El dance, su moda y su ritmo

Este estilo adoptó materiales que, al igual que la música, tienen que ver con experimentación y con un laboratorio de texturas muy nutridas y sintéticas. El dj y productor Avicii es una de sus figuras destacadas.

El productor y DJ sueco Avicii ha viajado un millón 213 mil 125 kilómetros este año, tres veces la distancia existente entre la Tierra y la Luna.  / AP
El productor y DJ sueco Avicii ha viajado un millón 213 mil 125 kilómetros este año, tres veces la distancia existente entre la Tierra y la Luna. / AP

La moda proveniente de la era dance, los ritmos producidos electrónicamente para bailar, es tan amplia como la cantidad de estilos que se encuentran dentro de estos sonidos sintetizados. De su herencia disco, que llega de los años 70, se puede decir que se quedaron algunas siluetas de la década donde el hipismo no sólo evolucionó en formas mucho más ajustadas, sino que terminó siendo un movimiento estético bastante distante al de su estado original. El mundo del dance adoptó materiales que, al igual que la música, tienen que ver con experimentación y con un laboratorio de texturas muy nutridas y sintéticas. (Escuche el podcast)

Cuando se habla de dance en moda se habla primero de una fiebre disco con la que arrancó todo y aquí entran a escena materiales como terciopelo, poliéster, lúrex y todos sus derivados. Era plena época de cambios sociales y la moda del momento, que venía de ser hippie, también sufrió transformaciones radicales. La estética empezó a ocuparse de todos estos personajes salidos del mundo de “paz y amor” y así terminó revolucionándose tanto, que se convirtió en algo totalmente opuesto a los que planteaban esos movimientos de libertad y amor por la naturaleza.

La moda disco fue la primera moda proveniente de la noche, del mundo de las discotecas. Las políticas del derecho de admisión a los lugares más “trendy” del momento, se basaban en el look del individuo que quisiera acceder a estos sitios, así que la juventud moldeaba su estilo bajo estos parámetros para ser aceptados e incluidos en este mundo discotequero que cautivaba y se convertía, cada vez más, en algo muy aspiracional. El código de vestimenta estaba pensado para los fines de semana, así que arreglarse y “engallarse” era parte fundamental del plan para salir a conquistar la noche. El estilo glamoroso típico del dance era muy banal y poco apropiado como una vestimenta del diario vivir.

El mal gusto a la moda

La opulencia destronó esa “simplicidad elaborada” que venía de esa era hippie y el derroche estético se convirtió en la consigna. El mal gusto pasó a ser “el mejor gusto” porque garantizaba atención. Plataformas, lúrex, plateados, afros, hasta recrear estilos provenientes del Oeste americano, entraron a la escena del mundo de la música discotequera que buscaba desbordar cualquier momento de felicidad.

La renuncia del buen gusto se convirtió en una fuerza creativa muy liberadora para aquellos amantes de la noche que querían expresar su propia individualidad. Y como todo en moda, se convirtió en el uniforme de la época para la rumba. La moda, como la vida, dejó de tener reglas fijas así que la fiesta era lo único que importaba. La música tecnológica permeó las siluetas debido a que las luces provenientes del mundo disco y los pasos de baile que los más osados daban en la pista, exigían una vestimenta flexible, llamativa y muy glamorosa. (Escuche la lista de Spotify)

Había que hacerse notar a toda costa en medio de un ambiente lleno de esferas giratorias, luces negras, hielo seco y pistas de baile iluminadas desde abajo.

Todo esto empezó a crear una necesidad que hasta ahora no se había tenido: mostrar el cuerpo para que los pasos de la pista fueran mucho más espectaculares.

