El hombre orquesta

Entrevista con Seu Jorge, el artista encargado de la música en la primera jornada del Hay Festival en Cartagena, el viernes a las 9:00 p.m. en la Plaza de la Aduana.

El artista brasileño Seu Jorge. / Cortesía: Hay Festival

Actor, compositor, intérprete. Seu Jorge es uno de los grandes nombres en el panorama actual de la música brasileña, un territorio vasto poblado de personajes icónicos que han hecho de los ritmos de este país una especie de banda sonora para buena parte del planeta.

Seu Jorge ha compuesto música para cine, ha actuado en cine y es aclamado como uno de los grandes renovadores de una tradición musical fuerte y profunda en Brasil. Ha publicado discos como 'América Brasil O Disco', 'Seu Jorge & Almaz' y 'Músicas Para Churrasco vol.1', su más reciente producción.

El artista es el encargado de cerrar la jornada del viernes del Hay Festival con el tradicional concierto en la Plaza de la Aduana, en Cartagena. Además participará en el Hay Festivalito.


- ¿Cómo ha cambiado Brasil desde el tiempo de su infancia a hoy?

Era un mundo muy diferente, por supuesto. Pero creo que Brasil hoy es un país mucho más competitivo. Pero, claro, también hay problemas, diferentes a los de antes. Un país no es sólo la defensa de su soberanía, sino, por ejemplo, el manejo de su ecología y de sus recursos. Sin querer hacer críticas puntuales, pienso que aún nos falta mucho en este aspecto, en la creación de políticas más integrales para enfrentar estos problemas. Seguimos siendo un país desigual y ahí creo que hay otra gran oportunidad de lograr grandes cambios.


- ¿Qué le permite expresar de usted la actuación y la música?

Son dos partes de mí, que no puedo dividir. Pero me gusta que cuando actúo soy parte de un equipo, un jugador de un grupo más grande. En el cine ayudo a contar una historia. En la música soy el encargado de contar una historia, además creada por mí. La música me absorbe de una forma que no pasa con el cine: cuando produzco nueva música tengo que componer, tocar, arreglar, producir, estar completamente entregado a esto; el cine me da más libertad para explorar otros proyectos, para hacer otras cosas en mi vida.


- ¿Cuáles son las historias que le interesa contar como compositor?

Me encantan las crónicas de la vida cotidiana. Hablar de cosas que las personas se encuentran todos los días, temas que les resultan inmediatos y familiares. Soy un observador, me gustan las costumbres y las formas de la gente. Pero también me gusta hacer música que provoca alegría, que estimula al público a ser feliz: la felicidad, para mí, es un estado del espíritu. No se trata de vivir bajo la dictadura de la felicidad, todo el tiempo estar felices. La vida también es tristeza y fracaso, pero espero que mi música le llegue a la gente para alegrarla.


- ¿Cuál ha sido su mayor felicidad en la vida?

Mi mayor felicidad es mi vida de familia. Es lo que me inspira, algo que me llena de orgullo.


- ¿En escena prefiere estar respaldado por un banda completa o le gusta más tocar solo con su guitarra?

Me encantan las dos formas. Creo que esta noche, en Cartagena, intentaré hacer un poco de las dos cosas. Entre otras cosas, porque sé que mucha gente en el público espera que toque solo con la guitarra ciertos temas que son populares en mi repertorio.


- ¿Cómo cree usted que los artistas brasileños han convertido la música popular de su país en un patrimonio sonoro universal?

Lo que sucede con la música en Brasil es que es un asunto muy fuerte. Brasil era un país muy diverso: en biología, en geografía y en su gente y esto hace que las expresiones artísticas sean muy variadas también. Durante muchos años, la música tuvo un papel muy importante en la comunicación y la educación en mi país. En algunos casos, tal vez, tuvo la misión de sustituir la literatura, pues había muchas personas que no sabían leer o que no tenían dinero para acceder a las obras y a los escritores nacionales; esta población, marginada de este campo, se acercó mucho a la música como su medio de expresión, como su cultura.

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