El arte en contra de la violencia

Exposición en el Museo de la Universidad Nacional titulada 'Y creemos en el mismo dios', hasta el 23 de noviembre.

A algunos metros de la puerta que conecta a la calle 45 con la Universidad Nacional de Colombia, la misma que ha sido testigo inmóvil de múltiples protestas, y del desfile de cientos de marchas estudiantiles, un joven cuentero recitaba; "Violencia, maldita violencia... por qué te empeñas en teñir de sangre la tierra de Dios, por qué no dejas que en campo nazca nueva floración", palabras que el joven tomó del cantautor popular Gabriel Romero para expresar el sentir de muchos ciudadanos, que no comprenden cómo el país lleva sumergido más de 50 años en hechos de violencia.

A tan solo unos pasos se inauguraba en el museo de Arte de la Universidad Nacional una de las exposiciones más impactantes y creativas sobre el conflicto armado en Colombia, tomando por nombre un título sugestivo, "Y Creemos en el Mismo Dios", que es a su vez es el título de una serigrafía de Luis Paz. La muestra pretende sensibilizar a sus visitantes desde una perspectiva artística sobre los diversos impactos de la violencia en la condición humana. La exposición está compuesta por tres salas y un auditorio. Afuera de las mismas están escritas las Tesis Sobre La Historia, de Walter Benjamín. De un encuentro nunca dado, al no poder reunirse con todos los miembros de la escuela de Frankfurt que viajaron a Nueva York como Theodor Adorno y Max Horkheimer, se convirtió en una especie de hito en el estudio de la memoria y la historia, mucho más que el filósofo Paul Ricoeur.

La exposición conmueve de una manera tal, que en mi recorrido por la primera sala encontré a una mujer que lloraba desesperadamente. Lloraba en posición fetal, se tomaba la cabeza, y con más fuerza apretaba los ojos. De inmediato me acerqué y le pregunté qué le había sucedido. No me quiso responder de forma extensa, solo me dijo que a su esposo lo habían matado y lo habían arrojado al rio Magdalena, "sin posibilidad de darle santa sepultura como a todo cristiano", repetía en medio del llanto. Y es que hay que decirlo, el montaje de las pantallas y el sonido cumple su efecto. Un tremendo sonido acompaña las imágenes de un río, de los muchos y abundantes que atraviesan el país. En las pantallas se puede observar cómo alguien saca prendas de vestir que van río abajo, simulando la ropa de las víctimas. Entre las pantallas hay una simulación de una larga piscina iluminada con reflectores.

En la segunda sala, la más amplia de la exposición, se puede encontrar el imponente Mural para una fábrica socialista, que es una visión alterna del “Guernica” de Picasso y que originalmente fue montado el 25 de 1981 en la sala de proyectos del museo de Arte Moderno de Bogotá en una forma de homenaje al cumplirse 100 años del pintor. Además de la obras de Bernardo Salcedo "Lo que Dante nunca supo-Beatriz amaba el control de la natalidad" —una obra que expresa los cambios que la vida íntima y las relaciones afectivas vivieron con el uso de la pastilla anticonceptiva. Y para culminar este salón, podemos ver la obra "Flexidra", en retrospectiva de Feliza Bursztyn, un objeto que simboliza el dolor. En La sala auditorio se encuentra la escultura Sepoltura coperta dal cielo, de Juan Leal Ruiz, que es una escultura de parafina derretida. En la tercera sala se constituye un montaje de la obra “La Petite Madeleine”, de Juan Leal Ruiz, una mesa sin patas, con una instalación sonora. La mesa tiene vasos acompañados con mandarinas. Un vaso vacío, una mesa vacía… ¡ya no hay más platos! ¿Para qué platos sino hay nadie para cenar? Ya no hay más risas, más confidencias en la misma mesa. Esa misma que día tras día presenciaba los sueños de una familia, el vivir en comunidad, los secretos de padres amorosos, los consejos y regaños… todo esto tiene lugar, hasta que un grupo armado al margen de ley irrumpe en la puerta, en la casa, en la vida, en la mesa…. entonces la loza queda ahí, inmóvil, servida para siempre, esperando a que los miembros que fueron asesinados regresen. Y la espera misma, con la incertidumbre, se convierte en una metáfora eterna del tal vez.

La exposición estará abierta hasta el 23 de noviembre, en el Museo de Arte de la Universidad Nacional, en Bogotá. Tel.: 316-5000, ext. 17605.

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