El cielo sobre Granada

A mediados de agosto, entre el 16 y el 19, se cumplen 80 años del asesinato de Federico García Lorca. De la mano de Ian Gibson se recorre Granada, la ciudad "del poeta de nacimiento sin poderlo remediar".

Federico García Lorca, asesinado a comienzos de la guerra civil española. / Archivo

El hispanista Ian Gibson es capaz de ver los fantasmas que habitan en Granada. Recorre los pasos de Federico García Lorca en esta ciudad. Ya lleva 50 años dedicado a estudiar y escribir sobre la vida y obra del poeta; seguir sus rutas es garantía de no dejar ningún lugar por visitar. Al caminar por la ciudad, él sabe qué edificio estaba allí antes y con cuál ha sido sustituido. Se lamenta de ese “inevitable” poner un ladrillo sobre otro que borra la historia y se alegra de poder estar frente a los que todavía existen. En su libro Poeta en Granada (Ediciones B, 2015) guía al lector en nueve paseos lorquianos detallados y comentados. Inicia con el más conocido, la Alhambra, hasta llegar al olivo en el Paseo Nueve, en donde, según sus fuentes, fue fusilado el poeta.

Entre 2013 y 2015 se hicieron dos intentos fallidos por encontrar el cadáver de García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898 - cercanías de Granada, 1936); el tercero está pendiente de un trámite administrativo. Durante el inicio de la guerra civil, en 1936, fueron asesinadas 1.500 personas en esta ciudad, muchas de ellas lanzadas a fosas o barrancos; sus restos siguen sin ser identificados. Junto al poeta también mataron al maestro Dióscoro Galindo González y dos banderilleros, Joaquín Arcollas Cabezas y Francisco Galadí Melgar. Sus familias continúan con la búsqueda de sus cuerpos; la de García Lorca no quiere saber nada al respecto. Dos de los paseos del libro están relacionados con su muerte: el quinto, desde la inspección en la Huerta de San Vicente, hoy casa museo, hasta su posterior arresto el 16 de agosto de 1936 en la vivienda de sus amigos cercanos, y el noveno, el recorrido al salir del edificio del Gobierno Civil, en donde estuvo detenido hasta que fue fusilado en algún lugar de la carretera entre Víznar y Alfacar.

Gibson cuenta que García Lorca tenía tres opciones para salvarse: pasar a la zona republicana, instalarse en la casa del compositor Manuel de Falla o ir a la casa de sus amigos en el centro de Granada. Eligió la tercera opción pues ofrecía mayores garantías y se dirigió hacia allá el 9 de agosto; todo salió como ya está escrito. A Manuel de Falla le avisaron, aproximadamente el 19 de agosto, que su amigo estaba en peligro de ser fusilado, pero era demasiado tarde para intervenir. “La criatura del campo granadino”, como lo define Gibson, fue traicionada. El autor afirma que mucha gente sabía quiénes habían sido los asesinos. Su fama, su poesía, sus obras de teatro, su libertad y homosexualidad eran los motivos.

Granada ha sido escenario, obsesión y devoción de escritores, compositores, poetas, artistas que de alguna forma han estado relacionados con la ciudad: Washington Irving con Cuentos de la Alhambra (1832); el hispanista Richard Ford con Manual para viajeros por España y lectores en casa (1844), del que Gibson dice que ha sido su “fiel vademécum”; los compositores Isaac Albéniz, con Suite española Op. 47 – Granada (1886), y Manuel de Falla con El amor brujo (1914 y 1915) y las Noches en los jardines de España (1915). Hasta Claude Debussy, quien sin haber estado en la ciudad y sólo con una postal compuso La puerta del vino (1910).

El Museo Casa Natal Federico García Lorca, de Fuente Vaqueros, fue el primer espacio dedicado a su obra. A finales de julio de este año se cumplieron 30 años desde que su hermana Isabel abriera la puerta para inaugurarlo. En el libro de visitas dejó escrito: “Emocionadísima por haber querido conservar la casa donde vieron por primera vez la luz unos ojos que tanto nos han dicho a todos”. El lugar ha sido visitado por más de seis millones de seguidores. La Huerta de San Vicente en Granada también es hoy un museo y centro cultural. Allí vivió el poeta entre 1926 y 1936 y compuso algunas de sus obras más conocidas: Bodas de sangre (1933), Doña Rosita la soltera (1935) o La casa de Bernarda Alba (1936).

“Deambulando por la Colina Roja”, “Por el corazón de Granada”, “Estudiante empieza con E”, “La ciudad de los cármenes”, “San Miguel patrón gay” y “Los pueblos del poeta” son los demás paseos que propone Gibson, todos con mapa incluido. “Si algún día, si Dios me sigue ayudando, tengo gloria, la mitad de esa gloria será de Granada, que formó y modeló esa criatura que soy yo: poeta de nacimiento sin poderlo remediar”, dijo García Lorca en 1929, poco antes de viajar a Nueva York. Ochenta años después de su muerte la sigue trayendo, no sólo a Granada, sino a quienes disfrutan con sus obras.

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