El año cultural que se acaba

El montaje ‘Orfeo’, del Teatro Mayor; la adaptación de la ópera ‘Turandot’ y la reapertura al público del Teatro Colón fueron algunos de los sucesos más destacados en la actividad cultural de la capital.

El montaje ‘Orfeo’ fue la coproducción del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo que se llevó todos los aplausos en 2014. / Cortesía Teatro Mayor

Como de costumbre, en las postrimerías del año es bueno echar una mirada a lo que pasó en la cultura en Bogotá. Nuevamente hay que dar prelación a lo que programó el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, donde se centró buena parte de lo importante que sucedió entre nosotros. Vale la pena destacar el esfuerzo de producir una ópera original alrededor del mito de Orfeo, que es un buen paso hacia el fomento de la creación nacional. Las orquestas que presentó, en especial la de Dudamel en Mahler y la Philharmonia con Ashkenazy, dieron oportunidad de oír brillantes conciertos sinfónicos.

Importante también en el año cultural fue la reinauguración del Teatro Colón, en Bogotá, y su presentación de programación propia en lugar de ser como en el pasado, fundamentalmente un teatro de alquiler. Lo malo es que sus directivos no creen mucho en divulgar lo que hacen y eso tiene como consecuencia que buenas cosas que presentaron, no tuvieron mayor eco.

La única ópera que presentó la Ópera de Colombia en la mal llamada temporada fue Turandot, en una versión digna y que hace desear que se vuelva nuevamente a temporadas verdaderas con tres o más óperas en el repertorio. En Colsubsidio hubo un nuevo festival de piano, con intérpretes y obras muy atractivos.

Hubo un nuevo Festival de Teatro y lamentablemente las mismas estadísticas que ellos presentaron, donde se informa que solo se vendió un 60 por ciento de la boletería, confirma lo que he dicho varias veces, acerca de la discutible programación basada en teatro de director que aparentemente ha dejado de interesar al público y que hace deseable que hagan un examen interno para descubrir qué está fallando.

La Orquesta Filarmónica tuvo una muy buena programación, pero sin las obras espectaculares de otros años, mientras que, como se dijo en otra crónica, la Sinfónica continúa con un camino indeciso, donde tratan de descender a un nivel dizque popular y olvidan la misión de interpretar las grandes obras sinfónicas del repertorio. Tener una orquesta sinfónica para acompañar a un intérprete pop, no se lo explica uno. Hubo el anuncio de que se construirá una cinemateca digna, que ojalá contribuya a crear amor por el cine clásico.

En una próxima oportunidad se hablará de otros hechos culturales del año que pasó, en especial sobre las artes plásticas, los diversos grupos de teatro y las principales ediciones bibliográficas.

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