Vestidos para conquistar

El erotismo que se podía reflejar a través de los diferentes look también tomó una posición predominante en este mundo de las discotecas. La clave era conquistar, así que apretar el cuerpo era la consigna para que todas las formas del cuerpo se notaran bien. Estas prendas muy ajustadas, elaboradas con fibras sintéticas elásticas, cuya función era adherirse al cuerpo bien, con botas más amplias (campana) para ensanchar las piernas al final, desproporcionaban un poco las formas naturales de la silueta, así que se encaramaban en enormes zapatos de plataforma para conseguir que el bailarín se viera suspendido en el aire, al tiempo que se anclaba bien en la pista de baile.

El estilo dance nació para las pistas y logró introducir a la estética del momento hombres glamorosos y andróginos. El brillo y los tonos plateados tomaron una vigencia inusual gracias a que ayudaba a lucir la silueta, a destacarse entre los demás y daba la sensación de no ser un habitante de la tierra, sino de algún remoto planeta. El cuerpo era la mejor herramienta para convertirse en una superficie reflectante y de alguna manera producía efectos luminosos que daban una sensación de seres superiores. Los bailarines espontáneos se convirtieron en los ídolos y cualquiera podía tener “15 minutos de fama”.

Los jeans también tomaron un protagonismo importante, pero siempre con siluetas muy ajustadas que se “hicieran notar”. Y no se trataba de tener la prenda común y corriente para el diario, sino de lograr que su look fuera mucho más glamoroso. El brillo también se apropió del denim y se empezó a mezclar con texturas que dieran efectos diferentes o adornos como lentejuelas. La idea, siempre, era verse diferente y empoderarse a través del atuendo para convertirse en “el más” del momento.

Sobre Avicii

¿Qué pasa cuando te vuelves un producto? ¿Estarías dispuesto a caminar la línea industrial de la riqueza y la fama a cambio de la salud y el bienestar interior?

Pop Trash. EDM. Ninguno de los posibles peyorativos que la crítica especializada le clava a Avicii pueden desligar al joven sueco de su genialidad para el pop.

Avicii comprendió con ‘Levels’ de 2011 el poder que lo vintage ejerce en el pop; su utilización del comienzo de ‘Something’s Got A Hold On Me’ de Etta James de 1962 no era una idea original —ya el dj norteamericano Pretty Lights la había usado cinco años antes en su canción ‘Finally Moving’. Pero la conexión de Avicii con el R&B, el gospel y el house progresivo empujó inesperadamente los límites de la Electrónica hacia tarimas y multitudes enormes y, como es de esperarse con todo fenómeno pop, hacia grandes cheques, facturaciones y éxito comercial.

‘Levels’ se hizo famoso por sí solo y también, con la ayuda del ‘mashup’, un Frankenstein del nuevo milenio hecho de canciones de otros que nos ha dictado una y otra vez en los últimos 15 años que no hay nada nuevo bajo el sol, o como dirían en la internet, que ‘Everything is a remix’.

Con la llegada de ‘Good Feeling’ de Flo Rida —que samplea a ‘Levels’ a través del mashup como técnica principal— y a través de centenares de versiones y de remixes, ‘Levels’ se convirtió en un éxito rotundo, un himno como ‘Smells Like Teen Spirit’, una gran canción, ineludible, omnipresente, o como se diría vulgarmente: un éxito comercial.

Dos años después el joven artista volvió a empujar los límites con ‘Wake Me Up’. La canción, escrita por Avicii, Aloe Blacc y Mike Eizinger de Incubus hizo lo que ningún otro artista se había atrevido a explorar en la electrónica: usar el country como base. Poco convencional, improbablemente pegajosa, ‘Wake Me Up’ cruzó las barreras más inhóspitas de la radio: sonó en Kroq, la emisora alternativa de todos los tiempos y sonó en las emisoras de country.

Al tumbar las paredes de dos contundentes e impenetrables formatos de radio, ‘Wake Me Up’ se convirtió en la canción más viral de 2013, alcanzando a finales de dicho año mas de 230 millones de reproducciones en Spotify, un número sin precedentes en la historia del streaming.

Los números

Según la página songkick, Avicii tocó 155 conciertos en 2012, 72 en 2013, 80 en 2014, 57 en 2015 y en 2016 ha tocado 25 veces en el mundo.

