Exposición candidata al IX Premio Luis Caballero 2017

"Ejercicios de sustracción": el fugaz brillo del oro

A través de recursos audiovisuales y escultóricos, el artista Rodrigo Echeverri propone una reflexión sobre la extracción minera en tres pueblos antioqueños. La muestra se encuentra en el Museo Santa Clara de Bogotá.

Rodrigo Echeverri

 

Es sábado en la tarde. Los visitantes itinerantes entran y salen del colonial Museo Santa Clara de Bogotá, antiguo templo del claustro de las monjas clarisas, fundado en 1928, única estructura en pie después de la demolición del convento durante la primera década del siglo XX.

La gran nave central con estilo barroco,  que evoca al cielo católico con sus muros cubiertos de pinturas, esculturas, estampas y retablos de santos, conforman una sinergia celestial que construyen el dorado del techo y luz que entra por los altos ventanales. Esta vez, irrumpida por tres esculturas de madera, que guardan en su interior pantallas planas que proyectan cortos videos referentes a acciones de la explotación minera. Es lo primero que se ve.

Se trata de la exposición ‘Ejercicios de Sustracción’ de Rodrigo Echeverri, un artista de 42 años, con una trayectoria creativa de más de una década, que después de graduarse de la Universidad Nacional, se dedicó a retratar situaciones del país a través de recursos pictóricos, audiovisuales y escultóricos.

¿Qué hacen estas expresiones artísticas y temáticas aparentemente disímiles en este espacio? Echeverri contrastó  su acercamiento con tres municipios mineros de Antioquia (Marmato, Segovia y Saragoza) con la época de La Conquista, la religiosidad y el oro.

“El Museo Santa Clara se enmarca en la época colonial que estuvo muy relacionada con el tema extractivo del oro y de todas las riquezas que había en América, y por otro lado, con el tema religioso porque la vida del minero siempre está en el límite; pende de un hilo todo el tiempo. Es gente muy creyente, siempre tiene la imagen de algún santo en la entrada de cada socavón como una forma de protección”, explica Echeverri.

La minería en el país es sin duda uno de los temas más controversiales, pues en los últimos meses se presentaron en el departamento antioqueño dos paros mineros: el primero en Segovia y Remedios, y el segundo fue en San Roque. Además de nueve consultas populares en diferentes municipios del país, donde los pueblos han dicho “no” a dicha práctica; la última fue en el municipio de Sucre, donde el 98 % de los votantes se opusieron a esta actividad. Aun así hay muchas familias que se dedican a este trabajo que ha sido heredado por generaciones.

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“Me parece muy importante lo de las consultas previas donde la gente está diciendo que esto es una utopía, es una fantasía, que lo que realmente va a dejar es mucho dinero en muy pocas manos y nuestro territorio arrasado”, indica el artista al recordar sus viajes por los tres municipios en abril de este año, donde hizo un ejercicio de inmersión de casi un mes.

Según resultados de la investigación, los procesos mineros previos a La Conquista se relacionan con los actuales, tanto en las técnicas, en los cultos religiosos asociados, como con la distribución de los territorios mineros dedicados a la sustracción de sal, esmeraldas y oro. Estas técnicas llamaron la atención de Gonzalo Jiménez de Quesada, quien desde 1538 comenzó dichas búsquedas que se mantuvieron hasta el siglo XVIII.

Terminada La Conquista, los monarcas borbones tomaron el control de toda la riqueza de las tierras americanas, desde plantas, animales y, por supuesto, la minería hasta el siglo XIX, cuando fue abolida la esclavitud. Desde entonces, las multinacionales comenzaron a reemplazar estos imperios, durante las primeras décadas del siglo XX.

Por otro lado, cabe recordar que actualmente en Colombia “de las casi 90.000 toneladas  de carbón que se extraen anualmente de La Guajira, Cesar y otros departamentos como Cundinamarca, Boyacá y Norte de Santander, Colombia sólo consume el 3 %. Eso quiere decir que el 97 % se exporta a varios países. Los principales: Turquía, Países Bajos, España, Chile y Brasil”, explicó Santiago Ángel, presidente de la Asociación Colombiana de Mineros, en una entrevista reciente a este medio.

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“La economía impone ciertas actividades en ciertos países, sigue habiendo una relación entre colonizador y el que está por debajo, el que sigue las indicaciones de otro a pesar de que seamos una República independiente. Hoy, hay una paga y tú decides ser minero o no, tú decides esa actividad, nadie te está obligando, pero yo lo veo como una forma de colonia”, reflexiona el artista.

Al llegar a la antigua sacristía, los vídeos y sonidos característicos de las maquinas extractoras de oro, cambian por paisajes y horizontes fragmentados, reflejados en fotografías intervenidas por recortes geométricos, ubicados en las paredes de un oscuro, estrecho y bajo pasillo que antiguamente fue lugar de confesionario de las clarisas. Para entrar allí hay que utilizar algunas de las linternas que presta el museo.

“Lo que refleja este espacio es cómo la minería reconfigura el paisaje y lo transforma, cuando se saca algo de ese lugar quedan unas huellas evidentes. Las figuras son una abstracción simbólica de lo que es un mineral, una piedra”, aclara el creador.

La realidad de los mineros evidencia su complejidad, pues se debate entre la subsistencia cotidiana, la lucha medioambiental, el déficit de alternativas de trabajo, las precarias condiciones educativas, la concesión de títulos mineros, entre otros. Una problemática que resulta lejana, tal vez, para el citadino. Por ello, más allá de hablar de lo bueno y lo malo de la minería, el artista intenta acercar al visitante a un contexto aparentemente lejano.

“Sin público, el arte no tendría sentido. De cierto modo el artista es un formador de opinión pública, como un traductor o un medio entre lo que él ve y lo que el público termina observando, entonces ahí se completa esa labor artística que parte de mi experiencia y se encuentra con la del espectador”, añade el creador.

Esta muestra hace parte de las ocho propuestas artísticas temporales de la novena versión del Premio Luis Caballero, de las cuales hay cuatro abiertas en diferentes lugares del centro de Bogotá. Cada una con una temática diferente que se relaciona con el espacio en el que está expuesto. El ganador será dado a conocer en diciembre.

“Lo interesante de esta exposición es traerle a la gente la oportunidad de ver al minero trabajando, mostrarle que son familias enteras que se están viendo afectadas y que viven de eso. Me siento muy satisfecho al ver cómo la gente se toca con la exposición, ya con eso estoy más que satisfecho”, resaltó por último Echeverri.

 

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