y Colombia confrontan distintas maneras de hacer y de entender el trabajo corporal y artístico. Exploran, enseñan y aprenden con un sólo lenguaje: el del cuerpo. No necesitan nada más.

Habrá diez compañías en salas, oferta para todos los gustos. La Ciudad de los Otros, por ejemplo, es una obra del grupo colombiano Sankofa, de Medellín, el invitado de honor en esta III versión del festival. Se va a presentar mañana en la inauguración, a las 8 de la noche, en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán. La obra cuestiona los estereotipos que se han cultivado desde la multiculturalidad. Denuncia la falta de oportunidades de las comunidades negras y la de otros marginados que han sido observados bajo el lente de la discriminación por muchas generaciones. Intenta proponer la posibilidad de un cambio verdadero.

En esa misma sala, se presentará Bon Appétit (Buen Apetito), una obra de Francia y Estados Unidos, en la que se estimula el deseo. Es una inmersión en el placer, su receta. El cuerpo resulta ser el ingrediente principal, que se mueve de manera visceral, tribal y sensual. La desnudez se presenta de frente, de manera natural y se hacen mezclas de videos y de música en directo para aromatizar lo que está ocurriendo sobre el escenario. Algo similar ocurre, sobre ese mismo espacio, con MiddleSex, otra obra de Medellín. Las pasiones, la sensualidad y el erotismo aparecen esta vez con una dirección concreta: el travestismo. Es la historia de tres hombres y sus vidas extremas, la narración de un hombre que vende su cuerpo para el placer de otros, como una desesperada solución a su difícil situación.

El cuerpo también puede apuntarle al absurdo. Y lo hace. Escrito absurdo parte de la investigación de los bailarines Vladimir Rodríguez y Omar Carrum, que recurren a sus cuerpos para trazar una escritura, utilizan herramientas que han acumulado a través de la experiencia y se dejan llevar por el impulso. Juegan, sobre todo. Improvisan. Esta pieza artística, de México y Colombia, es el resultado de 6 residencias que ambos artistas tuvieron e Mazatlán, Bogotá y París. Se estará presentando en la Casa del Teatro Nacional junto con obras como El mar sin nombre, de Colombia y Costa Rica, Cuatro Puntos, del colectivo Carretel de Colombia, Material Material, de Medellín y Maravillosa, una pieza dancística de Ecuador y Uruguay.

En la sala de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, por otro lado, estarán México y Argentina. En Yo antes es ahora, de México, la complicidad y las opiniones del público aportan al desarrollo de la interpretación. Los bailarines se apoyan de estas opiniones y de sus propias experiencias para crear identidades falsas. Una manera distinta de representar. Y en Maneries, de Argentina, Florencia Vecino explora los límites de las capacidades formales de su cuerpo, las construye y las destruye como si tuvieran, como formas, vida propia.

La muestra performática se realizará con siete grupos colombianos y la idea es generar preguntas alrededor del oficio de la danza contemporánea en Bogotá, Colombia y el mundo. Es lo que busca, en realidad, el evento en general. Eso y crear público alrededor de la danza; que se muestre, que se exalte, que se vea.

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