¿El pasado pierde seguidores?

Un modelo matemático sugiere que el estilo literario del pasado tiene cada vez menos importancia en la producción de los autores actuales.

Enterrar el pasado. O al menos olvidarlo bastante. Un estudio conducido por científicos de la Universidad de Dartmouth, en Estados Unidos, asegura que la influencia literaria (en cuanto a estilo) es un factor que ha disminuido rápidamente entre las generaciones modernas de escritores.

“Lo que los datos muestran es que la capacidad de un autor para influenciar a quien escribe después de su tiempo ha decaído dramáticamente. Los escritores actuales suelen estar mucho menos influenciados por los de antes. Y esto es más intenso entre más tiempo separa a los autores”, le dijo a este diario Daniel Rockmore, director del Departamento de Matemáticas de la universidad y líder de la investigación.

El cuerpo de trabajo del estudio estuvo compuesto por 537 autores de entre 1550 y 1952, presentes en el Proyecto Gutenberg, una biblioteca en línea que digitaliza la obra de escritores sobre quienes ya no aplican derechos de autor.

El método, en palabras sencillas, consistió en tomar una lista de 7.733 palabras “libres de contenido” de los autores comprendidos entre 1550 y 1783 y ver con qué frecuencia aparecían en las obras de los escritores cuyos trabajos datan de 1784 a 1952. “Las palabras libres de contenido son una especie de pegante de la sintaxis; son términos que no poseen mayor significado per se, pero que forman el puente que une a las palabras que sí lo tienen. Su uso frecuente es una forma de determinar el rastro de un estilo”, se lee en el estudio.

“Matemáticamente se puede establecer qué distancia hay entre la lista de palabras y los autores actuales, y así es posible ofrecer, desde los datos, una medición de cuánto ha cambiado el estilo. No es un modelo perfecto, por supuesto”, asegura Rockmore.

El empleo de modelos matemáticos en estudios del campo de las humanidades no es algo nuevo, aunque este estudio en particular sí es el primero en analizar desde las ciencias exactas la forma como cambia el estilo literario a través del tiempo.

Pero una cosa es la influencia en el estilo y otra, la influencia literaria. La primera puede pasar una revisión estadística, una modelación matemática, mientras que la segunda requiere de un ojo cuantitativo. “No todo es medible con números. Decir que los clásicos no tienen importancia hoy en día no es acertado. La importancia de un trabajo se va determinando con el tiempo”, opina Ana María Aragón, profesora de la Universidad Javeriana y dueña de la librería Casa Tomada.

La producción masiva de libros es uno de los factores que el equipo investigador (integrado por un biólogo evolutivo y dos científicos en computación, además de Rockmore) señala como posible causa de que el estilo anterior, por llamarlo de alguna forma, pierda su poder de influencia. Esta variable funciona en dos sentidos: uno, que una menor cantidad de material permitía a los autores leer obras más antiguas y hacer una especie de escaneo más completo del pasado, lo cual influía en el estilo del momento; la otra hipótesis plantea que ante una mayor circulación de obras actuales, los autores se enfocan más en estos trabajos y, por ende, su estilo parte de bases más modernas.

La decadencia en la influencia que los estilos literarios actuales ejercen sobre las obras futuras plantea preguntas interesantes acerca del peso que tienen conceptos como el canon o la evolución misma de la estética. “Una de las hipótesis que desarrollamos para explicar nuestros resultados es que, dada la abundancia de material, aquello que conocemos como canon puede diluirse con el tiempo: es cada vez más difícil ponerse de acuerdo acerca de cuáles son los escritores que hay que leer”, dice Rockmore.

La influencia literaria es un asunto controvertido. Al respecto, Jorge Luis Borges sostuvo que cada autor crea a sus propios precursores. En una canción se escucha: “Todo artista es un caníbal, todo poeta, un ladrón”.

“La literatura es una forma de expresión cuya estructura temporal, tanto en el contenido como en el estilo, provee un récord histórico de la evolución de la cultura”, se lee en la introducción del estudio. En esta línea de pensamiento, los resultados de la investigación plantean interrogantes acerca del camino que tomará una producción cultural cuyo mayor referente es ella misma.

Temas relacionados
últimas noticias

Dispensador de historias

Ser una nihilista: Sofía Kovalevskaya

Rusia: héroes nacionales del fútbol

Hospitalizan a Mario Vargas Llosa por una caída