El estilo Virgin de Richard Branson

El empresario inglés, quien lleva cerca de cinco décadas creando compañías mundialmente exitosas, es el autor del best-seller "Perdiendo la virginidad".

Richard Branson estuvó en Colombia en el marco del World Business Forum 2016.

Richard Branson es un empresario inglés, cuyas cerca de 400 compañías conforman Virgin Group, uno de los conglomerados empresariales más grandes del planeta. En estos días está de visita en nuestro país, en el marco del World Business Forum 2016.

Desde muy joven, mostró ser bastante inquieto. A sus 15 años había fundado ya dos empresas, aunque estas fracasaron. Un año después, plenamente convencido de que lograría el éxito, se retiró de la secundaria para formar su primer negocio exitoso: la revista Student. Cerca de cinco décadas creando compañías mundialmente exitosas, en diferentes sectores de la industria, confirman que no estaba equivocado. Virgin Galactic, una de sus más recientes compañías, con la que espera ofrecer vuelos espaciales tripulados, dando así inicio al turismo espacial, es una muestra de su asombrosa visión de negocios.

Richard Branson es también autor de varios best-sellers, entre ellos Perdiendo la virginidad (1998), título que, por cierto, arroja en Internet búsquedas de alta aleación felina, cuyas rúbricas sería impúdico mencionar aquí. Contrario a lo que podría insinuarse, no se trata de una crónica donde su protagonista ingresa al mundo de las artes amatorias, sino de un recuento de sus experiencias y aprendizaje a lo largo de su carrera empresarial. La escogencia de dicho título, Losing my virginity, es un buen ejemplo de lo que es el “estilo Virgin”, un estilo que invita a hacer las cosas de manera diferente, con sentido del humor y elocuente lucidez, e incluso a ser excéntricos y llamar la atención, si es necesario. Buffon nos enseñó que “el estilo es el hombre”. Pero el estilo, además, está en todo. “Es una diferencia. Una forma de hacer. De estar hechos”, como afirmó alguna vez Bukowski, escritor y poeta norteamericano, desde una orilla distinta.

En el caso del “estilo Virgin”, este puede apreciarse en la suma de varios aspectos: el arte de escuchar a todos aquellos que tienen una opinión, y no solo a expertos; evaluar constantemente qué impresión tienen los clientes y aprender de ellos; mantener siempre un ambiente de libertad de expresión y ser accesible a los demás (en Virgin lo llaman “Richard”, a secas); manejar una estructura administrativa descentralizada, sin tanta jerarquía y donde el rango no sea algo fundamental; confiar en el instinto, aun cuando parezca conducirnos a un precipicio; emprender solo aquello que nos genera verdadera pasión e interés, y que podamos hacer “divirtiéndonos en serio”, expresión a la que dedica varios apartes de su más reciente libro: El estilo Virgin: escuchar, aprender, reír y liderar, publicado originalmente en inglés por Virgin Books, su propia editorial, pues este patrono del emprendimiento, cuyo grupo genera más de 50.000 empleos en cerca de 50 países, no ha desaprovechado oportunidad para formar empresa y crear valor.

A lo largo de esta obra, el magnate inglés nos dice que la vida es demasiado corta, y que, por ende, no tiene sentido hacer algo que no disfrutamos, que no llevamos en nuestro ADN. Traducido al español, y editado en Colombia hace no más de dos meses (por Paidós Empresa), El estilo Virgin, pronto a agotarse, verá en estos días su primera reimpresión. Pienso que parte del éxito de este libro, además de lo que representan en sí la marca Virgin y su fundador, está en los principios enseñados por su autor, donde encontramos a uno de los empresarios más exitosos del mundo hablándonos de cuán importante es saber perdonar y dar una segunda oportunidad (hecho que ilustra con varias lecciones tomadas de la educación que recibió en su niñez); no hablar mal de los demás; evitar los arrebatos de ira o cualquier muestra de rabia o grosería; interesarse con sinceridad por el bienestar de las personas y obrar con integridad; delegar y pasar más tiempo con la familia…, principios que dejan adivinar toda una gran persona y despiertan aún mayor admiración.

Vale la pena conocer más de cerca su interesante historia y periplo por la vida, su sencillez, osadía y triunfos, así como sus fracasos, que, aunque pocos, también los ha tenido. Su ejemplo es fascinante e inspirador. Y no cabe duda de que sus ideas llegarán, y nos llevarán, literalmente, ¡a las estrellas y más allá!