¿Hacia dónde va la Orquesta Batuta?

El Gobierno anunció que Juan Antonio Cuéllar, director de la orquesta, sería relevado de su cargo en busca de un enfoque más “gerencial”. Sin embargo, la decisión final está en manos de la junta directiva de la organización. Cuéllar dice que hay “intenciones” ajenas al bienestar de la orquesta.

La ministra de Cultura, Mariana Garcés, aseguró que la salida de Cuéllar se debe a la búsqueda de un enfoque más “gerencial”. / Archivo

Juan Antonio Cuéllar aún es el director de la Orquesta Batuta. A pesar de que el Ministerio de Cultura anunció que saldría de ese cargo, la decisión de su salida es responsabilidad de toda la junta directiva de la orquesta —conformada por instituciones públicas y privadas—, que se reunirá el 26 de febrero. Cuéllar, maestro en composición de la Universidad Javeriana y doctor de la Universidad de Indiana, suma seis años en la dirección de la orquesta y se declaró sorprendido por la decisión.

¿Por qué el ministerio pide que Cuéllar salga de la dirección?

En entrevista con Blu Radio, la ministra de Cultura, Mariana Garcés, dijo que a Cuéllar se le vencía el período del contrato —que debe ser renovado cada dos años— y que el ministerio busca ahora una administración más “gerencial” de la orquesta para atraer más recursos privados y crear una gestión de recursos más “eficaz”. La Orquesta Batuta, fundada en 1991 para que jóvenes y niños tuvieran una oportunidad de mejorar su calidad de vida a través de la enseñanza musical, posee 80% de recursos públicos —entregados por el Ministerio de Cultura, la Agencia Presidencial para la Acción Social, la Cancillería y Ecopetrol—, que suman cerca de $15.600 millones al año. Su posición financiera es mayoritaria. Otros $5.000 millones provienen de alcaldías y gobiernos municipales y departamentales y de las organizaciones privadas, entre ellas Davivienda, USAID y Cemex. La pretensión del Ministerio de Cultura, de acuerdo con palabras de la ministra, es aumentar los aportes de capital privado del mismo modo en que sucede con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar en Venezuela.

¿Ha incumplido Cuéllar con la consecución de dichos recursos, una de las funciones de su cargo? El director dice que, de acuerdo con el plan trazado con la junta directiva, durante estos seis años la orquesta ha crecido en número de integrantes y visibilidad, y este año se preparaban para aumentar los recursos de fuentes privadas. Cuéllar argumenta que han encontrado apoyos millonarios de empresas como Davivienda y que, de hecho, un grupo de empresarios judíos ha invertido una gran cantidad en la orquesta. “Estamos listos para entrar en la gestión de recursos según el mapa trazado —dice—. Lo que sospecho es que hay unas intenciones que no son las mejores al respecto. No tengo ninguna información”.

Sin embargo, Garcés dijo en Blu Radio que no existe ningún “pero” en la gestión de Cuéllar. La decisión se limita al vencimiento de su contrato y a objetivos distintos que, al parecer, Cuéllar no podría cumplir. Existen, no obstante, algunas contradicciones. Cuéllar cuenta que acudió a su oficina un miembro de la Departamento para la Prosperidad Social —también una de las aportantes financieras de la orquesta— para notificarle su salida como una decisión ya tomada; Garcés aseguró, en cambio, que esto era sólo una sugerencia para la junta directiva, pero al mismo tiempo dijo que una “empresa cazatalentos” se encargaría de escoger al nuevo director e incluso propuso una candidata para reemplazar a Cuéllar: María Claudia Parias, directora de la Orquesta Filarmónica de Bogotá entre 2008 y 2012.

Cuéllar, en tono calmado, dice que su gestión ha sido buena y que la orquesta ha incrementado su participación en la sociedad. Como datos claros, dice que la orquesta ha aumentado por cinco el número de niños y jóvenes músicos desde 2008, que en los últimos dos años las orquestas infantiles y juveniles han ido de gira por Europa, Brasil y Estados Unidos, y también que el año pasado ganaron el premio Portafolio por aporte a la comunidad. En la actualidad, más de 23.000 niños conforman las diferentes corporaciones de la orquesta y tiene 168 centros musicales en todo el país. “¿Estamos gestionando o no estamos gestionando? (En el ministerio) tienen o una gran miopía, una falta de visión, o simplemente la iniciativa de convertir a Batuta en una cosa distinta”.

“Ese cambio de dirección no va a afectar a los programas”, dice Guiomar Acevedo, cabeza de la Dirección de Artes del Ministerio de Cultura. “Lo que es claro en la gestión de Juan Antonio (Cuéllar) es el desarrollo de un programa académico para los niños y jóvenes y el desarrollo de las orquestas hasta un nivel elevado, pero se considera que el esfuerzo en gestión de recursos no ha tenido esa misma potencia, esos mismos resultados que se consiguieron en los niveles musicales. Y obvio que para ese cargo lo musical es importante, pero la sostenibilidad no lo es menos”. Acevedo agregó que el Gobierno continuará aportando los mismos recursos que ha aportado hasta el momento.

La directora de Artes dice que el programa, a medida que aumenta sus miembros, necesita más recursos para sostenerse. Cuéllar insiste en que ha gestionado en los últimos años el apoyo de la empresa privada, y que ha conseguido sendos resultados. ¿Hacia dónde va, en cualquier caso, la Orquesta Batuta?