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El militante del cine (In memóriam Carlos Álvarez)

El documentalista colombiano, que falleció la semana pasada a los 76 años de edad, consideraba que el cine debía tener una función social. "El cine que se hace para divertir no debería ser llamado de esa forma".

Carlos Álvarez nació en Bucaramanga, el 29 de diciembre de 1942. Inició su actividad como crítico de cine en el diario Vanguardia Liberal, allí fue coodirector de la “Página semanal de cine”. Pantallazo: Fundación Cineteca Pública

Si 'Cine' hubiera sido el nombre de un grupo político o guerrillero, Carlos Álvarez Nuñez habría sido su comandante en jefe. Su ideólogo. El documentalista santandereano, que falleció la semana pasada, era un hombre radical para hablar de séptimo arte. No era romántico. Siempre tuvo claro que el cine, escencialmente, debía y tenía que cumplir una función social.  "Siempre fui enemigo de hacer cine solo por figurar o por ganar dinero. El cine tiene una responsabilidad social y cultural. Debería tener, como expresión artística, un discurso elaborado sobre las realidades. Y consolidarse como una forma de expesión de la cultura nacional", decía.

La agencia de medios de la Universidad Nacioanal recuerda que el profesor Carlos Álvarez Núñez "fue uno de los más destacados documentalistas colombianos en los años sesenta y setenta. Entre otros aspectos de su polifacética carrera profesional, se destacó como coleccionista, estudioso, difusor y distribuidor del cine colombiano y latinoamericano alternativos, logrando conformar una colección respetable de películas en 16 milímetros que se convirtió en un referente obligatorio para los cine-clubistas y estudiantes universitarios de Bogotá".

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 Fabio Medellín, quien fuera su alumno en la década de los años 70, dijo en diálogo con Uniminuto Radio, que Álvarez Nuñez "hizo películas fuertes, aguerridas y militantes que tuvieron como eje la búsqueda de una sociedad diferente o un país distinto. Se caracterizó por ser un maestro cuyo método de trabajo fue siempre el del reto. Confrontar al estudiante para que este se atreviera a hacer las cosas que en su momento nadie hacía".

Álvarez consideraba que en la historia del cine colombiano "no había una gran película. Lo reafirmo en voz alta y me reitero. Hay cosas interesantes, pero en comparación con otras formas de hacer cine en la región, nos quedamos cortos", decía. 

 "Lo que he visto (de cine colombiano) no me da la pauta de valor artístico y social que sí ha tenido el cine argentino, brasileño, mexicano, cubano, chileno o peruano". Su discurso fue uno: "Soy enemigo de hacer cine solo por hacer cine. De hacer cine solo por ganar dinero. El cine tiene una responsabilidad social y cultural de la cual todos, tristemente, no son conscientes", dijo en una de las últimas entrevistas que concedió para la 
Fundación Cineteca Pública.

lguna vez, un reconocido medio de comunicación lo llamó para que enumerara, de 1 a 5, las películas más importantes de la historia del cine colombiano. "No sé por qué me llamaron, pero le dije a quien me llamó que no veía tal lista. No creo que el cine colombiano se acerque a la cultura nacional y debería hacerlo".

Viajó a Argentina para estudiar con el realizador Fernando Birri, entre otros. En ese periodo se destacó como analista del cine colombiano. Su investigación “El cortometraje de sobreprecio” fue publicada por la Cinemateca Distrital de Bogotá (1982), y ese mismo año se editó “Una década de cortometraje colombiano 1970-1980”, entre muchos otros artículos.

En 1988 funda y dirige la Escuela de Cine y Televisión de la UNAL y antes había sido profesor de la Escuela de Diseño Gráfico de la Institución. Entre 2001 y 2007 fue decano de la Facultad de Producción de Cine y Televisión de la Universidad Agustiniana, de Bogotá.

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Alguna vez, un reconocido medio de comunicación lo llamó para que enumerara, de 1 a 5, las películas más importantes de la historia del cine colombiano. "No sé por qué me llamaron, pero le dije a quien me llamó que no veía tal lista. No creo que el cine colombiano se acerque a la cultura nacional y debería hacerlo". Lo que pensaba y cómo lo decía era tan incómodo que muchos optaron por hacer eco de lo que decía.

El cine comercial, más que indignarlo, lo entristecía. Siepre fue un romático del deber ser del séptimo arte. "Las películas que estrenan los 25 de diciembre son grandes éxitos, tengo entenido, no soy capaz de verlas y creo que ya no las voy a ver (...). Es una industria que da mucho dinero, da mucho prestigio social, los directores salen en las revistas, pero eso es otra cosa. El cine colombiano por el cual he luchado es de un discurso intelectual, político de calidad narrativa que habla de la sociedad colombiana, lo otro es un divertimento, tal vez necesario, pero nada más. Desde comedias bobas hasta pornografía".

