Del tango a 'La camorra'

El nieto del argentino Astor Piazzolla llega con su sexteto Escalandrum para mostrar otras formas de interpretar la música del gran maestro de Mar del Plata.

Daniel El Pipi Piazzolla pudo haber llegado a la música por obligación. Su abuelo, Astor, uno de los bandoneonista por excelencia de Argentina y tal vez el mayor revolucionario del tango de todos los tiempos, seguro influenció su camino. Su padre, Daniel Hugo, un teclista reconocido que tuvo, además, la responsabilidad de importar el primer sintetizador que llegó a su país, también pudo haber motivado su decisión. Sin embargo, lo que realmente determinó su destino en el arte sonoro fue su pasión por el fútbol. Siempre ha sido hincha furibundo de River Plate, pero lo que más le llamaba la atención de ir cada fin de semana al estadio no eran las jugadas, ni las gambetas para acercarse al área contraria. El goce para él estaba en la posibilidad de escuchar la percusión con la que empujaban al equipo a sudar, a correr más.

Recibió durante muchos años clases de piano, pero el ritmo de la percusión le marcó el camino diario y cayó en la batería. Con este instrumento ayudó a elaborar varios cánticos para apoyar a River, incluso durante su paso por la categoría B, los cuales ahora son empleados para darles fuerza a los rivales de turno de Boca Juniors.

De los cantos motivadores a las complejas piezas de Astor Piazzolla, El Pipi se desplaza con la rapidez y la habilidad de un tiburón, y de ahí el nombre de su sexteto: Escalandrum, una especie de este animal marino que tanto su abuelo como su padre cazaban de manera deportiva en una casa de veraneo que tenía su familia en Punta del Este.

“La relación entre la batería, los teclados de mi padre y el bandoneón de mi abuelo, es la mejor. Mi agrupación tiene 13 años y desde el comienzo tuvimos una sección de vientos muy bien estructurada; ellos imitan el sonido del bandoneón, y como se trata de una formación de jazz, pues la batería entra a la perfección. No hay mucha batería en el tango, incluso mi abuelo cuando tenía batería la hacía electrificada”, cuenta Daniel Piazzolla, quien asegura que se quedó con las ganas de escuchar una ópera dedicada a Carlos Gardel y una cantidad de proyectos que tenía el gran maestro de Mar del Plata para seguir revolucionando el tango.

El Pipi respeta todas las manifestaciones contemporáneas del tango, lo único que le da lástima es que a su abuelo lo combatieron hasta el cansancio por su música sublime y ahora los más intrépidos hacen canciones fusionadas con elementos electrónicos y nadie dice nada. Según él, fueron muy injustos con Astor Piazzolla.

“Sé que tengo mucha responsabilidad en esa interpretación. Siendo música de mi abuelo, siento que tengo que trabajar el triple para que salga mucho más que bien. En el ambiente tanguero nos valoran mucho y eso es muy importante para mí. La música de Piazzolla se interpreta por lo general igual a como la interpretaba él. Yo tomé el riesgo de hacerla distinta”, dice Daniel Piazzolla, quien preparó para su gira por Colombia una versión especial del tema La camorra, una de las últimas piezas compuestas por su abuelo y que resume la magia de ese sentimiento triste que se hereda.

Jueves 26 y viernes 27 de julio, 8 p.m. Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez, Bogotá. Lunes 30 de julio, Pablo Tobón Uribe, Medellín. Boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.

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