¿Por qué el jazz despierta tantos odios y amores?

Para conmemorar el Día Mundial del jazz, la BBC Cultura le preguntó a un amante y a un enemigo del jazz sus opiniones con respecto al género.

Fotografía de archivo del saxofonista colombiano Antonio Arnedo.

 A favor está el crítico de jazz del periódico británico Financial Times, Mike Hobart, quien recuerda la primera vez que escuchó a Ray Charles en 1960. Su gusto por el sonido del piano y de la voz de este músico lo llevó a profundizar en el género. Atraído por el ambiente de los primeros conciertos a los que asistió en Londres, Hobart desmintió la concepción clásica que tenía sobre la música en la que un verdadero profesional debía leer las partituras y aprendérselas de memoria.

“Pero ahí los músicos estaban a cargo, haciéndola en la medida que avanzaban. Después entendí que era improvisación: la gran estética colectiva de jazz que crea orden en movimiento”, dice el crítico a la BBC. Para este amante considera que el jazz es una música desafiante, rica e incesantemente inventiva y como ejemplos, Hobart reseña los Sketches of Spain de Miles Davis y a Charles Mingus, dos representantes insignes de este género de música.

Por otra parte, el crítico de las páginas del Financial Times asegura que el jazz es ahora considerado como la única forma de arte netamente norteamericana que ha logrado formalizar su método de enseñanza por todo el mundo. “Puede que haya gente que piense que esto es negativo. Pero si nos fijamos en lo mejor de él, jazz es la fusión entre culturas a la vanguardia y esto está lleno de energía e invención”, concluye Hobart.

Ahora bien, la contraparte de esta posición está en palabras de Justin Moyer columnista de Washington Post quien confiesa que amaba al saxofonista John Coltrane hasta el punto de terminar odiándolo. Este género nunca ha sido popular, según el contradictor. “Nadie lo compra: Kind of Blue de Miles Davis, el álbum de jazz mejor vendido en toda la historia, vendió unas 4 milllones de copias en Estados Unidos, mientras que Jagged Little Pill de Alanis Morissette vendió más de 15 millones”, explica Moyer.

Este columnista que escuchó durante mucho tiempo a John Coltrane, descubrió que las producciones de la última parte de la vida del músico no habían completado sus expectativas. Además, su posición en cuanto a la improvisación es contraria a la primera a la de Hobart. “A veces son perezosos, descuidados…. Por lo menos Bach se tomó la molestia de escribir todo en papel”, agrega Moyer quien sigue esperando a que el jazz se convierta en uno de los géneros más populares de música en el mundo y que pueda volver a disfrutarlo.

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