Su filmografía se desarrolló por completo en el documental; con frecuencia, además de la dirección, se ocupa del guion, la fotografía, la cámara, el montaje o la producción. Su trabajo inicial como documentalista es Asalto (1968), estrenado en la Primera muestra Colombia 70 (1970), ¿Qué es la democracia? (1971), Los hijos del subdesarrollo (1975) e Introducción a Camilo (1978), Desencuentros (1978).

Ganador de la Paloma de Plata en el Festival de Leipzig por sus documentales "Los hijos del subdesarrollo", en 1975, e  "Introducción a Camilo", en 1979.
Participó en la creación de la escuela de cine y televisión de San Antonio de los Baños en Cuba. En 1988 crea la Escuela de Cine y Televisión de la Facultad de artes de la Universidad Nacional de Colombia.

En agosto de 2018, la Universidad Nacional presentó un ciclo de documentales del cineasta Carlos Álvarez Núñez:

Asalto (1968)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 9 minutos.

Documental que retrata los  hechos ocurridos en 1967, durante la toma militar de la Ciudad Universitaria, que marcó un antes y un después de la relación entre estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia y las fuerzas militares. Este documental se estrena en el marco de la Primera Muestra de Cine Documental Latinoamericano, celebrada en la Universidad de los Andes de Mérida, Venezuela, en septiembre de 1968. Este documental cumple 50 años desde el momento de su producción e inaugura el trabajo comprometido del Director.

¿Qué es la democracia? (1971)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 39 minutos

Las elecciones presidenciales de 1970 son la excusa perfecta para revisar la democracia colombiana, atravesada por acontecimientos violentos casi desde su origen y que durante ese momento estaba amparada en el Pacto de Sitges de 1957, cuando se establecen las bases del Frente Nacional entre los partidos políticos Conservador y Liberal. Este momento de la historia, permitió retratar los límites que ese Pacto le impusieron a la participación política de otros partidos o movimientos que se enfrentaron al poder establecido por aquellos, que generaron el surgimientos de movimientos insurrectos frente al poder ajeno al pueblo conformado por masas de campesinos, obreros, estudiantes. Un descarnado retrato de la política colombiana de los años posteriores a la violencia generada por la muerte de Jorge Eliécer Gaitán.

Introducción a Camilo (1978)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 25 minutos.

Camilo Torres Restrepo, sacerdote y sociólogo, maestro de la facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia fue uno de los inspiradores del compromiso social que los humanistas debían asumir ante la situación socio-política vivida en Colombia, su compromiso lo condujo a ser parte de la guerrilla del ELN -Ejército de Liberación Nacional-, cuyos principios estaban estrechamente ligados a la Teología de la liberación. En este documental Carlos Álvarez hace la única entrevista que dio la madre de Camilo Torres, Isabel Restrepo, y retrata los hechos y situaciones que llevaron a Camilo Torres a tomar las armas e iniciar su lucha, truncada en su primera acción militar.

Colombia 70 (1970)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 5 minutos.

El contraste entre un retrato de una mujer mayor abandonada en las calles bogotanas y la promesa de felicidad ofrecida por la publicidad de la época, es el fondo de éste documental que refleja eternas realidades de la inequidad de la sociedad colombiana.

Los hijos del subdesarrollo (1975)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 43 minutos.

Después del nacimiento de su primogénito, el Director ante este hecho tan significativo de su vida,  desarrolla una investigación que lo lleva a realizar éste duro documental sobre la realidad de los niños colombianos y las fuertes diferencias de clases que se evidenciaban en esa época. Los hijos del subdesarrollo retrata descarnadamente las políticas públicas orientadas hacia la infancia y cómo las diferencias políticas y sociales afectan a cientos de miles de niños y niñas en Colombia.

Desencuentros (1978)
Documental cine B/N 16 mm.
Duración 27:30 minutos.
La Teología de la liberación tuvo en América Latina y por supuesto, en Colombia, las condiciones ideales para que se propagaran estas ideas y se hicieran rápidamente afectivas entre las poblaciones campesinas, indígenas y de los excluidos. La iglesia católica romana en concordato con el Estado colombiano, principalmente se nutrió de sacerdotes provenientes de las clases altas, quienes se inmiscuyeron en la vida política del país y reprodugeron un modelo de vida acomodado a las élites y lejos de las necesidades de los débiles, razón por la cual los miembros de la iglesia que se adhirieron a los principios e ideales de la Teología de la liberación, fueron perseguidos bajo el amparo de la Ley del Estado de Sitio. Este documental fue producido por Canal Ikon de Holanda.

Colombia, extraña democracia (1988)
Documental, vídeo ¾”, color.
Duración 56 minutos. Luego de 17 años de la pregunta ¿Qué es la democracia?, vuelve el Director a cuestionar la democracia colombiana, cuyas problemáticas se habían agudizado con la entrada de nuevos actores violentos no políticos en la escena nacional. Narcotraficantes y los grupos paramilitares, que con la excusa de defenderse de las acciones de las guerrillas cometieron con complicidad de gobernantes y militares atrocidades que fueron el caldo de cultivo para las violencias de los años noventa y principios del 2.000.

 

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