El jazz, un 'palo' del flamenco

El músico español cierra esta noche la XXVI edición del Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre, al lado del guitarrista Niño Josele.

El pianista español Chano Domínguez se ha presentado en tres oportunidades en el escenario del Teatro Libre de Bogotá. Vino por primera vez en 1998.   / Reuters
El pianista español Chano Domínguez se ha presentado en tres oportunidades en el escenario del Teatro Libre de Bogotá. Vino por primera vez en 1998. / Reuters

El piano es un señorito muy fino para quien Chano Domínguez destina el mejor cuarto de la casa. El instrumento siempre está ahí, protegido, resguardado y a la espera de una buena conversación a partir de notas sonoras. Con este habitante de lujo, el músico español ha tenido una relación compleja en la que experimenta necesidad, amor y gratitud, pero también siente el impulso de apartarse de él para encontrar el equilibrio y seguir adelante en la actividad artística.

No le sucede lo mismo con la guitarra flamenca, porque en la casa paterna era tan fácil toparse con ese instrumento, que muchas veces no había ni dónde ubicarlos y era necesario trasladarlos hasta el sótano para liberar los espacios sociales. Las cuerdas fueron el primer contacto que tuvo Domínguez con la música y, aun en la actualidad, recurre a ella para complementar su labor compositiva.

El pianista nacido en Cádiz se dejó seducir en primer momento por el rock. Él tomó ese género como la fuente principal de su propuesta artística y tradujo sus intereses en una banda en la que se mezclaban los elementos del rock sinfónico con el carácter experimental del jazz fusión. Chano Domínguez lideró el grupo Cai, en plena década del 70; y más adelante fundó la banda Hixcadix.

“Desde que estaba en los grupos he creído que el flamenco tiene muchos niveles, pero para mí solamente existe la música buena y la mala. No hay estilos ni mejores ni peores, y todo depende del respeto con el que se hagan las cosas. En los niveles del flamenco se resaltan distintos tipos de situaciones que pueden ser las de la rumba o cualquier melodía de acompañamiento fácil, pero también está el cantaor puro que solamente interpreta aquellas canciones que les dicta su tradición”, comenta el pianista que debutó en 1992 en el mercado discográfico como solista con el álbum Chano.

Hay dos personajes españoles a quienes este artista les debe buena parte de su convicción para incluir el piano en los denominados ‘palos’ (estilos) del flamenco. Curiosamente, en ellos mismos encontró que había lazos comunicantes entre el género de las síncopas y los aires gaditanos. Arturo Pavón y José Romero fueron los responsables de que Chano Domínguez estableciera su norte en la comunión entre su instrumento y el lenguaje particular del flamenco.

“Pavón y Romero fueron relevantes para que a mediados de los años 70 nosotros fusionáramos el rock con el flamenco. Sin embargo, hasta hace poco figuraba un personaje como Paco de Lucía, quien involucra el bajo eléctrico, el cajón y la flauta. El género ha evolucionado mucho y ahora hay músicos interesados por esta manera de hacer comulgar juntos el lenguaje jazzístico con sonoridades del flamenco”, asegura Chano Domínguez, quien fue el único artista español invitado por el director Fernando Trueba para participar en la cinta Calle 54, una especie de recorrido audiovisual dedicado al jazz latino.

Según este pianista, el flamenco requiere una precisión rítmica muy fuerte, al igual que las bulerías y algunas falsetas que suelen ser las más enrevesadas del estilo. Para él, el hecho de acompañar un buen cante por seguidilla resulta una tarea compleja, porque su estructura es difícil de adaptar al piano.

“A pesar de todos los inconvenientes con los que me pueda encontrar en el camino artístico, yo hago mi música de la manera en que me siento feliz y trato de mejorar cada día. Busco una forma de comunicar que me motive en la composición y provoco situaciones musicales diferentes. Ahora, que haya en este momento un montón de chavales metidos en el piano flamenco me parece maravilloso. Pienso que tal vez yo motivé un poco la idea de que desde el piano se pueden hacer ritmos españoles y eso me hace sentir orgulloso”, dice Chano Domínguez, quien ha participado en el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre de Bogotá en cuatro ocasiones.

La primera vez, en 1998, estuvo en formato de trío al lado del contrabajista Javier Colina, quien estableció hogar en Colombia. Dos años más tarde visitó el país como fórmula artística de la reconocida cantante española Martirio, con quien siempre ha tenido una relación muy fructífera. En 2008 vino por tercera vez como responsable de la apertura del circuito jazzístico en Colombia y ahora tiene la misión de ponerle punto final al Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre, en Bogotá, en donde se presentará al lado del guitarrista Niño Josele.

Aquí ha encontrado muchos pianos, esos señoritos de color oscuro, que le gustaría llevar a España por su afinación especial. Sin embargo, ya tiene el suyo y está incólume en la mejor habitación de la casa. 

Este lunes, 8:00 p.m., Teatro Libre de Chapinero. Información y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com. 

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