El Festival en la tierra de los artesanos

Marco Zurzolo y el Ensamble Iónico protagonizaron un encuentro especial entre la música clásica y algunos estilos tradicionales de Italia, cuyas cadencias les parecieron familiares a algunos habitantes de esta población en el departamento de Bolívar.

Concierto en la iglesia de San Jacinto con Ensamble Ionico durante el IX Cartagena Festival de Internacional de Música. / Joaquín Sarmiento

Un señor de camisa morada y pantalón café llevaba un singular sombrero vueltiao. Caminaba con bastón en compañía de su esposa, desde el parque principal hasta la Iglesia de San Jacinto. Al entrar al recinto se quitó el sombrero y recibió la programación del Festival. Buscó un lugar para sentarse y comenzó a leer el documento que le acababan de entregar. No se despegó de la hoja, pues siempre estuvo muy atento a lo que iba a pasar ahí. No iba a escuchar misa, sino a ser testigo de un concierto.

San Jacinto es un municipio ubicado a 98 kilómetros de Cartagena. Varias son las poblaciones que se tienen que pasar para llegar hasta allá. Es reconocido por ser la tierra donde se encuentran los artesanos de Bolívar y una de las cunas de los sombreros vueltiaos, las hamacas, las mochilas y varios utensilios elaborados en paja. Además, es el lugar que vio nacer a los integrantes de la reconocida agrupación musical Los Gaiteros de San Jacinto. En esta población del departamento de Bolívar es tradicional que los habitantes asistan a misa todos los domingos y luego se queden en el parque en compañía de sus familiares. La iglesia es el punto de referencia, es el punto central del pueblo, por eso fue el escenario escogido para realizar el concierto protagonizado por el italiano Marco Zurzolo y el Ensamble Iónico.

El público arribó media hora antes de comenzar y algunos no alcanzaron a entrar, ya que fue a puerta cerrada. Al llegar a la iglesia les pregunté a dos jóvenes, de aproximadamente de 20 años, si conocían o sabían algo del evento, y me respondieron que no tenían ni idea de que iban a realizar un concierto. El evento los tomó por sorpresa, simplemente habían asistido puntualmente a la misa, como todos los domingos. La presencia de los medios de comunicación y sobre todo de cámaras, intimidó a más de uno.

La iglesia es pequeña y las luces para televisión encandilaron a los asistentes. El calor se tomó paulatinamente el lugar y los ventiladores, escasos para la concurrencia, no cumplieron con su labor.

“Sabía del concierto porque el padre José Prudencio estuvo informándonos en la misa, desde hace dos meses. En la parroquia nos han invitado para disfrutar de este tipo de eventos, ya que muy poco hacen estos conciertos acá en San Jacinto. No tenemos conocimiento de los artistas, sabemos que es música clásica pero no la hemos escuchado. Venimos por primera vez a experimentar, a tener esta experiencia, algo que uno quiere conocer de la vida. Nuestro plan todos los domingos es venir a misa, ya que hacemos parte de un grupo de la iglesia”, cuentan Delsy Mercado y Ana Castro, dos habitantes del municipio.

El Ensamble Iónico entró al escenario y comenzó a tocar obras movidas. La primera era parecida a un porro sabanero y más de uno no se resistió a mover la cabeza al compás de los sonidos. El saxofón era el protagonista, luego la trompeta y la batería también hicieron presencia.

La pieza siguiente fue distinta, esta vez la agrupación apostó más por un bolero, un poco más suave. Varios de los asistentes se quedaron dormidos por los sonidos de la orquesta, pero en diferentes ocasiones se despertaron, sobre todo cuando se sentían identificados con los ritmos autóctonos. A medida que transcurría el evento, las señoras exhibían sus abanicos de mano para hacerle frente al calor que, incluso después de las 6:00 p.m., era inaguantable.

“Estaba en San Jacinto participando de la fiesta del pensamiento, conocemos el evento desde hace muchos años, nos parece genial que lo hagan acá en San Jacinto. Es interesante que haya mezclas de toda clase de música, que la música clásica integre ritmos autóctonos, música de muy alta calidad, para que la gente la pueda disfrutar en diferentes escenarios, en Cartagena y desde hace unos pocos años que están haciendo eventos en los municipios y en los barrios”, cuenta Lili Carmona, cartagenera que se asistió al evento.

En el parque de San Jacinto hay juegos para niños, como carruseles y trenes temáticos. Quizás por esto, algunos menores también asistieron, e incluso bailaban en sus sillas, ya que después del evento, sus padres los llevaron a divertirse en estas atracciones al aire libre. Al terminar el concierto, los señores de la tercera edad salieron de la iglesia hacia sus casas caminando, mientras recordaban cuándo había sido el último concierto de este tipo de música al que habían asistido. Para muchos de ellos, fue la primera vez y aseguraron que no será la única.

* Estudiante de periodismo

 

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