Diego Luna vuelve a Bogotá con ‘Cada vez nos despedimos mejor’

El actor y productor mexicano se enfrenta al reto de hacer este monólogo que se centra en una relación de amor entre una pareja que nació el mismo día, a la misma hora y en el mismo hospital.

Cortesía Teatro Nacional

Actor de cine, televisión, teatro, y además, productor y director de varias cintas y documentales. No es el ‘hombre orquesta’, se trata de Diego Luna, un mexicano que desde los ocho años encontró la felicidad en el arte de darle vida a varios personajes. Diego vuelve a Bogotá y al placer de ‘las tablas’ con Cada vez nos despedimos mejor, un monólogo que se estará presentando este 26 y 27 de mayo en el Teatro Nacional La Castellana. Hablamos con él acerca de esta obra, las emociones que le despierta estar solo sobre el escenario y su amor por la actuación.

¿Cómo surgió la idea de venir a Colombia con Cada vez nos despedimos mejor?

Teatro Nacional se puso en contacto con nosotros. Es una puesta que puede viajar muy bien por Latinoamérica. Si bien la historia se desarrolla en México en estos últimos 30 años, la obra se centra en la relación de amor entre Mateo y Sara, la imposibilidad de dejar ir y aprender a despedirse.

¿De qué trata este monólogo?

El eje principal es una pareja muy peculiar. Nacen el mismo día, a la misma hora y en el mismo hospital. A partir de ese momento se cruzan en hechos importantes para México. Eventos que nos marcaron como sociedad, resultan ser el marco de estos encuentros. Es una pieza que utiliza el sarcasmo y la risa para reflexionar sobre estos personajes y la realidad de mi país.

¿Usted es de aquellos artistas que ama la comedia, el drama o el punto intermedio?

Para mi el humor es indispensable porque es el vehículo ideal para la crítica.

Este montaje transita por el amor, la tristeza y los acontecimientos históricos, ¿cuál es el suceso mexicano que dejó huella en usted?

Sin duda el temblor de 1985. El dolor que acompañó esta catástrofe me marcó profundamente. Un golpe durísimo para la ciudad, pero también, una gran oportunidad de ver la reacción que la tragedia generó. La gente pensó en ayudar a los más necesitados.

¿Por qué volver a ‘las tablas’ con un monólogo?

Es un reto que no había tomado. Para mí el teatro es vital y esta ha sido una experiencia maravillosa, de mucho aprendizaje. Tengo la fortuna de contar con un buen equipo de trabajo.

 

Las críticas de Cada vez nos despedimos mejor han sido excelentes. Desde su visión, ¿qué hace especial o cuál es la mayor fortaleza de la puesta?

La voz de Alejandro Ricaño, director del monólogo, es muy aguda y su humor es contagioso. La obra tiene algo en particular: conmueve porque es fácil identificarse y reconocerse en este relato de amor.

¿Con qué se va a encontrar el público durante la presentación?

Una pieza interesante, con gran ritmo y divertido. En la puesta hay un músico tocando en vivo que genera un diálogo muy dinámico con el protagonista.

¿Qué es lo mejor de estar solo sobre el escenario?

Sin duda es una responsabilidad enorme, pero a la vez es atractivo. Es una vivencia que en su totalidad le pertenece al actor.

Ahora que ha probado estas dos perspectivas del teatro, ¿prefiere estar solo o acompañado?

Son experiencias distintas, no las calificaría ni compararía. Pero si cuentas con un texto como el que tengo, no estás solo. ¡Eso es seguro!

¿Después de Bogotá tienen previsto ir a otras ciudades de Latinoamérica?

Por ahora no. Espero que el próximo año podamos viajar más con esta pieza.

Inició su carrera antes de los diez años, ¿cómo saber a tan corta edad que la actuación sería su pasión?

Trabajar en teatro fue algo natural, se trataba de compartir más tiempo con mi padre y ser parte de su mundo. Empecé muy chico y poco a poco me fui enamorando.

Usted ha tenido la oportunidad de estar en televisión, cine y ‘las tablas’, ¿cuál es su consentido?, ¿por qué?

Como actor sin duda el teatro te da una libertad que no encuentras en ningún otro medio. Pero hoy la dirección de cine me tiene encantado.