El día en que Sartre y otros intelectuales franceses apoyaron a las Farc

En 1965, la revista Documentos Políticos, de influencia del Partido Comunista Colombiano, publica en su edición #49 una carta firmada por los más importantes intelectuales franceses de la época. El documento lleva por título “Solidaridad activa con los combatientes colombianos”.

"Jean Paul SARTRE, escritor director de la revista Tiempos Modernos".Archivo particular

La declaración de los intelectuales franceses hace una breve exposición de la situación represiva, por parte de las Fuerzas Militares, que se vivía contra las comunidades campesinas en Colombia. Además, manifiesta su apoyo internacional sobre las acciones de autodefensa agraria que se llevaba a cabo en las zonas rurales del país, quienes posteriormente se conocerían como las FARC-EP, hoy en tránsito a la vida civil.

Ad portas del fin del conflicto armado es bueno recordar este tipo de documentos y el apoyo intelectual que acompañó a esta guerrilla en sus inicios. A continuación, el contenido completo de la Declaración de intelectuales franceses:

Solidaridad activa con los combatitientes colombianos

El 22 de marzo de 1965, el ejército colombiano, sometido a la misión militar norteamericana, inició una operación de exterminio contra el movimiento agrario de la región de El pato. 

Se trata  del segundo frente interior de la ofensiva general –“Plan Lazo”-, contra el movimiento agrario que busca transformar las arcaicas estructuras del campo colombiano. Esta ofensiva empezó con la invasión de la región de Marquetalia en mayo de 1964.  Desde entonces los campesinos de esa región, organizados en destacamentos guerrilleros, luchan victoriosamente contra la agresión militar.

Marquetalia, Pato y otras zonas del territorio colombiano, hann sido roturadas por campesinos que, víctimas del proceso de concentración de la propiedad de la tierra, fueron expulsados de sus parcelas por la violencia de los terratenientes y por las persecusiones políticas.

Aleccionados por la experiencia, los campesinos, al instalarse en las nuevas tierras, adoptaron ideas y formas de organización política y social que contrarían la ideología y los intereses de los grandes latifundistas. No obstante el carácter político de este conflicto, el ejército y el gobierno califican de “bandoleros” a los campesinos organizados, con el fin de justificar la represión militar. Sin embargo, la verdad resplandece incluso en las declaraciones oficiales. El general Reveiz Pizarro, ministro de guerra, describe en los siguientes términos la situación de orden público:

“Las fuerzas armadas confrontan un grave problema subversivo, pues a pesar de las operaciones que se continúan desarrollando con toda intesidad en el norte del Huila, sur del Tolima y regiones vecinas, así como en el departamento de Santander, subsisten en esa zona grupos armados de ideología comunista que constituen una amenaza permanente para la paz pública, amparados por la difícil topografía del terreno y muy especialmente por el apoyo irrestricto de la población civil de la región” (Tomado de El Espectador, Bogotá 18 de Marzo de 1965).

No hay pues tales “bandoleros” sino ciudadanos víctimas de una violación flagrante de sus derechos. El delito de opinión, inexistente en la legislación colombiana, se ve consagrado en la práctica mediante la asimilación de une ideología política y del movimiento agrario a los delitos de “bandolerismo” y subversión.

Semejante conducta de las autoridades colombianas, inspiradas y armadas por los Estados Unidos, conduce de hecho a la “vietnamización” de Colombia. Vastas regiones del país sufren ya los horrores de la guerra sin que el ejército pueda dominar a su “enemigo”. Según un proceso ya clásico, a medida que la represión se extiende, el pueblo colombiano, consciente de la justicia de su causa, amplía sy resistencia y pasa a las formas más agudas de la lucha de masas.

En estas condiciones, ninguna solución militar puede ser válida. Pedimos, en consecuencia que cese la agresión militar contra el movimiento agrario y se ponga fin a la intervención norteamericana en los asuntos internos de Colombia. Lanzamos un llamamiento a todos los demócratas para que organicen la solidaridad activa con los combatientes colombianos que luchan por el progreso social y por la independencia de su país.”

-Jacques DUCLOS, senador, miembro del buró político del partido comunista francés.

-Eduard DEPREUX, secretario general del partido socialista unificado, exministro del interior.

- Jean Paul SARTRE, escritor director de la revista Tiempos Modernos.

-Benoit FRACHON, secretario genneral de la Confederación General del Trabajo.

-Simone de BEAUVOIR, escritora.

-Charles BETTHELHEIM, director de estudios de la escuela práctica de altos estudios de la Universidad de la Sorbona.

-Robert MERLE¸escritor, premio Goncourt.

-Pierre Vilar, director de estudios en la escuela práctica de altos estudios de la Universidad de la Sorbona.

-Georges MONTARON, dirigente católico, director del semanario Testimonio Cristiano.

-Maurice GODELIER, maestro de conferencias en la Universidad de la Sorbona.

- Jacques MADAULE, filósofo y escritor católico, presidente del movimiento de la paz.

- René DUMONT, ingeniero agrónomo, profesor del Instituto Nacional Agronómico de Francia y del Instituto de Estudios Políticos.

-Madeleine Barthelemy-MADAULE, Profesora asistente de la Universidad de la Sorbona.

- Joris IVENS, cineasta.

-Regis DABRAY, escritor, filósofo, profesor de la Escuela Normal Superior.

-Jean COIN, jefe de redacción de France Neuvelle.

-Charles HAROCHE, periodista

- Guy HERMIER, secretario general de la Unión de Estudiantes Comunistas de Francia.
- Jean CATALA, secretario general adjunto de la misma.

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