FÚTBOL PARADÓJICO

El fútbol como si…

"La literatura permite que lo fugaz se convierta en eterno, pero, en esta situación, eso representaba una desgracia.", Ariel Scher.

Los jugadores del Borussia Dortmund celebran la victoria 4-0 ante el Schalke 04 frente a la popular tribuna donde se ubica El muro amarillo, la barra del equipo.Tomada de Twitter @InvictosSomos

El mundo se paralizó en un 90% gracias a un bicho desconocido que, de acuerdo con los cabalísticos, aparece en cada año terminado en 20, por ejemplo: 1820, 1920, 2020. La peste 2020 no es parecida a las anteriores porque no halló fronteras, se introdujo en los países de los cinco continentes sin miramientos y por todas las hendijas. Hasta este momento la palabra, que no voy a escribir, ha sido utilizada más de siete mil millones de veces, es decir, se convirtió en el tema universal. Eduardo Galeano diría que, ahora sí, el mundo está patas arriba. Nada será igual.

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Reinventar, mutar, protocolos, cuarentena, epidemiología. Palabras que estaban pero que cobraron presencia por la situación. Es tal el desespero de los hinchas porque el fútbol se paralizó que la secuela inmediata es que hay enfermos, apasionados dislocados y suicidas en potencia. ¿Solución? Ver partidos en diferido, los de los Mundiales o los propios de la región. Soñaron con volver a los estadios y jugar un picadito en la calle. Los demás allá, se inventaron un torneo de fútbol virtual, con narradores en vivo, con comentaristas de las jugadas más emocionantes y con sonidos de los estadios, como si. Como si, otros vieron el torneo de Nicaragua y se hicieron hinchas de uno de los equipos, como si. “Se puede vivir sin fútbol”, “siquiera que no tenemos fútbol”, “se dieron cuenta de que el fútbol es una estupidez porque entrega millonadas que debían poner al servicio de los más vulnerables”. Principio de realidad que dice que sí podemos vivir sin fútbol, sin ese que se desquició por la intromisión de bichos como el que nos pica actualmente. Ya se comenzó a jugar fútbol en Alemania y los jugadores no cantaron los goles o, mejor, sí lo hicieron, pero como si. En Corea inundaron las gradas de muñecos inflados para que los jugadores no se sintieran tan solos. En algunos programas de deportes los comentaristas se dedicaron a informar sobre la vida privada de los futbolistas: líos de faldas, violencia intrafamiliar o incumplimiento del encierro preventivo. No nos vamos a morir porque no hay fútbol, pero el mundo no es igual, al mundo le falta habitar el fútbol como fenómeno que conjunta a los seres humanos para que tengan la posibilidad de contar fútbol.

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Falta escuchar en radio la voz de los narradores que pintan las jugadas de manera estética. Hoy estamos viviendo lo que Platón, en El mito de la caverna, nos mostró como el mundo real y el mundo de las apariencias. Estamos confinados a la caverna y a vivir el fútbol como si, pero la literatura ha de convertir lo fugaz en eterno. La culpa de esta situación la tiene la literatura, esa dimensión que nos puso a vivir como metáfora, como si...

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Juan Carlos Rodas Montoya

Cultura

El fútbol como si…

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