El argumento del desequilibrio

“Medea”, del Festival de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos (España), bajo la dirección de José Carlos Plaza, trae a la cantante Ana Belén como protagonista de una puesta en escena en la que se explora la complejidad de los sentimientos humanos.

La actriz y cantante española Ana Belén asumió el reto de representar el personaje de Medea. / Jero Morales

El dúo, esa fórmula industrial para posicionar artistas o impactar en los medios de comunicación, tiene excepciones genuinas. Ana Belén y Víctor Manuel son una de ellas. La pareja artística y sentimental no necesita de intermediarios para pactar un registro o de agentes logísticos para desarrollar una gira. Con poner en conocimiento los detalles de sus actividades como solistas es suficiente para seguir adelante con su iniciativa común de exhibir la diversidad de la propuesta de la canción en España y América Latina.

Más de cuatro décadas de unión han hecho que los dos nombres compuestos de estos españoles sean asimilados por el público como unidad. Durante sus espectáculos, en los que ya acumulan millas de recorrido y experiencia, algunos temas son interpretados sólo con voz femenina mientras que otros recaen únicamente en la garganta masculina. El común denominador en los conciertos de Ana Belén y Víctor Manuel es que los asistentes lleguen al delirio cuando están juntos y muestran parte de su complicidad en escena.

La verdad es que en este ámbito de las artes histriónicas es ella quien asume el rol dominante, y no es para menos. Ana Belén, además de cantante, es actriz, siempre lo ha sido. Su nombre real es María del Pilar Cuesta Acosta y tiene una experiencia ratificada en películas como Zampo y yo (1965), Vida conyugal sana (1974), La Corte de Faraón (1985), La pasión turca (1994) y una más de este nuevo milenio, Cosas que hacen que la vida valga la pena (2004).

Ana Belén, quien nació en Madrid, ha hecho parte de exitosas series para la televisión europea, aunque ha sido el teatro el lugar en el que ha desarrollado esa faceta de manera más continua. Retos profesionales como La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca; La bella Helena, de Jacques Offenbach; Diatriba de amor contra un hombre sentado, de Gabriel García Márquez, y El mercader de Venecia, de William Shakespeare, han hecho que su fama comparta protagonismo con su condición versátil.

Ahora, la española se encuentra de frente con un rol exigente, con un personaje que pondrá a prueba su equilibrio, pero que también le permitirá exhibir su facilidad para desplazarse de un lado al otro del péndulo mostrando todas las aristas que puede haber en el medio. En Medea, Ana Belén es la protagonista, es la mujer amada y es la engañada, exiliada y ultrajada, un verdadero manjar de pasiones condensado en casi dos horas de experiencias sobre las tablas.

Medea es una creación del poeta griego Eurípides (Salamina, 480 a.C. - Pella, 406 a.C.) , quien estrenó su propuesta escénica en el año 431 a.C., mientras se realizaban las Olimpiadas. Con esta pieza trágica se destacó y se ubicó en el nivel de otros autores similares, como Euforión de Calcis (Eubea, 275 a.C. - Antioquía, 200 a.C.) y Sófocles (Colono, 496 a.C. - Atenas, 406 a.C.). La importancia de esta obra es tal que sigue vigente y es una invitada permanente a las diversas ediciones del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

En el capítulo número XV de este encuentro cultural, que comienza hoy y que se extenderá hasta el 27 de marzo, Medea vuelve a escena en una adaptación española a cargo del Festival de Teatro Clásico de Mérida y Pentación Espectáculos, bajo la dirección de José Carlos Plaza. La pieza representa la encarnación del desequilibrio de las pasiones humanas, el amor, la venganza y el odio. La historia de esta mujer toma un rumbo inesperado cuando traiciona su patria y a su familia por el amor de Jasón. Con sus poderes de hechicera permite que este hombre se quede definitivamente con el codiciado vellocino de oro. Sin embargo, él se enamora de otra mujer y su interés se centra ahora en la conquista del reino de Corinto.

En un país extraño, Medea es ultrajada y comienza a pesar sobre ella el decreto real de destierro inmediato que la despoja de todos sus bienes y le restringe su derecho. En su nueva condición de deshonra, toma la decisión de asesinar a la mujer que la despojó del amor de Jasón, y además mata a sus propios hijos. Después de manchar sus manos de sangre, huye llena de odio y sin ninguna contemplación.

“La obra se mueve en dos frentes: el sueño heroico y la crudeza intemporal de una crisis de pareja hecha de intereses, miedos y amor violentamente defraudado. Así, lo eterno humano reposa en el argumento griego, pero se llena de sentido con una lectura actual que hace énfasis en las relaciones interpersonales más que en lo mítico, y que para el autor identifica su obra con la gran herencia clásica”, afirma respecto a Medea el dramaturgo y cineasta español Vicente Molina Foix.

Al colectivo integrado por Ana Belén y Víctor Manuel se han sumado muchas voces. Durante los 90 recorrieron el mundo con su espectáculo Mucho más que dos, en el que compartieron escenario con otros dos grandes exponentes de la canción en español: el rockero Miguel Ríos y el catalán Joan Manuel Serrat. Pero, sin duda, han sido muchos más los cómplices del dúo que han querido aportar al proyecto musical de esta pareja.

Joaquín Sabina, Pedro Guerra, la soprano Montserrat Caballé, Antonio Flórez y Pablo Milanés figuran en el listado de amigos que han tenido que postergar su deseo de volver a tener una complicidad artística con Ana Belén porque ella por ahora tiene una cita interna con su personaje de Medea.

Marzo 11 al 14. Teatro Mayor, calle 170 Nº 67-51 (Bogotá). Información y boletería: www.primerafila.com.co.