El modus operandi de Sebastian Meschenmoser

El autor e ilustrador alemán vuelve a Colombia después de su participación en la última edición del Hay Festival. Está noche lanzará su nuevo libro, "Caperucita Roja no tiene ganas". Luego estará en el Chocó en una residencia artística con el programa Más Arte Más Acción.

La trampa es sencilla: ves un libro bellamente ilustrado y piensas que es para niños, así que bajas la guardia y lo lees desprevenido. Luego el knockout y la sensación de haber sido engañado; y piensas: “también es para adultos”, “he visto imágenes parecidas en museos y películas”, “nunca se me hubiera ocurrido algo así” o, entre la curiosidad y la admiración, “debo verlo de nuevo porque sé que pasé algo por alto”.

Sucede siempre con los libros de Sebastian Meschenmoser, como cuando en Aprendiendo a volar el protagonista se encuentra con un pingüino que ha tenido un aterrizaje forzoso; o en El premio de Lori Plum, cuando el lector descubre el rostro de Sean Connery —al mejor estilo Casino Royale— en Las Vegas, donde los animales llegan a buscar al humano que les ha robado su tiquete de lotería ganador, o incluso en Martín y la luna, cuando la pequeña ardilla no puede creer sus ojos al ver al satélite atrapado en una rama justo frente a su hogar.

Pareciera sencillo —al fin y al cabo Sebastian estudió bellas artes en Maguncia, recibió una mención especial en los Ragazzi Award de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, ha sido nominado al Premio de Literatura Juvenil en Alemania y ganó el Premio Pincel de Plata del Rijksmuseum de Amsterdam—, pero no lo es: cada álbum ilustrado es para él un rompecabezas con miles de piezas: ¿Cómo utilizo o no el color para llamar la atención sobre un personaje o un objeto? ¿Cómo ubico los elementos en el papel para conducir la vista del lector a través de la historia? ¿Cómo consigo la sensación de movimiento con un gesto o una postura de los personajes? ¿A qué referentes culturales puedo apelar para darle profundidad al libro y conectarme con el lector?

Obsesionado desde siempre con dibujar animales, tras su paso por el Hay Festival en Cartagena Sebastian está empeñado en dibujar iguanas. Y ahora, gracias a los esfuerzos de Más Arte Más Acción y del Goethe-Institut, tendrá la oportunidad de internarse cerca de dos semanas en Nuquí en una residencia artística; allí, en contacto con la comunidad y con la fauna megadiversa de Colombia, podrá hacer de nuevo su artificio y demostrarnos que no hay nada inocente —ni gratuito— en sus libros infantiles.


*Lanzamiento de Caperucita Roja no tiene ganas en la Librería del Fondo de Cultura Económica

Dónde: Calle 11 #5-60 (Centro Cultural Gabriel García Márquez)
Cuándo: Viernes 21 de octubre, 6:00 p. m.

 

 

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