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“El Imperio Mecha Samurái”: Una novela que es toda persistencia

Estados Unidos ha perdido la Segunda Guerra Mundial y, en consecuencia, es colonia de Japón y Alemania. Ahora, la milicia está llena de pilotos de mechas en lugar de infantería, y Makoto Fujimoto no descansará hasta lograr ser piloto. Esta es la historia de “El Imperio Mecha Samurái”, novela de Peter Tyerias.

“El Imperio Mecha Samurái” es la segunda novela de una trilogía llena de cultura japonesa, y también llena de persistencia y sueños, muchos sueños a pesar del horror de la guerra.Cortesía

El existir no tiene garantías y, por ende, no estamos acá para cumplir alguna misión divina, no nacemos con un destino marcado, no tenemos un para qué definido que dé sentido a nuestras vidas. Hoy estamos acá, mañana no sabemos, y nuestra carne se la comerán los gusanos, y nos quedaremos esperando el Paraíso, y ay de quien piense que al menos seremos energía, porque esa tal energía se malgastará en las pequeñas acciones de las lombrices bajo tierra.

Y aun así persistimos. Y nos levantamos todas las mañanas. Y ponemos un pie. Luego el otro. Por fuera somos como Meursault, el Extranjero que no supo llorar la muerte de su madre ni besar a su amante. Pero por dentro somos cuerpos automatizados, con una extraña voluntad que se niega a vivir junto a este existir sin garantías. “En la profundidad del invierno, aprendí que en mi interior hay un verano invencible”, dijo Albert Camus, el creador de Meursault, y asimismo es que pasamos estos días, estos meses, estos años tan faltos de garantías y tan llenos de persistencia.

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Y por esto es que nos identificamos con personajes como Makoto Fujimoto, el protagonista de “El Imperio Mecha Samurái”, un niño que vive en un Estados Unidos ucrónico que fue dividido entre Japón y Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial. Todos tenemos sueños como Mac, que quiere ser piloto de mechas; todos nos enfrentamos a obstáculos como Mac, que no obtiene buenas notas, es huérfano, no tiene ningún tipo de protector y se ve inmiscuido en eventos fortuitos que le impiden llegar a ser piloto; pero todos nos levantamos. Ponemos un pie. Luego el otro. Tenemos tan automatizados nuestros movimientos que también somos mechas, también somos gigantes de acero que desafían los astros y le imponen garantías a esta existencia que de pronto adquiere algo de luz.

Mac se ve envuelto en una guerra fría entre Japón y Alemania, Mac lucha en la primera línea de batalla, Mac sufre la manera en que los soldados sin valor son usados como carnada, como marionetas, como sacrificios que desaparecen de la memoria nacional como desaparece nuestra carne en comida para lombrices. Y Mac entrena, y Mac crea vínculos de amistad, y Mac pelea por su patria, y Mac se enamora, y Mac llega a ser uno de los mejores pilotos de mechas, se monta en uno de esos gigantes y derrota biomechas nazis.

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“El Imperio Mecha Samurái” es algo de videojuego, algo de serie de anime, algo de manga, y una historia de ciencia ficción que, a través del crecimiento personal de Makoto Fujimoto, su autor nos muestra la brutalidad de la guerra, la sangre de jóvenes promesas, y también el ímpetu de las metas, el honor, el amor y la disciplina. La disciplina de levantarse cada mañana y decirle a la existencia: “Estas equivocada. Aquí el que manda es mi acero”.

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Juliana Vargas / @Jvargasleal

Cultura

“El Imperio Mecha Samurái”: Una novela que es toda persistencia

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