El jefe musical

Estudió relaciones internacionales y desde hace menos de un año tiene a su cargo el área de música de la Biblioteca Luis Ángel Arango, que administra de una manera muy práctica.

En los conciertos en escenarios cerrados lo más probable es que uno se encuentre a Mauricio Peña en las localidades ‘L’ o ‘M’. Ahí está su ubicación perfecta, porque piensa que en primera fila, tal vez el lugar más apetecido por quienes asisten a recitales, es más lo que se pierde que lo que se ve. Así es su personalidad, muy racional, y esa característica lo llevó a quedarse con la faceta más consciente de la música.

La historia, la teoría y la reflexión a partir del arte sonoro han sido sus quehaceres favoritos, mientras que la parte relacionada con la extraña cualidad de transmitir sentimientos siempre la ha visto como un reto difícil de sacar adelante. Sin embargo, en sus años de adolescencia tuvo un grupo de rock, en los tiempos en los que no se veía sexy representar ese estilo en los países en vías de desarrollo.

“Los papás son muy irresponsables porque a los 18 le piden a uno que escoja la profesión que portará por el resto de la vida. Hasta entonces, lo único que yo había hecho y que me gustaba era cantar”, comenta Peña, quien estudió relaciones internacionales y se especializó en el área de administración cultural.

Hace poco más de seis meses llegó a la Biblioteca Luis Ángel Arango, del Banco de la República, para asumir un cargo que hasta a él le parece curioso. Es jefe del área de música y su trabajo es tratar de sacarle el mayor provecho a la sala de conciertos y a los demás escenarios que tiene la institución para la divulgación de la cultura.

“Cuando se tiene una sala como esta es porque, necesariamente, uno cree y confía en los conciertos que hacen parte de su programación. Este auditorio tiene dos pianos, dos clavecines y un órgano, y si están ahí es porque alguien pensó que les puede sacar uso y que esa inversión será rentable”, dice Peña, para quien la cultura debe ser algo práctico, con objetivos estructurados y planes a largo plazo que den continuidad a la labor de divulgar el conocimiento. Muchos músicos, asiduos visitantes de la biblioteca, descubrieron en sus jornadas de conciertos que había partituras que nunca se mencionaron durante las clases más exigentes de sus años de estudio.

Si la gente aprende más sobre los compositores clásicos, pierde el miedo a enfrentarse a los autores contemporáneos y está lista para recibir las propuestas novedosas del área de música, Mauricio Peña estará tranquilo y podrá disfrutar, desde las filas ‘L’ o ‘M’, de los conciertos.

Lo que viene a la Sala de Conciertos

Ensamble Hyperion

Pavel Fischer y Werner Neugebauer, violines; Firmian Lermer y Peter Langgartner, violas; Eric Oskar Hütter y Detlef Mielke, violonchelos, son los integrantes de este sexteto alemán y austriaco. El programa que escogieron para su concierto el 2 de octubre, a las 11 a.m., incluye obras de Strauss, Schoenberg y Tchaikovsky.

Wolfgang Seifen

A comienzos del siglo XX, pianistas y organistas interpretaban en vivo la música original compuesta para las películas mudas. Este organista alemán nos lleva a ese pasado ya olvidado acompañando la proyección de ‘Metrópolis’, la obra maestra de Fritz Lang. 5 de octubre, 7:30 p.m. y 10:00 p.m.

Trapiche Molé

La agrupación bumanguesa, ganadora en 2010 del Gran Premio Mono Núñez en la categoría vocal, se presentará en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el 6 de octubre a las 7:30 p.m., como parte de la programación de la serie Jóvenes Intérpretes.