Tiene, a la fecha del anuncio de su retiro de las tarimas —no de la música—, 23 fechas más en la agenda, que comienzan en Dubai y en Bahrain y que lo llevan de vuelta a su residencia en Las Vegas, donde tocará nueve shows hasta el 27 de mayo, cuando debe viajar a Lisboa para cumplir su contrato con Rock In Rio.

Avicii debe tocar en Lisboa el 27 de mayo pero debe regresar a Las Vegas el 28 para continuar su residencia. Luego del toque del 28 tiene un receso hasta el 10 de junio, cuando debe viajar a Corea Del Sur y regresa a Las Vegas, donde deberá hacer tres fechas más.

El 9 de julio viaja a Reino Unido. El 10 y el 17 de julio debe tocar en Ibiza, según la página Resident Advisor. El 15 de julio debe viajar a Gdansk, Polonia, pero debe regresar el 17 a Ibiza, donde tiene una fecha más.

El 22 de julio viaja a Israel y vuelve a Ibiza, donde deberá tocar el 24 de julio y cinco fechas más hasta el 21 de agosto. Pero el 5 de agosto debe estar en Suecia y el 25 debe volver a Reino Unido a hacer Creamfields y el 26 debe ir a Belfast. Cierra la gira el 28 en Ibiza.

Según los datos, Avicii ha viajado un millón 213 mil 125 kilómetros este año, lo cual quiere decir que si uno pudiera viajar de la tierra a la luna, Avicii lo habría hecho tres veces en 2016. Más de 780 mil fans tienen alertas de google prendidas para saber cuándo Avicii está en la ciudad tocando, lo cual lo hace un negocio muy lucrativo.

El problema es que Avicii es una persona. Y cuando una persona se vuelve un negocio, cosas malas pasan. Pasó con Mike Tyson. Pasó con Michael Jackson.

De pronto Avicii se ha dado cuenta de esto. Como lo escribió en su anuncio en Facebook:

“Mis decisiones y mi carrera nunca han sido en búsqueda de lo material, aunque estoy agradecido por todas las oportunidades y comodidades que mi éxito me ha otorgado. Sé que he sido bendecido con la oportunidad de viajar por el mundo y tocar, pero le queda muy poco tiempo a la vida de una persona de verdad detrás del artista.

Una parte de mi dice ‘nunca digas nunca’… podría regresar…pero no regresaré pronto”.

Una inspección detallada de la letra de ‘Wake Me Up’ plantea un temor, una inquietud que se ha ido haciendo real en el transcurso de la semana que termina.

“So Wake Me Up When It’s All Over

When I’m Wiser And I’m Older

All This Time I Was Finding Myself

And I Didn’t Know I Was Lost”

En su música, en su arte, en la cultura de la electrónica y en su salud, los niveles de explotación a los que Avicii está expuesto en esta era de los grandes datos son evidentes. La industria de la música es inclemente.

A Avicii lo hemos visto pasar de ser una sensación del pop, un ícono de la cultura electrónica moderna y un adinerado y poderoso dj a un vulnerable ser humano a merced de administradores y promotores inescrupulosos. Al igual que a Cobain, a Winehouse, a Avicii, puedo decirlo sin ningún problema, su éxito lo está matando, y a meses de cumplir los 27 años, de pronto se escape del club.

Resulta miedoso y profético que la canción más viral del mundo el día de hoy que se publica este texto sea 'I Took A Pill In Ibiza' de Mike Posner.

Más tenebroso es que sea un remix de la misma, teniendo en cuenta el impacto de Avicii en la cultura del remix con ‘Levels’, y que la estrofa inicial de esta canción que, con más de 200 millones de reproducciones en Spotify y 38 millones de views en Youtube justo alcanza el estatus viral que alcanzó 'Wake Me Up' hace tres años, diga:

“I took a pill in Ibiza to show Avicii I Was Cool”.