El hombre del golpe de opinión

El 13 de junio de 1953, en el curso de pocas horas, hubo tres presidentes en Colombia.

El primero, Roberto Urdaneta Arbeláez, quien oficiaba en calidad de encargado. Ese día, el mandatario titular, Laureano Gómez, recobró el mando. Pero tiempo después, lo depuso el entonces comandante de las Fuerzas Militares, general Gustavo Rojas Pinilla. Fue un golpe de Estado incruento, tan particular en su componente político que el dirigente liberal Darío Echandía, lo calificó como un golpe de opinión.

El protagonista Gustavo Rojas Pinilla era un militar nacido en Tunja en 1900, hijo de un excombatiente de la Guerra de los Mil Días. Además de seguir la carrera de las armas, estudió ingeniería civil en Estados Unidos. A su regreso al país en 1932, se reincorporó a la tropa y empezó una ascendente gestión que en una década lo llevó al poder castrense. Una evolución que acompañó con las amistades políticas, al punto de que en diciembre de 1949, el gobierno Ospina lo designó ministro de Correos.

En un contexto de exacerbada violencia partidista y apoyado por dirigentes conservadores y liberales, Rojas Pinilla llegó al poder en 1953. Casi de inmediato, una Asamblea Constituyente que reemplazó al Congreso, dispuso que gobernara hasta agosto de 1954. Meses después, el mismo organismo amplió su período hasta 1958. Inicialmente, fue catalogado como un héroe nacional. Se le llegó a llamar el ‘Segundo Libertador’. Su carta de presentación fue el proceso de paz de septiembre de 1953.

No obstante, en un año las opiniones sobre su mandato estaban divididas. Así como hubo quienes consideraban su gestión como progresista, favorable a las grandes mayorías y audaz en materia de obras y aportes como el aeropuerto El Dorado o la televisión nacional, la confrontación con los directorios políticos hizo que otros sectores lo calificaran como un dictador. El punto de quiebre fue la pelea con la prensa. Para 1956, los principales periódicos estaban cerrados y las libertades públicas en veremos.

Entonces se unieron conservadores y liberales, y apoyados por los empresarios, los estudiantes y otros sectores de opinión, precipitaron su caída el 10 de mayo de 1957. Lo sustituyó una junta militar y, a través de un plebiscito, los colombianos aprobaron el Frente Nacional que por 16 años repartió el poder entre los partidos tradicionales. Rojas Pinilla fue juzgado en el Congreso y destituido del cargo. Sin embargo, entre 1966 y 1967, dos fallos de la justicia lo reivindicaron y recobró sus derechos políticos.

En el entretanto, Rojas Pinilla volvió a la política. Sus partidarios habían creado la Alianza Popular Nacional (Anapo), con la que se hizo fuerte en los años 60. En las elecciones de 1970 fue candidato presidencial, pero un fraude ya reconocido en la historia le dio la victoria a Misael Pastrana. Retirado de la actividad pública, el general Rojas falleció en su casa de Melgar (Tolima) en enero de 1975.

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