El cubano William Navarrete presenta nueva novela en Cartagena

Este miércoles, 24 de enero, a las 6:30 de la tarde, en el Café de Ábaco, el escritor conversará con Niurka Rignak sobre su más reciente obra, "Deja que se muera España".

El escritor William Navarrete honra el universo femenino en su nueva novela Deja que se muera España. “He querido homenajear a las mujeres porque fueron ellas quienes soportaron, en ocasiones, las peores humillaciones e hicieron los mayores sacrificios de nuestra historia”: expresa de entrada antes de hablar de la trama del libro.

Es su tercera novela y está centrada en sus tatarabuelas y el entorno cercano de ambas. Se inicia cuando Elba, una mujer de edad madura sueña con salir de Cuba, al enterarse de la noticia de una nueva ley en España, en la que se establece que hijos y nietos de emigrantes y exiliados podrán obtener la nacionalidad española.

“”A Elba le pasa por la mente como un relámpago el nombre de Ramón Guillamón, el abuelo español de su padre…” “Se queda media atontada. La cháchara de esta mujer le ha causado el efecto de un porrazo en la crisma. Lleva siete años tratando de reunirse con sus hijos Marlon y Liza –el varón en La Florida, la hembra en Yucatán-,  y tanto el consulado mexicano como la oficina de intereses norteamericanos le niegan sistemáticamente el visado…”

“Dígame, señora…¿está usted segura? Vaya, quiero decir…usted me entiende. ¿No será un rumor?...”

“¿Rumor has dicho? ¿Muchacha, qué bien se ve que no conoces a Orquídea Villamarzo de la Cuesta! A mí, en esta Habana, no se me escapa ni una. ¿Soy de las primeras en enterarme de lo bueno, de lo malo y de lo regular!”…

Así, deliciosamente narrada, la va contando Navarrete, con una cubanía intacta, llena de gracia y picante, con todo y que reside desde hace dos décadas en París. El escritor nos deja claro, que de ninguna manera ha renunciado a su esencia.

 

Cuál fue el objetivo de escribir Deja que se muera España?

 

Con esta novela quise hacer un homenaje a las muchas mujeres que han quedado en las páginas en blanco de la historia. Fueron ellas quienes soportaron, en ocasiones, las peores humillaciones e hicieron los mayores sacrificios. No obstante, nuestras historias latinoamericanas están plagadas de próceres y héroes, pero ningunean a las heroínas. Es el caso de las dos protagonistas de mi novela: una en la Cuba de la guerra de 1868, la otra en La Habana del siglo XXI (en realidad "casi" otra guerra).

Por qué ha dicho en varias entrevistas que con esta novela, usted cierra de alguna manera el tema cubano

He escrito más de diez libros sobre Cuba, entre ellos tres novelas. He vivido más de la mitad de mi vida fuera de la Isla. Vivir en el extranjero me ha permitido entender mi país desde una perspectiva global. Sabido es que la magnitud del bosque se aprecia mejor desde fuera. Creo que en el futuro, aunque Cuba siga presente, ya no será el eje de mis historias. Deseo, además, tratar otros temas que han enriquecido mi vida desde la experiencia europea.

Usted ha transcurrido más de 20 años de exilio en Francia pero al escucharlo hablar y sobre todo al leerlo se siente su esencia intacta, y eso también es demasiado notable en otros escritores cubanos exiliados, cuéntenos por qué la cubanidad no se pierde?

Todo parece indicar que los isleños en general somos más reacios a perder nuestros valores identitarios. Cuba era ya, desde el siglo XVII, un país globalizado, de grandes y ricas mezclas e influencias. La Habana era el puerto más populoso de las Américas hasta mediados del XIX. Por ello, los cubanos absorbemos con rapidez lo foráneo (a diferencia de otros isleños), pero raramente renunciamos a nuestros rasgos culturales esenciales.

Volvamos a su novela, háblenos de su estructura, por qué eligió contarla de esa manera, digamos un poco compleja, la narración da saltos en el tiempo, recorriendo varios países.

