El payaso, un superhéroe real

En la infancia todo niño sueña con poderes mágicos que salven al mundo.

 Niños de un campo de refugiados en Burma, Myanmar (Asia), mientras asistían al show de Clowns Without Borders Tour. /Ilana Levy
Niños de un campo de refugiados en Burma, Myanmar (Asia), mientras asistían al show de Clowns Without Borders Tour. /Ilana Levy

Supermán salvaba al mundo todos los días de villanos, ladrones y desastres naturales, pero las ciudades que salvaba del desastre el aclamado superhéroe tenían motivos para reír, mientras que lastimosamente, en el mundo real, hoy, cada vez son menos. Nuestra actualidad no necesita un hombre con súper fuerza, súper velocidad, o con un refugio secreto y un ayudante; necesita gente que cada día recuerde que es importante reír y hacer reír, hallar personas que demuestren que el mundo se volvería más despiadado si pretendiera hacerlas llorar. El mundo solo necesita un tipo de “superhéroes”, aquellos que hagan reír en momentos difíciles, aquellos que no teman hacer el ridículo con tal de llenar de alegría cada lugar al que van.

Estos héroes existen: se llaman payasos, pero no de cualquier tipo, sino hombres y mujeres dedicados a llegar a donde se requiera para mitigar la tristeza y sufrimiento de un niño, un anciano, una familia o una comunidad entera. En esta hermosa labor de narices rojas y vestuarios simpáticos se encuentra Payasos Sin fronteras. Este colectivo de súper personas armadas con alegría, juegos, espectáculo y humor ha llegado a campos de refugiados y zonas de emergencia en Croacia, Guatemala, Haití, Kósovo, Chiapas (México), Sudan, Burma(Myanmar), presentando un cómico acto de circo contemporáneo para entretener y apartar de el sufrimiento y la tristeza, para darles lo que más necesitan: un motivo para no dejar de reír, de soñar y de amar. No importa dónde y no importa quién, el oficio del payaso humanitario es cambiar las lágrimas por sonrisas, llenando de esperanza los rincones inhóspitos del mundo.

La Organización Clowns Without Borders (Payasos sin Fronteras) surgió en Barcelona a mediados de 1993, como resultado de la visita de Tortell Poltrona, una clown profesional española, a un campo de refugiados en Croacia. Al principio, la organización contaba con tres voluntarios, entre esos su fundadora. Con el tiempo, fueron recogiendo más y más voluntarios alrededor del mundo, a quienes convencían de usar el humor como soporte psicológico para las comunidades que han sufrido algún trauma.

Colaboradores como Moshe Cohen viajan y llegan hasta donde sea necesario en nombre del sueño de Payasos sin Fronteras, y todos los clowns humanitarios del mundo llevan su espectáculo y taller de clown a los más remotos poblados. El 9 de abril, Mr. YooWho (Moshe Cohen) llegará a Cali con la expectativa de crear un impacto en la gente para que, como él, asuma la labor de salvar a quienes están en peligro de caer en la desesperanza y dejen de buscar razones para considerarse infelices, contribuyendo a los procesos formativos de los clowns en Colombia.

Moshe compartirá con la comunidad caleña sus experiencias como clown humanitario internacional y dará a conocer la labor de Payasos Sin Fronteras en un conversatorio realizado gracias a Caliclown, un colectivo de payasos humanitarios nacional, en el teatro Esquina Latina. Además de montar una muestra que será vista por la comunidad de Siloé el 14 de abril y los pacientes del Hospital Universitario del Valle el 15, Lucho Guzmán, clown colombiano de la organización, dictará un taller abierto a todo aquel que quiera sumarse a la misión en Colombia, del 25 al 28 de abril, también en Cali. Los talleres son tan agotadores como divertidos, los ejercicios necesarios para aprender la técnica incluyen: dramatizaciones ridículas, improvisación, actividades de fuerza, resistencia, concentración, confianza y trato al espectador, entre otras graciosas locuras que dan la sensación de libertad que se tiene al ser niño.

Si se debe ser el cambio que se quiere ver en el mundo, el primer paso es recibir las virtudes y poderes que brinda la posibilidad de devolverle a la sociedad la ilusión de que hay motivos para continuar cada día con una sonrisa en el rostro. Así que en vez de soñar con ser Supermán o un Power Ranger, soñar con ser un payaso es parte de lo que el mundo de hoy puede necesitar.

Temas relacionados
últimas noticias