'Del hato donde me crié'

Composiciones propias y creaciones ajenas integran esta producción que sólo se podrá adquirir a través de tiendas virtuales.

Orlando ‘Cholo’ Valderrama incluyó en su nuevo trabajo musical homenajes a las mujeres y tributos a los caballos criollos. / Archivo particular

Desde cuando Orlando Cholo Valderrama era becerrero, ya tenía la ilusión de ser coplero. Hoy, que es un coplero reconocido en Colombia y en el exterior, no olvida esos años en los que le ayudaba al vaquero a seleccionar los becerros, los traía, los consentía y se los mostraba a la vaca para que ella lograra producir la mejor leche llanera. El secreto, desde entonces lo sabe, está en el canto, en la voz humana, que alcanza a estimular al animal para llenar baldes completos con el líquido blanco.

Estos cantos de vaquería ocupan una porción considerable de la memoria de Valderrama, quien desde los cuatro años tenía claro que ser becerrero era el primer paso para luego ser vaquero y así estar más cerca de su verdadero sueño, condensando en la palabra coplero conceptos particulares como tradición, ancestro y musicalidad. Estos tres componentes resultan infaltables en las trescientas y pico de canciones que ha compuesto desde su chinchorro y con su cuatro.

“‘Recostado en mi chinchorro me refugié en la nostalgia’, digo en la canción Pajarillo, incluida en el nuevo trabajo, Sencillamente Llano. Este tema lo compuse porque tuve la oportunidad de conocer el Llano sin carro, sobre el lomo del caballo, y montado en él por más de 50 días. En ese mismo chinchorro y con ese mismo cuatro en el que aparezco en la carátula compuse esa canción y otras tantas del álbum. Me gusta especialmente porque ahí cuento de qué manera el progreso, la preocupación por el petróleo, está matando a algunas tradiciones de mi cultura llanera”, relata Orlando Cholo Valderrama, quien incluyó en su nuevo registro tanto letras propias como creaciones de compositores como Cheo Ramírez, Carlos Mocho Pérez, Carlos Cachi Ortegón e Ignacio Indio Figueredo.

Este artista llanero tardó más de un año en el proceso de realización de su nuevo álbum. Seleccionó 25 temas, los mezcló y masterizó, pero finalmente optó por 15 canciones y una reflexión acompañada de arpa (Si un niño ciego tiene un caballo). Con este pensamiento cerró un registro con el que quiso hablarle a la tradición a través de temas como Del hato donde me crié o Pa’ dónde irá ese Llano, así como hacerles homenajes a las mujeres de la región con Josefina, Josefina y Llaneraza, llaneraza. Sin olvidar al caballo, su amigo incondicional.

“En este disco resalto la presencia del caballo criollo, que desafortunadamente está desapareciendo. Ese animal se usa en vaquería y desde las 4:00 a.m. está ensillado hasta cuando cae el sol. Sin embargo, por deportes como el coleo ha entrado con mucha fuerza el caballo de cuarto de milla americano, y nos ha hecho olvidar a nuestro ejemplar criollo, incondicional”, asegura Orlando Cholo Valderrama. Ha contemplado la posibilidad de dejar de grabar y concentrarse en la interpretación de los temas que ya tiene registrados, pero el poder de su chinchorro y de su cuatro es tal que obtiene motivaciones adicionales para hacer, por ejemplo, este Sencillamente Llano, un trabajo independiente que solamente se podrá adquirir a través de tiendas virtuales.

“Hay una forma de vida en este país y medio, compuesto por Venezuela completa y la mitad de Colombia, que hace que los artistas nos quedemos en esta región y no exportemos nuestro talento. A mí sí me gusta mucho ir a mostrar mis cantos por fuera, pero nos falta un poco más de espíritu de lucha, ese que nos sobra haciendo trabajo de llano”, concluye Valderrama desde su fundo en el Llano colombiano. Él no dice “finca” porque no siente esa expresión como propia y desentona con el joropo altanero que tanto defiende.

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