¿El descanso final?

Un juez ordenó que los restos de Pablo Neruda deben ser enterrados de nuevo en su tumba en Isla Negra. Se acerca el final de la investigación acerca de la muerte del poeta.

ArchivoPablo Neruda

Los restos del poeta chileno Pablo Neruda deben ser devueltos a su tumba en Isla Negra para el 8 de abril de este año. Esta fue la orden del juez Mario Carroza, quien está encargado de investigar si el autor fue envenenado o si, como reza la versión oficial, murió de cáncer. 

Neruda es, de cierta forma, un cadáver ilustre, pues la causa de su muerte ha despertado una agria controversia en Chile que terminó por estallar hace unos años luego de que Manuel Araya, antiguo conductor del autor, asegurara en una entrevista que el poeta fue asesinado en la Clínica Santa María. 

Después de varios debates acerca de la posibilidad de revolver el pasado una vez más (las versiones encontradas acerca de la muerte del poeta son de todo menos nuevas), el juez Carroza ordenó la exhumación del cadáver en abril de 2013 en medio de una ceremonia solemne.

Luego vinieron los análisis forenses que se centraron, principalmente, en buscar rastros de sustancias venenosas que hayan quedado en los huesos del escritor. Las pruebas se realizaron en la capital chilena, Santiago, así como en instituciones de Carolina del Norte (EE.UU.) y en Murcia (España); este último país también vive su propio examen del pasado con la búsqueda de los restos de personajes como Miguel de Cervantes y el poeta Federico García Lorca, cuyo paradero es otro de los célebres, e incluso tristes, misterios de la literatura. 

Para noviembre de 2013 llegó el dictamen forense del caso Neruda: el poeta no fue envenenado. Su causa de muerte, retomando la historia oficial, está atada a complicaciones de salud debido al cáncer de próstata que lo recluyó en la clínica durante los primeros días después del golpe contra el presidente Salvador Allende.

Los impulsores de la investigación incluyen al Partido Comunista y una lista de personas allegadas al poeta que aseguran que la muerte de éste fue obra del régimen militar de Augusto Pinochet. Cabe recordar que en la Clínica Santa María también falleció el expresidente chileno Eduardo Frei Montalva, en 1982: la causa inicial de muerte del exmandatario fue un choque séptico durante un procedimiento médico. Una investigación de 2006 concluyó, sin embargo, que el político fue envenenado con gas mostaza y talio. 

Un día antes de la muerte de Neruda, que ocurrió el 23 de septiembre, se le ofreció al poeta una ruta segura para salir de Chile (que ya se encontraba bajo el mando de la junta militar) hacia México, lugar en el que seguramente se hubiera convertido en un duro crítico de la dictadura chilena. El escritor, como lo cuenta Adam Feinstein, uno de los biógrafos del autor, decidió demorar su partida. 

Aunque el dictamen de noviembre de 2013 debilitó notablemente la causa de los querellantes, la investigación no se cerró oficialmente y las autoridades chilenas ordenaron nuevas pruebas, esta vez para buscar rastros de metales pesados que podrían haber causado la muerte de Neruda. Parte de estos análisis se realizó en un laboratorio de Suiza. Hasta el momento, no se ha presentado evidencia fuerte que sustente la hipótesis del homicidio.

Neruda volverá a su tumba en Isla Negra, en donde sus restos se encuentran junto con los de su última esposa Matilde Urrutia, justo dos años después de su exhumación. Se espera que luego de esta decisión, el juez Carroza pronuncie el fallo final sobre una de las investigaciones más controvertidas en la historia chilena y, de paso, en la historia de la literatura. 

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