El cuarto camino del arte

Por medio de una técnica mixta, la obra de Germán Silva abre una ventana a un universo de colores y texturas, influenciada por las enseñanzas del místico armenio George Gourdjieff.

 

“La armonía es mi meta y comprendo que para que exista, yo debo estar armónico”. Esa insistencia en buscar el equilibrio, tanto de colores como de espacios, ha sido una constante en la obra de Germán Silva, y compone su exposición “Aquí, Adentro”, exhibida hasta febrero del próximo año en el segundo piso del Restaurante Hippie (calle 56 con 4ª) en el norte de Bogotá.

Silva se define a sí mismo como un artista diferente, libre de las ataduras que brinda la academia. “Siempre me ha interesado liberarme de lo tradicional, tratando de encontrar mi propio camino, mi propia forma de expresión”. Nacido en Santiago de Chile, desde muy joven mostró especial afición por la pintura. Desde hace más de 30 años está radicado en Cali, en donde ha sido parte activa del círculo artístico de la capital del Valle del Cauca.

La armonía, la clave y el principal móvil de su obra, debe venir primero, según Silva, de adentro del artista. Sólo de esta manera es posible expresarla hacia fuera, sea en la pintura, la música o dentro de cualquier actividad humana. Para ello es absolutamente necesaria una relación entre el cuerpo, la mente y el mundo emocional. “Cuando esa unión se da uno puede verdaderamente sentir. La mente ocupa entonces un sitio más justo, ya no es ella la que manda y uno puede expresarse desde una parte más verdadera, que siente”.

Durante su vida, el pintor chileno se ha movido por profundas y repetidas preguntas, como: ¿quién soy yo?, o, ¿qué he venido a hacer aquí? Y a pesar de que esas preguntas jamás tendrán una respuesta definitiva, las enseñanzas del maestro místico George Gurdjieff le abrieron la posibilidad de encontrar algunas respuestas a estas inquietudes. “Llevo aproximadamente 40 años en esta hermosa experiencia, trabajando hacia mí, conociéndome verdaderamente y encontrando un conocimiento cierto y maravilloso que me ha transformado y ha dado una justa dirección a mi vida”, cuenta Silva sobre la importancia del maestro en su vida.

En su momento Gurdjieff planteó la doctrina del cuarto camino, en la que sostiene que hay cuatro vías principales para llegar a desarrollar los poderes latentes del hombre. El primero, el del faquir, se centra en el control corporal. El segundo es el monje, que opta por una vida de retiro espiritual para dedicarse a la oración. Después se encuentra el yogui, que principalmente trabaja en el control de la mente. El cuarto camino, a diferencia de los tres anteriores, no requiere abandonar el mundo ni apartarse de los deberes cotidianos, sino más bien buscar el desarrollo armónico del intelecto, las emociones y el cuerpo físico, a través de diversas prácticas que permiten entender la unidad de los seres humanos.

Ese desarrollo armónico ha sido una constante dentro de la obra de Silva. “La armonía es mi meta interior, para así lograrla afuera”. En el momento de la construcción de las pinturas, lo más importante es poder desprenderse de las ataduras del cuerpo, y poder entablar una completa armonía entre la mente y el espíritu. “Para lograr esto debo dejar caer la estructura que me apresa y que se manifiesta en tensiones en mi cuerpo. Al caer estas tensiones aparezco yo”.

El maestro

Georges Ivanovich Gurdjieff nació en Alexandropol, actual Armenia, en la frontera entre Rusia y Turquía, en el año de 1872. Un buscador de la verdad desde joven, GurdjieffSu padre, de origen griego, influyó ampliamente en su educación, en el que se interesó por conocer a profundidad los saberes ancestrales. Esas exploraciones espirituales quedaron plasmadas en el libro Encuentro con hombres notables, en el que recopiló los encuentros con personajes que influyeron profundamente en su vida.

Luego de dos décadas en las que Gordjieff, de incansable trabajo personal, se estableció en Moscú en 1912 y fundó el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre. Debido a la naciente Revolución Rusa tuvo que huir del país y luego de nuevas peregrinaciones se estableció en París, donde a partir de 1922 empezó a desarrollar su obra escrita, hablada y musical. Falleció en 1949, pero sus enseñanzas siguen vigentes en todas las esquinas del planeta.

 

últimas noticias