La dignidad de un escritor

El escritor español, al no aceptar el galardón otorgado por el Ministerio de Cultura, adujo que no quería dinero ni honores que provinieran del erario.

Javier Marías fue elegido por el Ministerio de Cultura por su libro “Los enamoramientos”. / AFP
Javier Marías fue elegido por el Ministerio de Cultura por su libro “Los enamoramientos”. / AFP

“Estoy siendo coherente con lo que siempre he dicho, que nunca recibiría un premio institucional. Si hubiera estado el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) en el poder, hubiera hecho lo mismo”, fueron las primeras palabras del escritor español Javier Marías para explicar su no aceptación del Premio Nacional de narrativa que le otorgó ayer el Ministerio de Cultura.

Marías convocó a una rueda de prensa en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde dijo: “Me parece recordar que la decisión de no aceptar invitaciones del Ministerio de Cultura o del Instituto Cervantes fue a partir de 1995. Creo que ese año hubo un Salón de París en el que España era país invitado. Recuerdo que hubo listas de invitados. Asistí a ese salón invitado por el Ministerio de Cultura francés. Por aquel entonces pensé que no quería verme involucrado en eso, en esas polémicas. Aquí se politiza todo. Fui pensando que no debía aceptar ningún premio. Lo fui madurando. En 1998 acepté el de la Comunidad de Madrid. Dudé, pero era un premio sin mucha repercusión y era de mi ciudad natal. Luego, decidí que no aceptaría ningún otro premio de carácter oficial o institucional”.

Marías, hijo del filósofo Julián Marías, quien padeció la represión del régimen franquista por sus posturas republicanas, publicó en 1970 su primera novela, Los dominios del lobo. En 1972 publicó Travesía del horizonte y en 1978 El monarca del tiempo. En los años 80 publicó El hombre sentimental y Todas las almas. En 1994 escribió Mañana en la batalla piensa en mí (título tomado de un verso de Shakespeare, al igual que Corazón tan blanco), que recibió numerosos premios en Europa y América. El año pasado se editó Los enamoramientos, una novela detectivesca que, al decir de los críticos, plantea problemas filosóficos y éticos. La historia, relatada en primera persona, fue traducida a 18 idiomas, vendió más de 100.000 ejemplares y fue la obra elegida por el jurado del Ministerio para otorgarle a Marías. el premio.

En algunos de los apartes de su explicación, ayer, Marías aclaró que mantenía su postura “prescindiendo de quién gobierna, me da igual que sea el PSOE o el PP (Partido Popular). Decidí que no iba a prestarme en modo alguno a que se dijera: este ha sido favorecido, le han invitado mucho al Cervantes, ha hecho carrera gracias a ayudas estatales. De lo que digo podrían ser testigos mis compañeros de la RAE (Real Academia Española de la Lengua, una de las instituciones que tiene derecho a presentar candidatos al premio Cervantes), que el año pasado recuerdo que en una votación inicial me propusieron para el Cervantes; ante esa perspectiva, intervine y les dije que agradecía su confianza, pero les rogaba que se abstuvieran de poner mi nombre, porque si me lo hubiesen dado no lo podría aceptar”.

Más adelante agradeció al jurado que lo eligió para el premio y contó que cuando lo llamaron para informarle la noticia, también le contaron que uno de los miembros del jurado creía que él iba a rechazar el premio. “Aún así, consideraron que no era asunto suyo y que tenían que premiar el libro más merecedor, según ellos”. El escritor explicó que “al principio, en otras épocas, habría sido motivo de alegría (el reconocimiento), es algo halagador que una novela que hayas escrito, con mucha inseguridad, sea reconocida; pero no he tenido duda a la hora de pensar que, como he expresado varias veces, no lo aceptaría. Tampoco quería asimilarme; recuerdo que ha habido autores siempre muy alejados del poder, que se habían manifestado así, no voy a hacer nombres, y sin embargo, cuando se les dio un premio nacional lo aceptaron. En este país hay poca memoria para lo que conviene; la gente puede cambiar de opinión, me parece bien; pero me parecería inconsecuente que con mi postura de estos años de pronto hoy, por un premio con cantidad apreciable de dinero, ahora ya sí. Habría sido indecente por mi parte”.

Al final de su charla, Javier Marías recordó que “Thomas Bernhard hablaba de lo horroroso que era recibir los premios, y de las ceremonias de entrega. Decía que los había aceptado por dinero y que estaba bien. Pero, aún así, decía: ‘¿Cómo se me ocurrió aceptar el Premio Nacional?’. Pensando también en él, prefiero no aceptarlo y no ser considerado un especie de abanderado oficial. Y con esto no quiero decir que todos los que lo han recibido antes lo sean. La mayoría es gente independiente. Pero es un galardón que, en este país, prefiero no tener”.