El arte viene de arriba

Les Plasticiens Volants, compañía francesa con más de 35 años en escena, invadirá el Parque Metropolitano Simón Bolívar con su propuesta ‘El pescador de la Luna’.

‘El pescador de la Luna’, de Les Plasticiens Volants, forma parte de la serie “Navidad Humana”, organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá. / Fotos: Cortesía Idartes

En El pescador de la Luna el espectáculo no está en frente, está encima. La puesta en escena no se desarrolla sobre una tarima convencional, porque el marco escenográfico seleccionado es la profundidad de la noche. Por eso, la obligación de los asistentes es mirar hacia arriba y dejar que el arte los sorprenda con imágenes coloridas, personajes excéntricos, marionetas en gran formato y todo lo increíble que pueden concebir las mentes creativas de la compañía francesa Les Plasticiens Volants.

La experiencia específica del colectivo está basada en propuestas realizadas en tierra, cuyo impacto se aprecia en la inmensidad. Muchos de los actores que intervienen en sus obras están con los pies en el polvo, pero a partir del empleo de mecanismos teatrales logran que sus movimientos sean percibidos en el aire. Los ejecutantes están en pleno contacto con el suelo, mientras que los personajes que representan se desplazan sobre las cabezas del público.

La compañía Les Plasticiens Volants fue creada en Francia en 1976 y su intención era tomarse las principales calles y plazas de ciudades grandes o pequeñas de su país. El grupo, sin ir más lejos, era de teatro callejero. Sus integrantes nunca estuvieron en contra de un arte masivo, popular y al aire libre, pero sus fundadores querían imprimirle un elemento adicional y pensaron que, además de conquistar los andenes, parques y alamedas, estaban en la plena capacidad de hacer suyas las atmósferas de esos lugares muchas veces sin dueño.

El procedimiento para esta apropiación indebida tenía que ser contundente y Les Plasticiens Volants pensaron en un globo gigante como elemento distintivo. Las historias debían girar en torno a este recurso y desde entonces siempre han encontrado un pretexto para ligar el desarrollo dramático con el componente vistoso. Durante la década del 70 hicieron montajes acrobáticos, y el escenario perfecto para la actividad circense fue una circunferencia inmensa. Luego modificaron sus derroteros, pero el globo mantuvo su protagonismo.

Montajes como El combate de Tancredo y Clorinda (1990); El aprendiz de brujo (1994); Don Quijote (1997), que les otorgó un reconocimiento masivo en Europa, dada la complejidad de la propuesta, y Ogros (1998) hicieron que la compañía fuera invitada a algunos de los festivales más importantes del planeta. Les Plasticiens Volants cumplía con requisitos importantes para el arte como la innovación, la dramaturgia y el entretenimiento. Al final de sus intervenciones el público miraba hacia arriba como suplicando más contendido, lo que los hizo entender que sobre las humanidades de los espectadores podía estar el eje de su evolución.

Con mucho recorrido en la escena internacional, en 2002 el colectivo francés creó la pieza El pescador de la Luna (Pêcheur de Lune), un drama inocente de un hombre que se enamora de las tres caras del satélite, yendo más lejos que muchos otros seres humanos que a lo largo de la historia se han sentido atraídos por sus poderes hipnóticos. El plato estaba servido y los creativos no tuvieron que desvelarse mucho para otorgarle un rol importante al gigantesco globo.

“Nuestro protagonista, Endymion, le dará cuerpo a la eterna búsqueda del amor. Para empezar, nuestro héroe es seducido por una Luna juguetona que lo lleva a escalar, ascender, saltar y subir cada vez más alto para acercarse a ella. Para lograrlo debe hacer acopio de toda la astucia de la que un hombre puede llegar a ser capaz. Ella, en tanto, se limita a observar lo que es capaz de provocar en los hombres”, cuentan los integrantes de Les Plasticiens Volants, quienes fueron invitados por la Alcaldía Mayor de Bogotá y por Idartes para ser parte de la serie “Navidad Humana”.

Lo más emocionante de El pescador de la Luna no es el desenlace de la historia. Lo que realmente entretiene al público es lo que sucede mientras el protagonista intenta acercar la Tierra a la Luna. Este esfuerzo sobrehumano es condimentado con apariciones fantásticas como figuras exóticas, extrañas constelaciones, serpientes, dragones y peces voladores que se encargan de hacer más contundente el relato. Al final, todos se vuelven cómplices de Endymion y tratan de ayudarlo en su propósito de estar más cerca de la Luna, su verdadero amor.

“La compañía nuestra ha sobresalido por sus presentaciones de gigantescas figuras inflables, que hacen de las suyas sobre el inquieto público. Todas son operadas desde tierra por actores especializados que las llevan a interactuar con los asistentes, las marionetas corren, bailan, aparecen y desaparecen para sumar elementos a la historia”, concluyen estos artistas franceses que hacen ver que las artes escénicas, en verdad, están por encima del nivel.

 

‘El pescador de la Luna’, de Les Plasticiens Volants. Diciembre 19, 20, 21, 22 y 23 a partir de las 7:00 p.m. Plaza de eventos del Parque Simón Bolívar. Entrada gratuita.

 

[email protected]

Temas relacionados