Es una saga que ocurre entre 1850 y 2010. En realidad una parte se refiere a España y Cuba entre 1850 y 1880, y la otra sucede en La Habana, Yucatán y Miami entre 2007 y 2010. Lo complejo es el sistema de personajes porque en el continente americano somos el resultado de historias entrecruzadas. Cuando reunimos nuestras ramas familiares y las historias de cada una de ellas tenemos para escribir varias novelas. En esta novela es necesario prestar atención a los personajes pues aparecen cuando menos lo esperamos.

Podría decirse que su nueva novela es bastante personal. Realmente, qué significado tiene esa atracción que ejerce hoy la autoficción, lo testimonial o confesional?

De personal hay poco, excepto la historia novelada de dos tatarabuelos que fueron militares españoles y la de dos tatarabuelas criollas cubanas, sus esposas. En cambio, los personajes y situaciones del siglo XXI son pura ficción literaria.

Para terminar, no puedo dejar de preguntarle sobre el cambio que está teniendo Cuba, desde el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. Hay quienes ya hablan de que la Isla se convertirá en una Barcelona chiquita o hasta en una especie de Nueva York con la sabrosura del Caribe. ¿Usted qué cree, será posible eso?

Comparado con el país que dejé en 1991 es cierto ha habido grandes cambios. La prueba es que muchos regresan a vivir allá, cuando antes eso era impensable y toda salida era definitiva. Espero que el país no se convierta en una Barcelona, fundamentalmente por una razón: el tufo nacionalista es una traba, un obstáculo y una tara para muchos pueblos, y la razón por la que Cuba dejó de ser el país abierto y maravilloso que era hasta los 1950 para convertirse durante décadas en uno de los más herméticos del mundo. Ojalá tampoco se convierta en una Nueva York pequeña en donde se vive pendiente de escapar de lo efímero y la vida acelerada en cuanto llegan las vacaciones. Bastaría con que Cuba volviese a ser aquella isla generosa y abierta al mundo en donde tenían cabida todos, independientemente de las ideologías y maneras diferentes de ser. Es hacia esa dirección, y hacia la tolerancia del otro, hacia donde deberían dirigir los próximos cambios.

¿Ha pensando volver a vivir en Cuba, regresaría a escribir desde Cuba?

No lo sé. Eso es algo que depende siempre de muchas circunstancias imprevisibles. Creo que para escribir sobre París, o sobre Europa, en donde he vivido 28 años, lo ideal sería que lo hiciera desde Cuba. Como para completar un ciclo. Tomar distancia es vital. Mirar en retrospectiva, desde la lejanía, es para mí lo ideal. Pero eso, como dije, casi nunca depende de uno, sino de factores externos: Esos factores y actores que envenan siempre la vida de los seres humanos en muchas ocasiones y que todos padecemos, de una u otra forma.

Sobre el autor

William Navarrete (Cuba, 1968). Vive en Francia desde hace más de veinte años. Cursó estudios de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, y de Civilización Hispanoamericana en la Universidad de La Sorbona París IV. Ha trabajado como periodista, conferencista, curador de arte y traductor. Ha publicado unos quince libros de ensayo, poesía y narrativa, dirigido varias antologías y colecciones de literatura, y obtenido diversos premios y reconocimientos por su obra. En 2015 obtuvo la beca de creación del Centro Nacional del Libro en Francia. En francés ha escrito dos volúmenes sobre la música cubana, un libro de cuentos y varios ensayos literarios, así como diccionarios de hechos y personajes insólitos de Cuba y la Florida. Su primer libro de poesía, Edad de miedo al frío, recibió el premio Eugenio Florit del Centro Cultural Panamericano de Nueva York. El último, Animal en vilo, fue publicado en México por la Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey, 2016). Sus dos primeras novelas, La gema de Cubagua (Madrid, 2011) y Fugas (Tusquets, 2014) fueron incluidas en el catálogo de La Cosmopolite, dirigida por la editorial francesa Stock. Deja que se muera España es su tercera novela.

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