El libro de los ojos, un libro para ver

Con textos de Ricardo Silva e ilustraciones de Daniel Gómez Henao.

Imagen tomada de El libro de los ojos. / Tragaluz editores, 2013.

Irene es uno de los personajes del Libro de los ojos (Tragaluz, 2013). Su mirada está perdida en los trozos de espejos que dejaron los estragos del 9 de abril de 1948. “Irene Marroquín de Cruz vendía espejos. Vivió toda la vida rodeada de reflejos”, rezan los versos de la sonatina que escribió Ricardo Silva Romero sobre la vida de esta mujer. Esposa de uno de los descendientes de los Cruz, un grupo familiar de oculistas que se ha dedicado durante dos siglos a inventar gafas que no sólo corrigen los defectos de los ojos sino esos que contiene la mirada misma.

Con ilustraciones de Daniel Gómez Henao, la publicación resulta un objeto estético cuyo contenido tiembla de reflexiones filosóficas acerca del individuo en su condición dual de estar dotado para el ver y a su vez de ser objeto de observación. Las imágenes refuerzan la tensión dramática de personajes que se cuestionan a sí mismos hasta el cansancio. El libro está cargado de melancolía. Silva agota todas las formas de poesía posible. En un punto se puede decir que leer y ver El libro de los ojos tiene algo de eso que encarnan las películas de Michel Gondry.
 

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