El cómic en masa

Estrellas del cine, productores, mentes creativas, expertos en el diseño de videojuegos y miles de aficionados asisten a esta manifestación de la cultura pop.

La fiesta vibra por dentro y por fuera. La Comic Con de San Diego se realiza en el Centro de Convenciones de la ciudad y tiene ejes alternos en hoteles cercanos al lugar, pero sus repercusiones se sienten en todas partes. No es tan difícil llegar hasta su núcleo. Basta con seguirle las huellas a un ser terrestre que juega por algunas horas a ser inmortal, o a una villana reconocida, o a un duende, o al gato sonriente de Alicia en el país de las maravillas. Si por alguna razón el personaje se pierde de vista, pronto aparecerá en el panorama el fiel Chewbacca, de La guerra de las galaxias, o el Joven Manos de Tijeras, o cualquier otro integrante de esa enorme familia de seres de la ficción que coquetean con la realidad, para colaborar con la recuperación de la senda perdida.

Todos ellos, como simples ciudadanos, cancelan su tiquete del bus, abordan el tren o siguen las líneas del trolley para llegar hasta su destino final. Incluso, la línea naranja de este transporte público de acceso masivo y ordenado es la más solicitada por estos días en San Diego. Los carteles luminosos de su parte frontal, en lugar de informar que su última parada es el Centro de Convenciones, indican que su estación final es la Comic Con, como si no fuera obvio al ver sus vagones decorados con los personajes de Los Simpson o con la nueva figura juvenil del Hombre Araña. Por sus ventanas se ven personas disfrazadas, algunas con más fortuna que otras, pero todas con el mismo espíritu lúdico.

Los que se han atrevido y han podido seguir con sus actividades normales en este tiempo de celebración tienen únicamente dos opciones. Hacen de cuenta que no está pasando nada y continúan su camino o se involucran con la fiesta, diciéndoles a los disfrazados (en realidad son más que aquellos que no lo están) que si les permiten tomarse una foto con ellos. No todos los días se tiene la oportunidad de hacerse un registro con Wolverine, con Aquamán o con Harry Potter. Entre ellos mismos la complicidad es total y se prestan para hacer cualquier cosa de acuerdo con las leyes de la sana competencia. El saberse bien disfrazado es un mérito que tiene el inmediato reconocimiento de la admiración ajena.

Todos ellos se cruzan en el andén del Centro de Convenciones de San Diego, pero cada quien tiene su entrada bien determinada de acuerdo con su escarapela. Algunos ingresan sólo un día y lo hacen por las puertas A y B; otros, además de llevar disfraz, son expositores o voluntarios, y su acceso, dependiendo del día, se realiza por las entradas C y D; el público general, debidamente acreditado con muchos meses de antelación, tiene las restantes (E, F y G). No hay forma de visitar la convención si el nombre no figura en un listado y no tiene un código de barras habilitado. El ingreso al hotel Hilton es todavía más restringido, porque allí es donde por lo general se realizan las proyecciones más publicitadas y las charlas con los más famosos.

Tanto en los salones de exposiciones como en las salas del hotel habilitadas para las proyecciones y conferencias, el nivel sube. Las estrellas ya no son los disfrazados. Ahí está el mundo de los famosos reales, de los que aparecen en las pantallas gigantes, de los que tienen en sus cuentas corrientes varios ceros a la derecha y multiplican como por arte de magia esa cantidad con cada parlamento en el mundo del celuloide. Arnold Schwarzenegger, quien vuelve al ruedo artístico con Los indestructibles 2 después de su paso por la gobernación del estado de California; la polifacética Jodie Foster; el corpulento Matt Damon, y el aplaudido Robert Downey Jr. con su Iron Man 3, han desfilado durante la edición 43 de San Diego Comic Con.

Robert Pattinson, Taylor Lautner, Kristen Stewart, Peter Facinelli, Ashley Greene, Nikki Reed, Elizabeth Reaser y Kellan Lutz, el elenco en pleno de la producción para adolescentes Crepúsculo, compartieron con sus seguidores una emotiva charla llena de anécdotas y suspiros. El hobbit: Un viaje inesperado, hija de la exitosa saga El Señor de los Anillos, del director Peter Jackson, también exhibió algunas de sus escenas más impactantes y provocó que un par de fanáticos se atrevieran a hacer en tiempo récord el diseño de un lego a escala gigante de 20 x 8 metros, algo así como el espacio que requiere una cancha de tenis. Hoy, si la suerte acompaña a los aventureros, podrán mostrar el resultado de su trabajo y quedarán evidencias de su ingenio y valor.

Ya se hacen especulaciones sobre la próxima congregación en el verano siguiente. En 2015 la Comic Con cambiará de escenario, porque ha crecido de tal manera que el espacio de un centro de convenciones y un hotel vecino le quedaron pequeños. Por ahora, San Diego sigue dándole acogida a lo más destacado de la cultura popular, recibiendo a los famosos y otorgándole más de 15 minutos de gloria al que se atreva a soñar.

* Por invitación de Turner Broadcasting System. 

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