El diálogo y la palabra unen a los colombianos por la paz

‘Colombia es mucho más que realismo mágico, es un país de creatividad, donde lo poético es utopía realizada’ mensaje de Edgar Morin, filósofo francés, al Festival Internacional de Poesía de Medellín.

En el Parque de los Deseos, se clausuró la edición número 26 del Festival Internacional de Poesía de Medellín con su apuesta esperanzadora y transformadora por la paz y la reconciliación entre colombianos.

Con la participación de más de 100 poetas, músicos, diplomáticos y académicos de 36 países el festival, durante una semana, llenó de vida y alegría distintos rincones de Antioquia con un mensaje claro: ‘Frente a la cultura de la muerte nosotros creamos una cultura poética, una cultura de la transformación espiritual y de la ciudad’, señalaba Fernando Rendón, poeta y director del Festival, en su inauguración.

En esta edición del Festival se homenajeó al reconocido poeta francés Arthur Rimbaud, con su concepto de ‘libertad libre’ y su espíritu rebelde, como una forma de promover la libertad de expresión y de pensamiento para recuperar el diálogo, las distintas prácticas políticas y democráticas de nuestro país.

También se recordaron los Misterios de Eleusis, antigua ciudad de Grecia donde se practicaban ritos para la búsqueda espiritual, considerada patrimonio de la humanidad.

Se trata de establecer una analogía entre el mito griego y la relación del hombre con las ciudades, hasta la búsqueda de la sanación espiritual de las víctimas del conflicto armado colombiano. Por eso en esta edición se entablaron diálogos con las cosmogonías americanas, a través de la realización de actos ceremoniales con líderes espirituales indígenas, propiciando un ambiente de reconciliación.

Miles de antioqueños participaron en este Festival, que hoy se clausura a las 4 y media de la tarde en el Parque de los Deseos en Medellín, que también contó con la asistencia del Ministro de Cultura de Ecuador Raúl Vallejo y el Ministro de Cultura de Venezuela Freddy Ñáñez.

En palabras del Ministro de Cultura de Grecia, Aristides Baltas, que felicitó y también apoyó el evento: ‘En épocas de crisis como la actual, la cultura es un factor vital para la cohesión social, constituyendo una fuerza que orienta e inspira, moviliza y sensibiliza a los ciudadanos en favor de valores universales, de los derechos humanos, el diálogo entre los pueblos y en favor de la democracia’.

Otra de las voces, que desde el canto se sumaba al diálogo fue la cantante surafricana de 57 años, Nokugcina Elsie Mhlophe, más conocida como Gcina Mhlophe, nombre que adoptó por su tarea de ‘preservar la herencia de su pueblo’.

Actriz multilingüe, activista social, poeta, compositora y directora que ha recibido doctorados honorarios de las universidades de Londres, KwaZulu Natal, Pretoria y Fort Hare y fue invitada a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2006 y a los Juegos de Invierno del Ártico de Canadá, 2010, contagia con su espíritu alegre y persistente.

Gcina Mhlophe, le canta a la libertad, a la memoria del conflicto y a la esperanza de su gente. Ella, que también le vivió un proceso de paz en su país liderado por Nelson Mandela, compartió su experiencia con El Espectador.

¿Por qué le cantas a la libertad y a la memoria?

La palabra libertad es una palabra muy compleja porque su significado es relativo de acuerdo a cada persona y parte del respeto hacia sí mismo sin importar color, sexo o contexto cultural, para así poder respetar a las otras personas. Los derechos que vienen con la libertad solo son posibles si existe ese respeto.

Con respecto a la memoria, incluso se puede considerar un arma que se puede usar para empoderarse de uno mismo, para empoderar a otros o para reprimir. La manera como recordamos la historia determina nuestro poder. Y nosotros tenemos memoria selectiva. Hay cosas que preferimos recordar. Pero la memoria nació para ser compartida, no podemos dejar que caiga en capas y capas de olvido.

¿Cuál es el rol de la cultura en la sociedad?

Su rol es conectar a las personas. Cuando estoy presentándome en público siento como si desde mi corazón salieran unos hilos invisibles que conectaran a la gente. El arte sirve para conectarnos para juntarnos, para elevar la conciencia y pensar críticamente. La cultura y el arte son vitales, se deberían apoyar para preservar el patrimonio inmaterial que heredamos como el lenguaje, la forma en que vestimos, en qué cocinamos y en que enseñamos y educamos a nuestros hijos.

¿Cómo viviste el proceso de paz en Suráfrica?

El proceso de paz y reconciliación en Suráfrica fue sanador. Tantos los opresores y oprimidos se pudieron miraron cara a cara. Los que estaban luchando por la libertad fueron personas que habían sido asesinadas, desaparecidas, que habían tirado a los ríos y que habían quemado vivas. De repente, las familias de esas personas podían escuchar la verdad de lo que sucedió. Fue un proceso muy doloroso. Pero no hubo reparación para todos, muchos aún viven con ese dolor y los blancos continúan teniendo el poder y disfrutando de excelentes condiciones económicas. Hoy nosotros tenemos la libertad de votar y ellos el dinero.

A modo de anécdota recuerdo una de las audiencias especiales de paz, verdad y reconciliación que organizó un grupo de mujeres que no habían tenido voz a pesar de también haber luchado por la libertad. Me invitaron para facilitar la comunicación y lo que hice fue cantar una canción que se llama ‘los Huesos de la memoria’. Esa canción habla de lo dolorosas que son las historias que han vivido, pero resalta la fortaleza y la valentía de estas mujeres. Esos huesos de la memoria son los que nos mantendrían unidas para seguir adelante construyendo un mejor futuro. Ahora cada vez que se realiza una audiencia suena en la radio esta canción.

¿Le darías algún consejo a Colombia frente a la firma de los acuerdos de paz?

Desde un punto de vista foráneo, porque es la segunda vez que vengo a Medellín, veo que todos quieren ser un mismo tipo de persona, y en Colombia existe una combinación interracial tremenda, diferentes razas corren por las venas de los colombianos. Si cada persona pudiera adueñarse de esa identidad y de su cultura y vivirla con orgullo entonces serían más fuertes. Si se juntaran esas razas y de alguna manera respetaran cada uno de sus orígenes serían más fuertes porque Colombia es un país con una gran riqueza. Por eso deseo que la paz abra una oportunidad para el país.
 

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