El legado del cacique Turmequé

En la Biblioteca Luis Ángel Arango se lanza una obra que recobra las hazañas de quien fuera el primer defensor de los indígenas, en 1577. A sus autores los une la defensa de la memoria y las costumbres de su natal Turmequé (Boyacá).

Eufrasio Bernal y Heladio Moreno, ambos de Turmequé (Boyacá), autores de sendos libros de historia y leyendas.  / Óscar Pérez
Eufrasio Bernal y Heladio Moreno, ambos de Turmequé (Boyacá), autores de sendos libros de historia y leyendas. / Óscar Pérez

Hace 50 años, por las calles de Turmequé (Boyacá), un municipio situado a 45 kilómetros de Tunja, que fue aldea indígena hasta que Jiménez de Quesada la tomó para España en 1573, comenzaban a descubrir su amistad Eufrasio Bernal y Heladio Moreno. Ambos crecieron oyendo en el colegio la historia del cacique de Turmequé Diego de Torres, que en el siglo XVI entregó al rey Felipe II el primer memorial de agravios en defensa de los naturales del Nuevo Reino. Ahora vuelven a encontrarse para rendir homenaje a ese personaje común de su niñez, con el tributo de sus obras a la memoria y a la tradición de su pueblo natal, que también los honra.

Hace dos meses en Turmequé, el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones puso en circulación una estampilla en homenaje al cacique Diego de Torres como precursor de la defensa de los derechos humanos en América, y tanto Eufrasio Bernal como Heladio Moreno participaron en esa celebración, que además reconoció los esfuerzos de una comunidad con más de 400 años de historia. Ayer, 6 de diciembre, se repitió el reconocimiento, pero en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá, donde los amigos de ayer volvieron a unirse en el pasado común de su tierra natal y sus personajes de leyenda.

El ingeniero geógrafo Eufrasio Bernal Duffo presenta su investigación sobre la vida y obra de Diego de Torres y Moyachoque, hijo del conquistador español Juan de Torres, que en 1577 fue hasta Madrid para entregar en las manos del rey el primer reclamo de su pueblo mestizo. Mientras, su coterráneo, Heladio Moreno, recibe el título honoris causa de una universidad privada de Miami por sus contribuciones a la educación y a la cultura, que se expresan en 40 años como profesor y conferencista y 35 libros publicados, varios de ellos recobrando las historias de Turmequé, sus romerías, sus costumbres, sus luchas y el legado de su esencia boyacense.

Después de una vasta trayectoria como subdirector científico de la CAR de Cundinamarca o jefe de meteorología del Instituto Colombiano de Hidrología, además de muchos años de catedrático universitario, para Eufrasio Bernal nada más cercano a sus entrañas que la obra sobre el héroe colombiano del siglo XVI y primer cartógrafo de estas tierras, el cacique de Turmequé. En ella recoge la faceta vital de este protagonista desconocido de la cronología colombiana. Un líder de sangre castellana y muisca, que en apenas 42 años de vida le alcanzó el tiempo para defender en América y Europa la causa de los desheredados de la conquista española.

A su vez, Heladio Moreno, maestro rural y profesor de colegio por muchos años, activista sindical, cofundador de la editorial Magisterio y escritor de oficio, es un hombre que nunca perdió contacto con Turmequé, al que sigue acompañando en la defensa de sus valores sociales o ecológicos. Su trabajo La Plazuela, en el que recoge las historias de su pueblo desde la guerra de los Mil Días hasta los tiempos de Gaitán, constituye una muestra de su vocación como guardián de la memoria colectiva del valle de las trompetas, donde las fiestas religiosas, las murgas o el campeonato nacional de tejo testifican la laboriosidad y la alegría de su gente.

Eufrasio Bernal y Heladio Moreno, el primero como director y el segundo, gerente, como en sus tiempos de adolescencia pero cargados con sus periplos intelectuales de cuatro décadas, reciben hoy el homenaje de sus coterráneos mientras reparten su periódico Alto Turmequé, con seis años de vigencia, para el que la provincia de Márquez es la razón de ser de sus páginas. Un ingeniero especializado y un libre pensador cuyos destinos siguen afines a la misma causa intelectual por la cual hoy son honrados: la defensa de las hazañas y viajes del cacique Diego de Torres, cuyo legado ya es oportuno que se conozca en estos tiempos bicentenarios.